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junio, 2009


29
junio 09

Un viaje diferente a San Sebastián (I parte)

Ya hemos pasado los primeros días de calor veraniego y van desapareciendo de las mesas de casa los potajes y guisos con mucho carácter. Pero recordar que podéis darle otra forma y no renunciar a las legumbres. Se pueden hacer de mil maneras. Por ejemplo, una ensalada de lentejas o de garbanzos. Cuando llega el calor podéis hacer platos más livianos sin renunciar a la calidad y al alimento… Y cómo está el mercado… ¡lleno de frutas y color!

 

Para los que empezáis a hacer planes vacacionales, os voy a recomendar un destino estupendo: San Sebastián. Después de mucho tiempo sin realizarlo me decidí a pasar unas vacaciones en mi tierra con el fin de recuperar ese necesario golpe de aire y admirarla desde la tranquilidad del turista.

 

 

 


Bahía de San Sebastian _.jpgComo San Sebastián es una ciudad con mil colores tienes que ir dispuesto a mirar y ser mirado, a sentarte en sus cientos de bancos (tanto de grupo como individuales) que hay por toda la ciudad. Os confieso ahora tres de mis preferidos. Uno individual que está detrás del Ayuntamiento, enfrente del antiguo Gobierno Militar. Fijaros bien, es cómodo y te deja mirar de frente el Club Náutico, ver la bahía y parte del puerto. Otro de los bancos está en la Plaza de Guipúzcoa, una de las más carismáticas de la ciudad, con ese estanque que no hay niño donostiarra que generación a generación no haya ido a dar de comer a sus patos. El tercer banco está en el monte Igueldo, concretamente en el mirador, enfrente del Hotel. Desde allí se respira tranquilidad y podréis tener la mejor vista de la ciudad, casi divisar Fuenterrabia y llegar hasta Francia si hace buen tiempo. Hasta aquí yo suelo subir en el funicular, una reliquia bien cuidada para completar una magnífica experiencia si además hemos venido andando por todo el Paseo de La Concha, desde el Ayuntamiento hasta el Peine del Viento. Serán unos 30 minutos paseando a la donostiarra, “tintan-tintan”… Que es como yo lo hago.

 

Ya que estaba por ahí me subí al Castillo de la Mota. Desde esta entrada se pueden ver los conocidos “váteres de Napoleón”. Pero lo más importante es la vista que hay del Kursaal y del río Urumea. Contemplando también divisaréis el casco antiguo. Es muy interesante, subir hasta lo más alto y situaros cara a cara con el Monte Igueldo. Deja un tiempo, pon música en tu móvil y si no haz como yo, escucha el ruido propio del castillo y de la ciudad. Simplemente, observa.

 


Iglesia Santa Maria de San Sebastián _.jpgAl bajar os recomendaría quedaros ya por la parte vieja y disfrutar de ver sus calles e iglesias. La de Santa María, que tiene uno de los mejores órganos de Europa, o la de San Vicente, y pasear por el puerto, donde también está la iglesia pequeñita del puerto. Ahí mismo tenéis el Aquarium, que merece la pena visitar. Dentro de la parte vieja está  la Plaza de la Constitución, donde cada 19 de enero se toca la primera tamborrada. Si levantáis la cabeza, sobre los arcos veréis números pintados, y es que en su día se utilizó como plaza de toros.

 

Saliendo de la Plaza Constitución llegaréis a La Bretxa, hoy centro comercial pero que anteriormente fue una gran pescadería y mercado. Abajo están las baserritarras (caseras) que venden lo que han cultivado en el caserío. Saliendo de esta zona veréis ya el Kursaal con los cubos de Moneo después del puente. Pero si seguís en este lado, tenéis el maravilloso Teatro Victoria Eugenia. Cerca de aquí y siguiendo esta misma acera (en dirección hacia el Ayuntamiento) se encuentran La Casa del Whisky y el Dickens, donde está Joaquín, uno de los mejores barman del mundo, campeón de numerosos concursos, y quien prepara los mejores gin-tonics. Sin duda un buen sitio para tomar un café o una copa por la noche.

 


Cazuelita de kokotxas.jpgVenga, volvemos a adentrarnos en la parte vieja y paramos en algunos sitios para tomar unos pinchos y comer. En la calle 31 de Agosto podéis ir a Casa Alberto, empezando con un buen txacolí, un poquito de marisco, ostras y gambas a la plancha; puede ser éste uno de los sitios donde mejores merluzas rebozadas comer. Sigamos ahora a la calle San Jerónimo, al Gambara, por mil razones pero no os perdáis todo lo que se refiere a pinchos y setas. Si paseamos un poco más nos meteremos en la calle Aldama, en Iturrioz, donde tomar una ensalada de pimientos con ventresca de bonito. En la Plaza Constitución no podemos perdernos un clásico, no dejan fumar pero merece la pena entrar, es El Tamboril. En la calle Puerto nos podemos parar en casa Bernardo Jatetxea, bar magnífico de tapas donde tomar un buen bogavante. También entramos en el de Patxi, el restaurante Urola, un típico de los típicos en la calle Fermín Calvetón, y aquí podemos tomar alubias, un buen pil pil, pimientos rellenos… En definitiva, dejarse llevar en comida tradicional. Al lado tenemos el Betijai con una buena barra de pinchos y mariscos. Otro lugar excelente en pinchos es La Cuchara de San Telmo, en la calle 31 de Agosto nº 28, ahí podéis encontrar cocina clásica puesta al día en pequeñas raciones.

 

Hasta aquí lo mejor de la parte vieja, y aún os dejo unos cuantos sitios para descubrir por vuestro propio pie. En la segunda parte de mi artículo os hablaré de otras zonas de Donosti para finalizar este viaje tan atractivo. Me he dejado algo, pero es obvio…

 

¿Habéis estado en Donosti? ¿Cuál es vuestro rincón preferido?

Contádmelo en: koldo@afuegolento.com

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22
junio 09

El Mercado de San Miguel, renovarse o morir

 


Pescaderia_Mercado_San_Miguel_Madrid.jpgEl pasado 13 de mayo tuvo lugar en Madrid la reapertura del Mercado de San Miguel tras una remodelación con polémica y la cual nos deja un renovado mercado con una gran historia tras sus espaldas. Este es el adiós a un mercado tradicional donde ya no recorren los pasillos los carros de la compra, y la bienvenida a un espacio gastronómico de auténticos gourmet con horario de local de copas (hasta las 2 de la mañana), recordando y homenajeando a todos los comerciantes que fueron parte de este mercado y que abandonaron para dar paso a esta nueva etapa

 

El Mercado de San Miguel es un lugar histórico
Rotulo_Mercado_San_Miguel_Madrid.jpg, situado en la céntrica plaza de San Miguel, a pocos metros de la Plaza Mayor, una de las zonas más céntricas y emblemáticas de Madrid. A principios de 1800 en esta plaza se encontraba la parroquia de San Miguel de los Octoes, derribada en 1809. En el espacio liberado se estableció un pequeño mercado al aire libre destinado a la venta de pescado. En 1912 Alfonso Dubé y Díez proyectó un mercado cubierto y de estructura metálica que vino a sustituir a la endeble estructura que en 1835 Joaquín-Henri levantó para albergar al viejo mercadillo

 

 


El_Mercado_de_San_Miguel_es_Bien_de_Interes_Cultural.jpg 

Este mercado es el único levantado en hierro que existe actualmente y compuesto por una crestería de cerámica que corona toda la cubierta, con suelo de granito y totalmente acristalado, y está considerado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento. Su construcción concluyó en 1916 bajo la dirección de Alfonso Dubé y Díez

Desde mayo de 2009 este emblemático y castizo mercado ha comenzado una nueva etapa con unas instalaciones remodeladas, abandonando el espíritu de mercado tradicional y conservando su historia con una propuesta de calidad, frescura, y enfocada a la temporalidad de los alimentos, que responde al interés por la gastronomía que lo ha convertido en un auténtico referente cultural

 

Según nos aseguran, el Mercado de San Miguel
Pasillos_Mercado_de_San_Miguel.jpgpretende llegar a ser un centro de cultura culinaria, con el producto como protagonista pero donde también tengan presencia activa todos los grandes hechos y acontecimientos del mundo de la alimentación, el lugar de encuentro de clientes, profesionales, gourmets y del que busca información y consejos para su cocina. Un lugar donde se pueda participar en actividades, degustar lo que se va a llevar a casa o, simplemente, pasear y tomar algo

Durante el recorrido por este edificio tan especial es curioso ver cómo forma parte de la ruta de los turistas que visitan la ciudad, los cuales acceden al céntrico mercado mientras escuchan atentamente las explicaciones de sus guías. Por sus pasillos encontramos 33 puestos remodelados, cada uno dedicado a sus especialidades

 

 

 


La_Casa_del_Bacalao_Mercado_de_San_Miguel.jpgLa Casa del bacalao es uno de ellos, el lugar donde poder comprar todas y cada una de las partes del bacalao, colas, lomos, carrilleras, cocochas… Es el establecimiento de los salazones, ahumados y conservas, donde tienen el mejor bacalao avalado por la calidad y tradición de la Casa que cuenta con numerosos establecimientos en nuestro país. El pescado fresco lo encontramos en una buena pescadería con abundante pescado de calidad y variedad

 

 


Fruteria_La_Flor_Mercado_de_San_Miguel.jpg 

Hilario y Santiago son dos fruteros de toda la vida y los encargados de traernos las frutas y verduras con su frutería La Flor, entre muchas cosas encontramos una amplia variedad de las mejores setas de temporada

 

La Boucherie es una carnicería francesa
Carne_Francesa_en_La_Boucherie_Madrid.jpg. Su propietario, tras 16 años en España, nos trae hasta el Mercado de San Miguel las piezas de carne francesa de ternera, cerdo o cordero, y también aves, muchos de estos productos bajo la marca label-rouge, un sello de calidad que certifica un proceso y conservación exquisito entre la industria cárnica francesa. Entre los proyectos de este empresario está, además de abrir otros establecimientos, crear una escuela de carniceros con la que implantar la formación necesaria para dar un servicio de calidad en la industria de la carne

 

Entre los puestos que normalmente nos podemos encontrar en cualquier mercado, en el de San Miguel nos llama la atención el puesto exclusivo de ostras bajo la firma francesa Sorlut, casa fundada en 1930 y que nos ofrece sus conocidas ostras a distintos precios junto con champán francés. Si lo deseamos, allí mismo tenemos la oportunidad de consumirlas en unas mesas del mercado habilitadas para la degustación de productos


Il Pastaio, con una variedad de hasta 70 tipos de pasta, es la encargada de traernos la pasta fresca hasta este mercado, junto a especias y legumbres de calidad. El mundo dulce está capitaneado por el Horno de San Onofre, con dulcería, horchatería, heladería y la mejor pastelería, con un escaparate variado y numeroso

 

 

 


Pasteleria_Austriaca_Mercado_de_San_Miguel.jpgLas tartas tienen su propio espacio con Pastelería Austríaca, que con unas 17 variedades está dirigida por su propietario Nicholas Gondoes. Nos vende las porciones de tarta perfectamente cortadas y precintadas para llevar y consumir individualmente, estas tartas esconden sabores limpios e intensos de productos naturales como fresas, cerezas, chocolates o cremas, y lejos de sabores industriales de este tipo de formatos de tartas de otras firmas

 

 


Panaderia_Lartesa.jpg 

L´Artesa, además del nombre tradicional del cuenco donde se amasaba el pan, es el nombre de la panadería del Mercado de San Miguel, que cuenta con el único horno de leña de Madrid y con el que consiguen un pan que nos recuerda al tradicional de antaño tan deteriorado en estos tiempos. Con éste, Juan Pablo Retes ha sido elegido mejor pastelero de Madrid dos años consecutivos

 

 


