hola.com

abril, 2009


23
abril 09

Centímetros imposibles

Hace ya un mes en la fiesta de cumpleaños de MyMan no pude dejar de darle la tabarra a Mademoiselle Mónica hasta que accedió y me prestó los zapatos que su hermana le había pasado. Le saqué unas botas maravillosas de las que me enamoré hace un par de años y a las que todavía no he dejado de adorar y se las cambié por los ex-zapatos de su hermana durante un mes.

 

No me costó mucho convencerla porque aunque eran maravillosos tenían un tacón de esos que no te invitan a subirte de lo vertiginosos que son. Tan vertiginosos son que no me los había puesto hasta hoy. El finde porque cada vez que los cogía y veía el tacón, me acordaba de mis amigos de mi altura y me daba no sé qué que se sintieran empequeñecidos y lo achacaran a la edad. Y entre semana porque siempre tengo algún recado que hacer y sólo de pensar en andar doscientos metros subidos a esos zancos, me ponía a temblar.

 

Hoy me he dicho, ahora o nunca. No ha habido ampollas, ni esguinces, ni comentarios absurdos tipo “con lo alta que eres no hace falta que te subas a esos tacones” que suelen hacer los colegas iguales o más bajos que tú. Y mis vaqueros negros ahora grises de tanto lavarlos me sientan infinitamente mejor con estos fabulosos zapatos. Creo que no me vuelvo a bajar del andamio. No volváis a buscarme por ahí abajo.

 
 
¡Besos!


14
abril 09

Paraíso y Pesadilla

Ya casi se me ha olvidado lo que es escribir. Intento resetear mi cerebro para que olvide que ha estado al borde mismo de la muerte. “¿Has estado en el hospital?” me ha preguntado una del curro. La verdad, duele cuando a una no le entienden una gracia y más cuando es tan obvia. Aunque pensándolo bien, más duele reírse de algo que parece una gracia y no lo es.

MyMan dice que yo no tengo sentido del humor.

Lo que tengo que aguantar.

De lo que casi muero es de un catarro con infección de bronquios incluida. Pensaba que palmaba con cada tos. Mis pulmones explotaban y mi pecho ardía durante minutos. Y como soy tonta y pensaba que se pasaría enseguida – sí, lo sé, grandes contradicciones, pensé que me moría pero a la vez pensaba que me curaría, es lo que tiene ser una hipocondríaca optimista – menos mal que no tenía Internet a mano que si no, me encuentro veinte probables enfermedades y todas mortales -, sufrí en silencio la enfermedad hasta que tomé cartas en el asunto y hablé con mi farmacéutico que me recetó una medicina fabulosa y de color blanco-asqueroso que me ha salvado la vida. De paso aproveché y le pedí vitaminas para ver si consigo mantener a raya los virus que con la primavera se ceban con nosotros. Y ya de paso, ya que estábamos, también le pedí que me diera unas de esas tiras milagrosas para poner en las cicatrices para que queden tan bonitas como una peca. Y no me llevé un tratamiento homeopático que me recomendó para eliminar toxinas porque se lo llevó MyMan.

DSCF3221.JPG

((Bodegón posmoderno))

Tengo una fascinación natural por las farmacias que me lleva a mirar todos los stands cada vez que entro en una. Si me tocara la primitiva creo que después de irme de compras a Milán, Londres y Nueva York, me iría a una farmacia para comprarme todo aquello que se me antojó alguna vez.

Que si la crema para tal, la otra para cual, el cacao emperifollado, el bálsamo reparador, la pomada para mejillas, las pinzas megaespeciales, todos los productos de Vichy (no podría adorar más esa marca, es fascinación la  que siento y no entiendo de dónde me viene), todo lo que fabrique Comodynes aunque no lo necesite – ¡es que como mola el packaging! -, material antimosquitos en todas sus presentaciones, tiritas para cualquier situación… en fin, casi todo.

