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Ropa


14
diciembre 11

Si te pones algo al revés, alguien te regalará algo

Hoy he sido capaz de ponerme un vestido y sin drogas ni alcohol de por medio, a pesar de que algo raro veía en el espejo que no lograba focalizar, me he ido a trabajar con él al revés.

 

A pesar de lograr tan maravillosa hazaña – en la que por cierto no he reparado hasta mediodía, ya con la cabeza más despierta – nadie me ha regalado nada.

 

Me extraña mucho esto.
Así que igual mañana me tengo que regalar algo.

 

Se me agolpan las ideas en la cabeza.

 

Una fácil y barata, estas bailarinas tan monas de Asos:

 

Ya que peco, que después de lo de Londres me he puesto a un régimen de compras híperestricto, que sea poquito.

 

Todo sea porque se cumplan los dichos.


23
noviembre 11

Adolescentes y Veinteañeras

Os tengo que contar una cosa. Estoy absolutamente obsesionada con las trainer boots. No las deseo, las neesito.

 

 

Pero yo no tengo edad para necesitar eso.

 

Así que me aguanto y no me las compro.

 

Comprároslas vosotras que podéis, menores de treinta, y demostrar al mundo que las trainer boots molan y que tienen mil posibilidades.


5
octubre 11

Mi reino por unos zapatos

Necesito zapatos.

Necesito zapatos planos y necesito zapatos de tacón.

Estos de Giuseppe Zanotti de Net a Porter son molones pero muy caretes.

Aquí la versión de Topshop que son casi-igual de molones y tienen pinta de ser lo más cómodo del mundo. Lo que son las modas. Hace diez años hubiera jurado por mi madre que jamás llevaría este calzado.

Estas sandalias piden a gritos medias grises y vestido mini negro. Son de Chloe y las tiene Net a Porter.

Pero bien me valen estos zapatos abotinados de Topshop que con los primeros pitillos que encuentre en el armario y cualquier camiseta básica me sirven de día, de noche y de medianoche.

Necesito unas bailarinas negras ideales y unos zapatos negros de tacón de esos que los demás zapatos se paran a mirar.

¿Son o no son la pera estas bailarinas de Chloe – por supuesto Net a Porter -? Megacool quasi en estado gaseoso de por las nubes que te llevan.

Estas también molan mucho, son de Asos, están genial de precio y se llaman LULA!! Lula, para ti y en tu honor de parte de Asos, las bailarinas que buscabas de punta.

Es imposible ponerte estos zapatos para salir de casa y que no sea la mejor noche o el mejor día en mucho tiempo. De Giuseppe Zanotti en Net a Porter.

Y con estos de Topshop seguro que el mundo no podrá dejar de mirarme los pies. Los chicos guarros me mirarían los pies en vez de los pechos, fijo.

Necesito unos zapatos verdes, verde botella. Son esenciales. Más o menos como el aire que respiro pero un poquito menos.

Estos son de piel imitación cocodrilo, de River Island en Asos.

Y necesito unos zapatos fuxia, de tacón, eso sí que sí. Para salir por ahí, para ir a trabajar. Prometo ponérmelos para pasear al perro si hay que amortizarlos.

Estos de Emilio Pucci – Net a Porter – son guays.

 

Pero estos de Topshop son lo remás! Me entran taquicardias sólo de verlos. Creo que me los pondría día sí, día sí.

Mis demás zapatos se sienten solos en el armario.

Mis zapatos negros perfectos de Zara que hicieron CHAS en los últimos días de rebajas cuando nunca antes los había visto por ahí y que son sorprendentemente cómodos me cuentan que como siga abusando de ellos a falta de otras elecciones mejores me van a dejar en la es-tac-(on)-ada.

Necesito zapatos que acompañen mi estado de ánimo y que tengan ganas de salir a bailar y a pasear, por ese orden.

Necesito unos zapatos rojos de tacón de ante suave y bonito que vayan a juego con mi pintalabios preferido y que me recuerden constantemente la necesidad de que labios y zapatos vayan a tono.

Estos de Aldo en Asos son quasiperfectos. Son los primos hermanos pobres de los Tribute de Yves Saint Laurent. Para ponerme con una camisa azul Oxford de pija y unas bermuditas muy cortitas. Resultado: Perfección Insuperable.

Necesito que cada mañana me cueste elegir qué zapatos ponerme.

¿Y vosotros? ¿Qué necesitáis?


15
junio 11

Adicción a las alturas

Hace un mes me rompí el dedo de un pie dándome un golpe con una puerta y vi las estrellas. Durante casi un mes sólo pude llevar mis EMU o unas sandalias rollo esclava. Tras dos días de EMU seguidos, me aburrí, desistí, y me dediqué en cuerpo y alma a las esclavas a pesar del tiempo tan lluvioso y torrencial que ha hecho. A veces me miraban como si estuviera loca por la calle, sobre todo cuando tronaba, pero a mí las que me parecía que estaban siendo un poco exageradas con los zapatos cerrados y las medias eran las demás, claro. Ya que no queda otra, por lo menos hazlo con convicción. Este es el mejor recurso para ser feliz, por cierto.

Ayer, tras esta tortura que ha durado mes y medio, decidí que mi dedo ya no me dolía y por tanto dejé los zapatos planos y me lancé con unos tacones.

 

No sabéis lo que los había echado de menos.

Todos mis zapatos – que la leyenda que dice que son más de cien, leyenda creada y alentada por MyMan, por supuesto – pero yo os aseguro que no pasan de veinte. Bueno, igual llegamos a treinta pero más no.
Ese poderío que se siente encima de unos tacones…

Esta mañana sentía que me iba a comer el mundo.

Y a pesar de que mi jefe hoy no me ha subido el sueldo ni me ha dicho que soy lo mejor que ha visto en mucho tiempo, yo me siento así, un poco pletórica.

Con que poco es feliz una mujer.

Quizás por eso empezamos a usar tacones, para sentirnos pletóricas y felices.

Quizás por eso coleccionamos zapatos de tacón de alturas casi insoportables, porque los cinco días que nos los ponemos al año compensan la inversión.

Y por supuesto, quizás por eso aguantamos aunque a veces nos duelan los pies, porque nos compensa la sensación de embriagadora que genera en nosotras.

Sí, quizás sí nos volvamos un poco locas las mujeres cuando se refiere a zapatos…


15
abril 11

Moda íntegra

No, no y no. Lo siento Gala, pero siendo una IT girl, si sigues la moda la tienes que seguir hasta sus últimas consecuencias. Da igual que ese día hiciera frío en Madrid, aunque hubiera nevado no habrías tenido perdón de dios. Si quieres llevar el look sin medias, no lleves medias. A nosotras no nos engañas. Esas medias transparentes son una trampa-tramposísima.

Miranda, sin embargo, fue con la lección aprendida.

¡Buen finde!


1
febrero 11

Consumismo Postnavideño

Soy una petarda y una de las cosas que me encanta de las Navidades son los regalos que por talla, por color o porque simplemente no me van nada, voy a tener que cambiar irremediablemente. Me encanta ir justo después del 25 de diciembre y hacer unos primeros cambios por cosas que me habían gustado mucho pero que por algún motivo, económico o de otra índole, no habían acabado en mi casa enseguida. Cuando empiezan las rebajas, vuelvo otra vez a ver qué rebaja han hecho, si quiero cambiar algo, si algo de lo que había comprado en mi primera visita sigue estando para volverlo a comprar y devolver lo de la primera visita.. Cuando empiezan las segundas rebajas, vuelvo otra vez, esta vez ya no devuelvo nada pero compro más cosas que están hiper-rebajadas y que híper-rebajadas ya me molan. No sé muy bien cómo explicar por qué algo no me gusta con su precio completo y sí cuando está rebajado. En parte es porque no me gusta comprar cosas que después no me pongo, cuando veo algo que me gusta siempre pienso si merece la pena gastar el dinero que pone inicialmente en la etiqueta para la cantidad de veces que me lo voy a poner. A lo largo de los años le he cogido mucha manía a comprar cosas que luego no me pongo o no me pongo lo suficiente y por eso pienso y repienso todas las compras un ratito hasta que por fin les quito la etiqueta. Por última vez vuelvo a las tiendas cuando ya sólo queda un minicorner de rebajas y las grandes cadenas dejan todo tirado para librarse de todo. Y ahí hago otra serie de compras de cosas que súper-híper-rebajadas son súpermolonas rollo unos zapatos raros o una prenda de esas que pienso que me voy a poner dos veces. Y os confieso que las cosas que al final más me suelen encantar y que me pongo una y otra vez suelen ser de este último grupito.
Si consigo no marearme con tanto ticket y tanta visita a las tiendas, todas estas cosas se van acumulando en bolsas en mi casa con sus etiquetas y sus tickets y de vez en cuando saco las cosas, me las pruebo, me las repruebo, veo si de verdad compensa, si es mejor devolverlo o si hay que volver a meditarlo y ya a finales de enero, quito las etiquetas de lo que me quedo, lo estreno todo bien seguido no vaya a ser que me empiecen a entrar ataques de hiperventilación y hago las devoluciones definitivas que normalmente no suelen arrojar un saldo positivo porque en Zara o H&M siempre colocan algo molongón en el camino a la caja que me roba el corazón. ¿Y sería justo dejar a mi propio corazón ahí tirado cual zapato, triste y melancólico, sin dueña y sin rumbo? Mi corazón bien vale 60 míseros Euros, ¿verdad?

(Sí, esto de las compras en rebajas es una enfermedad, lo sé. MyMan me lo dice y muy en el fondo sé que tiene un poquito, pero sólo un poquito, ¿eh?, de razón.. )


26
enero 11

Ave César

Hace unos meses que me compré esta diadema en Zara que me enamoró tanto que tuve que comprarla sí o sí, a pesar de que me pareció un poco Cesariana de más.

Al principio me la ponía con el pelo suelto y aunque me gustaba no acababa de convencerme la idea.

Hasta que un día que no me había dado tiempo a secarme el pelo y tenía que salir corriendo de casa, me hice un moñito un poco mono y me puse la diadema. Me encanté demasiado. Ahora tengo la necesidad de ponerme este peinado por lo menos una vez a la semana. No abuso más de él por aquello de que no empiecen a sospechar mis conocidos y amigos que me he obsesionado con la dichosa diadema y con el peinado ese en concreto pero es que me siento demasiado bien cuando me la pongo.

Me río sólo de pensarlo, es genial.

Y obviamente me da igual que cada vez que me la pongo me hablen sobre Grecia, Roma o la princesa Laia en la Guerra de las Galaxias.

Me encanta tener algo con lo que me molo TANTO que todo cambia de color según me lo pongo, aunque el despertador me haya sacado esa mañana de mis más profundos sueños taladrándome la oreja, aunque el mundo parezca hostil del frío que hace fuera de la cama.

Antes de la diadema fue un vestido rosa de Zara que tuve hace mil años y con el que siempre que me lo ponía ligaba demasiado hasta que una mala mujer me lo quemara una noche con un piti en un garito de Madrid.

Y antes del vestido rosa fue una camisa de Cacharel roja y blanca de rayas que me hacía sentir setentera de tan estrechita que era y que un día simplemente desapareció de mi armario.

Y antes de eso unos pantalones vaqueros con florecitas naranjas y amarillas que me encantaba combinar con una camiseta amarilla.

Y dejo de mirar atrás que con sólo cuatro cosas, he llegado a los siete años en un pispas.

¿Y vosotras? ¿Cuál es ese accesorio o prenda por el que matarías si os lo robaran?


11
agosto 10

Marbella Fashion Week

 


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Las ideas ingeniosas llegan cuando la crisis acucia y en España las cosas están finalmente empezando a cambiar. La gente ya no se queda cruzada de brazos cuando las cosas van mal y es necesario sacar el dinero de debajo de las piedras para sobrevivir.

 

En Marbella los vendedores ambulantes de bolsos de imitación ya no son los únicos que venden algo por las hamacas de las playas.

 

El último grito en Marbella es moda en estado puro. Dos rubias y una morena bien maquilladas y peinadas, con tipos más o menos espigados pero en cualquier caso atractivos, llegan con una bolsa que plantifican entre dos zonas de tumbonas y sin cortarse un pelo, empiezan a desfilar. Con la cabeza bien alta -porque no se puede desfilar de otra manera, una vez que te pones, mejor hacerlo bien- las tres chicas jóvenes y monas se van paseando por la playa con diferentes modelitos, hacen el giro al final de la pasarela de tumbonas tan característico de cualquier desfile y muestran las distintas maneras en que se pueden colocar los diferentes vestidos-falda y pareos multi-posición a todas las mujeres que asisten con la boca abierta al espectáculo. Seis cambios de ropa después, la clientela se arremolina a su alrededor y de su mágica bolsa las tres modelos y su ayudante -o su jefe o socio, prefiero no sacar conclusiones precipitadas- sacaban sus especialísimos trapitos en todos los colores disponibles a petición de las clientas. Éstas, que por primera vez en la playa han visto cómo les vendían algo de una forma especial, mostrándoles cómo quedaba la ropa en vez de colgada en una triste percha con poca gracia, se prueban la ropa encima de los bikinis y mandan a los niños a pedirles el dinero a los maridos que no ponen pegas porque ellos están también y todavía con la boca abierta.

 

¡Arriba la gente emprendedora!


24
junio 10

Sandalias Chandelier de Prada

 


chandelier-prada.jpgLo divertido y emocionante de la moda es que te permite expresarte con libertad y casi sin límites. De hecho, el único límite es hasta qué punto te importa a ti el qué dirán. A mí me importa muy poco lo que pueda pensar la gente y me resbala que alguien no entienda lo que lleve. Si no lo entienden ahora, ya lo entenderán más tarde. Y si no lo llegan a entender más tarde, es que no estamos hechos para comunicarnos. No le doy más vueltas al tema.

 

Una vez una amiga de una amiga me dijo que no podía mezclar más de dos colores en un look. No supe qué decirle dado que la única respuesta posible era “¿Tú de verdad crees que a mí me importan tus reglas?”. Me pareció un concepto tan absurdo que todavía no he olvidado aquella frase. A mí me parece genial que ella se vista sólo de dos colores pero, sinceramente no es mi rollo. Cada uno tiene sus propias reglas para vestir, eso está claro, pero si todos nos vistiésemos siguiendo las mismas normas, iríamos por la calle cual rebaños, bien igualitos y bien armónicos.

 

Pero hay veces que varias personas de un mismo círculo sí coinciden en opiniones y les gusta la misma cosa y aparecen con ella por casualidad en un desfile cualquiera. Y entonces los zapatos que antes eran tan exclusivos y que tenían sólo unos pocos los llevan también tus dos colegas de la oficina el mismo día en el mismo sitio y quieres que te trague la tierra mientras  te das cuenta de que perteneces al rebaño de los ricos. Bueno, más bien a un rebaño de rodillas para abajo porque, es increíble, ¿¿cómo pueden ser tan diferentes sus estilismos y llevar los mismos zapatos?? Lo que está claro es que son unos zapatos versátiles porque si las miro por separado, me gusta como les quedan a las tres. ¿Y a ti?

 

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Fotos: Garance Doré


18
junio 10

Abajo los dobladillos

Hace unos años que tras el entierro de las minifaldas, éstas empezaron otra vez a asomarse y a mirarnos con ojos golosones desde los desfiles y las tiendas. Como pasa con todas las modas, primero aparecieron tímidamente, y luego invadieron nuestros armarios. Hemos pasado dos años en los que las que querían comprarse una falda que no fuera mini han tenido que buscar y rebuscar hasta la extenuación. Pero como todo es cíclico, aquellas a las que le sienta mejor el dobladillo a la altura de la rodilla o por debajo están de enhorabuena, porque esas faldas vuelven. Lo ha dicho Prada y lo ha dicho Marc Jacobs en Louis  Vuitton. 

 


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Prada

 


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Prada

 


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Louis Vuitton

 


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Louis Vuitton

Y no han sido los únicos.


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Bottega Veneta

 

colettedinniganvi.jpgColette Dinnigan

 

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Chris Benz

 

Lo malo de este largo de falda es que sólo se puede llevar con tacones – aunque sean pequeñitos - ya que si no corremos el riesgo de parecer demasiado monjiles y achatadas y, precisamente, lo que nos interesa es mantener ese look que alarga la figura en vez de acortarla.

 

En la calle ya están empezando a ponerse de moda las faldas y los vestidos largos hasta el suelo en tejidos urbanos como el punto de algodón o el punto de viscosa. Las fashion bloggers ya las llevan.

 
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Elenita

 

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Mireia

 


IMG_0573.jpgAm-Lul

 

Según la teoría del dobladillo, los largos de las faldas suben cuando estamos en una época de bonanza económica y bajan cuando estamos en crisis. Espero que este índice no funcione siempre porque esta bajada de dobladillos significaría entonces que la crisis no nos abandona todavía. Puff, me deprimo sólo de pensarlo. Aunque ya empiezo a estar aburrida de las minis, preferiría llevar minifaldas durante veinte años que aguantar un segundo más de crisis.

 

 

 

 


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