Plaza_Central_Mercado_de_San_Miguel_Madrid.jpg 

Sigo paseando y encuentro chips de banana, girasol caramelizado, semillas de amapola o tomate seco, junto con una amplia variedad de frutos secos, todo un mundo en el escaparate del Yantar de Ayer. Quesos y más quesos: parmesanos, chedar, cabrales, manchego, mahon…, todos están allí en La Fromagerie. Los vinos olorosos también se toman en una bodega y barra donde comprar y tomar vinos de barrica. Más vinos con Pinklenton & Wine que ofrecen un servicio de conservación de las botellas de vino, envasándolas al vacío y etiquetadas para enviar a cada cliente, un asesoramiento, variedad y calidad del vino de una forma diferente

De cafés e infusiones se encarga Comercio Justo. Tampoco podía faltar una librería gastronómica y una tienda de material de cocina y cuchillos profesionales, una floristería, y dos bares con barra de pinchos y tostas. Sin ninguna duda el madrileño Mercado de San Miguel es mucho más que un mercado, es el lugar de encuentro donde el protagonista es el producto y, lo mejor, el cliente que sabe apreciarlo

 

Actualidad, Quique Rodríguez

www.afuegolento.com 


15
junio 09

Toma de contacto con los mercados

De los mercados hablo mucho porque forman parte de mi día a día

 

Sé que a muchos nos gustan los mercados, incluso algunos que los tenían un poco olvidados, han vuelto a ellos

Todos nos hemos dado cuenta de que podemos compaginar los mercados con otros comercios de alimentación, grandes, pequeños

Es como los restaurantes, todos ofrecen platos, pero cada uno aporta una experiencia distinta

 

Si tienes tiempo, dedica por lo menos un día de la semana a ir al mercado, es de las experiencias más bonitas que una persona puede tener sea un aficionado o no de los fogones. Y si este verano vas de turista a una ciudad, ve por lo menos a dos de ellos porque te dirá mucho de su gente y sus costumbres, su gastronomía, si su forma de ver la vida es acelerada o pausada… Los sábados es un día que muchos aprovechan para hacer esta tarea, y a lo mejor no es el día perfecto pero, si no hay otro, ¡aprovéchalo!

 

Intenta ir a primera hora de la mañana, no hace falta que te tires de la cama, pero sobre las nueve está bien y ya de paso desayunas en el mercado. Antes da un paseo por el exterior, luego por dentro y fíjate si ves en los bares a los tenderos y dependientes o personas de la ciudad tomando algo. Después de esa primera mirada decide en cuál desayunar o almorzar. Ésta es una buena forma de acertar con el bar y de empezar a conocer ese mercado. Puedes hacer las primeras preguntas si no llevas información de cuáles son los mejores puestos para comprar buen producto y ahí te empezarán a decir.

 

Hoy os hablaré de un mercado de Mallorca, donde vivo, pero como me gusta viajar, también os hablaré de mercados de otras regiones y países

 

En Mallorca tenemos muchos mercados y mercadillos y ésta es una época magnífica para recorrerlos, incluso para llevar contigo a los amigos. Para mi gusto en este comienzo estival en Palma se pone especialmente atractivo el mercado de Pedro Garau, cubierto con telas para proteger del sol a los puestos y al cliente, con ese toque de jaima árabe que le hace tan especial y concentra los olores de las frutas y verduras frescas. Creo que es el mercado que mejor refleja la realidad multirracial de la isla en la actualidad

 

Estés en la ciudad que estés, no dejes de ir al mercado, y menos en estos tiempos difíciles, porque nos sirve para recordar cómo se compra más barato. Primero hay que dar un paseo fijándose bien en los precios, incluso deberíamos apuntarlos para comparar, y ver cómo puede bajar el gasto total de la compra comprando en un sitio o en otro.

 

¿Y qué podemos encontrar en estas fechas por los mercados? Este es el mes de los calabacines y de los pimientos verdes. Con estas pistas ya podemos empezar con unos calabacines rellenos y unos pimientos fritos que, sólo con aceite y un poco de sal, pueden servirnos de entrante o de guarnición para una jugosa carne.

 

En pescados empiezan la sardina y el bonito, pero éste todavía está caro y habrá que esperar un poco para empezar a darnos el capricho a buen precio. En algunas regiones de la península empiezan ya los cangrejos de río, maravillosos para tomar con una buena salsa de tomate como hacen en Navarra. Además se dice que la langosta va a estar a mitad de precio en comparación con otros años, ya veremos si es porque hay mucha cantidad o por la crisis…

 

Desaparecen de las mesas los potajes calentitos, pero entran los gazpachos, cremas y derivados y las ensaladas que tanto nos gustan. Aquí os doy una receta fresca, tan sencilla como barata.

 

Ensalada de calabacín

 

Ingredientes:

 

500 g de calabacines tiernos

aceite de oliva

limón

sal

pimienta

perejil fresco

 

Elaboración:

 

Poner un puchero con mucha agua y sal. Cuando empiece a hervir añadir los calabacines, cocer durante 5 minutos y enfriar en un recipiente con agua. A continuación en una ensaladera mezclar el aceite de oliva, la sal, pimienta y un poco de jugo de limón. Luego incorporar el calabacín fileteado en rodajas, mezclar y terminar con el perejil recién picado. Esta es una ensalada sana y nutritiva y barata que no es poco.

 

¿La habéis probado? ¿Os ha gustado?

Contádmelo en: koldo@afuegolento.com

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8
junio 09

Bienvenidos a mi ventana

¿Qué va a ser la ventana de Koldo? Una mirilla virtual desde la que me vais a ver y os voy a mirar. Y os contaré lo que se ve desde esta ventana abierta al mundo

 

Las ventanas me gustan muchísimo, seguramente porque no siempre en todas las cocinas hay una ventana

 

En los restaurantes, lo raro es que haya, pero incluso en las casas particulares, no siempre en todas las cocinas ha habido ventanas

 

En sus buenos tiempos las cocinas fueron sitios de reunión familiar, espacios con un encanto especial donde la familia hablaba de sus cosas. Luego se fueron dejando, se pasó al comedor y las casas modernas empezaron a hacer la cocina en los peores sitios de la casa, sin una ventana o mirando a un patio de vecinos donde se juntaban todos los olores y ruidos de la vecindad. Por suerte, parece que ahora esta parte de la casa está recuperando un poco su carácter de encuentro, con eso de las prisas ya no se sale tanto al comedor y se come, aunque más rápido, en la cocina.

 

En los restaurantes he conocido pequeñas cocinas cerradas donde no entra ni un rayo de luz y se concentra el calor de los fogones y la verdad es que se pasa realmente mal, porque si es grande y no tiene ventana, bueno, al menos hay espacio… He pasado grandes envidias con amigos que tienen magníficas ventanas en sus cocinas, porque de un tiempo a esta parte se han ido abriendo para mirar y ser más visibles. Unas miran al mar como la de Pedro Subijana, otras a una pared de roca con un pequeño patio como la de Ferran Adriá, y desde otras se ve la sala, vigilas la acción del restaurante y te dejas mirar. Y es en éstas últimas cuando al empezar el servicio se vive una auténtica función de teatro: se abre el telón, se sientan, y en ese momento los cocineros se ponen recto el sombrero, se ajustan la chaquetilla los camareros… Pero verdaderamente eso es así los primeros 5 minutos, porque luego llega la batalla y empiezan las comandas: un bogavante para la 2, el postre para la 5… Luego llegan la 3, la 18, la 24… Al final es bonito, el sombrero está torcido, la chaquetilla desabrochada y el cliente que está al lado de la ventana queda anonadado con la realidad de una cocina en pleno servicio que a ratos se desajusta, pero enseguida se vuelve a ajustar. Así es la cocina de un restaurante.

 

Fijaos cómo son las cocinas donde las ventanas ni siquiera son, porque no existen, y el cocinero mismo llega y sirve a las mesas…

 

Desde esta ventana voy a contar mis andanzas, mis paseos por cocinas de amigos, por mercados, por congresos, y por supuesto por mis recetas de temporada. Del mismo modo espero que también os acerquéis hasta aquí y me mandéis alguna receta vuestra y me contéis historias, me asomaré a verlas.

 

Koldo Royo

 

www.afuegolento.com


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