¿Y qué es lo más cercano al paraíso para alguien con esta especial fascinación por la crucecita verde? Qué el padre de MyMan sea mi farmacéutico sería un hit-parade-permanente, ¿no? Pues no. Es muy triste. Sí, me ahorro pagar lo esencial (aspirina, aspirina complex, ibuprofeno, tiritas para la cicatrización, jarabes anti-muerte…), pero no puedo tener todo con lo que yo sueño al entrar en tan bonita farmacia porque si empezara a llevarme todo lo que deseo, van a pensar que soy una gorrona – y con razón…-. Y encima MyMan no me deja comprar nada en ninguna farmacia porque para eso tenemos la de su padre. Así que ahora sólo me contento con mirar. Tanto miro todo siempre que entro que creo que me miran raro…


1
abril 09

Como lo hice yo

RM me preguntó y yo contesto: Dejé de fumar por no envejecer y también gracias a la moda. Es de traca, ¿no?

 

El principal motivo fue que alguien me dijo – vete tú a saber si era verdad o si era una de esas grandes leyendas urbanas, como la del asalto al restaurante de Madrid hace más bien poco – que si dejabas de fumar antes de los 30, el cuerpo se recuperaba enseguida y tras un tiempo sin fumar se borraba todo rastro perjudicial del horrendo hábito. El problema era si seguías fumando a partir de los 30 porque entonces ya el cuerpo ni perdona, ni olvida, ni borra ningún rastro. Así que desde alguien me contó eso cuando aún tenía 28 años, estuve planeando dejar de fumar hasta los 30.

 

Y así el 15 de mayo de hace tres años a las 23:59 me fumé mi casi-ultimo piti.

 

¿Cómo logré no volver a fumar los primeros días?

 

1.- Pensando continuamente en las horribles arrugas CÓDIGO DE BARRAS que tienen las fumadoras por encima de 45 años.

 

2.- Pensar en los dedos amarillos.

 

3.- Pensar en los dientes amarillos.

 

4.- Acordarme de que después de los 30 mi cuerpo ya no olvidaba.

 

¿Cómo conseguí no volverme loca?

 

Hice una hoja de cálculo en el que si metía la hora y día exactos en el que estaba, me decía cuantos cigarros me había evitado y el dinero que me había ahorrado.

 

Cuando tuve 310 € me compré estos maravillosos zapatos de Prada.

 

 


n610887486_215166_7696.jpg

 ((Foto de mi viejo blog))

 

Desafortunadamente, poco después MyMan y yo empezamos a compartir gastos y él no está para nada de acuerdo conmigo con esta maravillosa práctica de gastarme lo que ahorro fumando en grandes caprichos. A día de hoy tendría 2.101,98 €. Bueno, un poco menos, 226,80€ menos, para ser exactos ya que desde hace un tiempo cada vez que salgo y bebo me fumo unos 15 pitis. Teniendo en cuenta que salgo casi siempre una vez a la semana y que lo he hecho durante aproximadamente 2 años, tendría ahora mismo 1.875,18 € para gastar en lo más absurdo que se me pudiera ocurrir.

 

Ahora que mis ansias de gastar están limitadas, sigo sin fumar más allá de las noches de copas aparte de por los motivos que os he comentado ya, principalmente porque huele muy mal. Una vez desintoxicada, el tabaco ya no me huele tan bien.

 

Y lo más importante, lo que me ha dado dejar de fumar son dos grandes temas sobre los que nunca ponerme de acuerdo con MyMan:

 

1.- ¿Realmente he dejado de fumar? ¿Pasar de 140 cigarros a la semana a 15 es dejar de fumar? Según mi criterio sí porque lo he mantenido en el tiempo. Vale, fumo un poco, pero tan poco que casi ni se nota… Es como ser fumador pasivo…

 

2.- ¿El ahorro no-físico es un ahorro? Yo creo que sí porque las empresas no ahorran en un cerdito ni en otra cuenta bancaria sino que ahorran sobre los libros de contabilidad, suprimiendo gastos y lo que ahorran o lo reparten o lo invierten en otra cosa, ¿no? Pues yo igual, me lo reparto y me lo invierto, que para eso está el ahorro. ¿Qué sentido tendría ahorrar si nunca puedes gastarlo?


Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer