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octubre, 2010


26
octubre 10

De ser un cocinero alabado, a ser el más envidiado y criticado

A mi amigo Paco (Roncero), después de posar para una revista con el físico de un Adonis:

300

300

Se llegan a escuchar frases como: “lo que ha hecho es terrible”, “no puede hacer eso”, “es tirar horas de trabajo y esfuerzo a la picota”… No es para tanto. Pero te quiero contar, Paco, que no somos griegos ni persas, no tenemos que salir en ninguna película, por ejemplo “300″, ese filme donde veíamos “hombres cachas”, interpretando a gente que tenía que combatir con espadas; tampoco deportistas de élite que están todo el día machacándose para ganar una medalla…

Tú… ¿Por qué te dejaste llevar? Ahora miles de tiendas de souvenir pensarán en tirar sus cocineritos.

Sí, esas figuras tan graciosas con una pequeña barriguita formada por la experiencia y la investigación del buen comer, del sacrificarse por sus clientes probando las alubias, o para darles consejos de qué deben comer, con qué sí y con qué no.
Paco Roncero

Paco Roncero

¿Cómo tú, un hombre que vende alegrías y momentos dignos de dejarse llevar, te has pasado al “enemigo”? ¿Cómo le dirás a un cliente: “Pruebe eso, no se preocupe un día es un día” cuando tú le miras sabiendo que no se trata de un día? Dilo… ¿Cómo puedes hacernos esto? Hazlo con discreción, pero no en una revista. O, bueno, sí, ¡pero no en portada, hombre! No se puede. Nos has fallado…

Muchos te creíamos nuestro líder. Eras hermoso, gordito, casi perfecto, con esas arruguitas y michelines que tanto mimaste tú durante tanto tiempo… No todos pueden seguirte ahora. Te encerraste en el gimnasio, y ya no estamos seguros de si sigues siendo ese cocinero tierno, cariñoso, que todos veíamos. Fíjate en Santi (Santamaría), sus mofletes…yo, como buen alumno, hago mis pinitos ¡A ver si va a empezar ahora otro debate! ¿Quién es nuestro líder, Santi o Paco?

Yo quiero decir que después de ver tu cambio me pesé, sí, después de 2 años sin hacerlo, pues algo notaba… Y, lo confieso, me pongo a régimen después de escribir estas líneas… Quizá os empiece a contar qué hago para bajar los 22 kilos que me he propuesto bajar.


21
octubre 10

El VI Concurso de Tapas de Lugo 2010, desde dentro

POR: QUIQUE RODRÍGUEZ

El pasado viernes día 1 de octubre tuvo lugar en la ciudad de Lugo la final de la VI edición de su Concurso de Tapas. Allí estuve formando parte del jurado de expertos donde degustamos, valoramos y calificamos a los ocho finalistas de un total de 40 participantes. El concurso, que se celebró entre los días 11 y 26 de septiembre, tuvo una gran participación tanto por los locales como por parte del público, que consumió miles de tapas durante los quince días del concurso.

De nuevo los cocineros nos sorprenden y apuestan por presentaciones muy atractivas y sabores técnicamente muy bien conseguidos. Para un jurado profesional, en esta ocasión llamado “jurado de expertos”, no es nada fácil calificar la tapa de cada participante, y a medida que se va avanzando la cosa se complica. Aun así hay quien sabe dar en el clavo y tener muy claro quién son y a dónde quieren llegar. El mayor fallo “es querer y no poder”, por eso en muchas ocasiones no complicarse y apostar por la sencillez con buena técnica y sabor se convierte en tapa ganadora.

En esta sexta edición, la cual tuvo una perfecta organización que corrió a cargo de la empresa de organización y gestión de eventos Alenti los ocho finalistas competían por hacerse con alguno de los cinco premios a los que optaban. Cuatro de ellos competían por la modalidad de tapa tradicional y otros cuatro por tapa creativa.

Durante la mañana del viernes y tras una breve recepción con el alcalde de Lugo, José López Orozco, y el concejal de Turismo y Deportes, José Manuel Díaz Grandío, los componentes del jurado nos pusimos manos a la obra visitando los 8 establecimientos finalistas. En cada uno de ellos degustamos su propuesta culinaria que valoramos y calificamos. Tras recorrer durante toda la mañana los establecimientos y tras el recuento de votos, el jurado de expertos de la VI edición del Concurso de Tapas de Lugo 2010 comunicamos nuestro veredicto.

Una rica Pechuga de pollo en salsa cremosa y técnicamente muy sencilla consiguió hacerse con el premio a la mejor tapa tradicional, mientras que un Chipirón relleno con alioli de su tinta, caviar de tomate y crujiente de perejil se llevó el premio a la mejor tapa creativa, apostando ésta por la técnica y una muy buena presentación. Muy trabajada y meditada la tapa de Porco celta en canelón de mencía, que le hizo ganar el premio especial al mejor maridaje con vino de la D.O. de la Ribeira Sacra.

Segundos premios fueron para el restaurante Paprica con su tapa de Pato con foie y frambuesas ecológicas de Galicia en la modalidad de creativa, -todo un avance enfocar e incorporar producto ecológico a la tapa-, y para la Taberna España con su tapa de Bonito con compota de tomate y cola de langostino en la modalidad de tradicional.

Una tapa de Pulpo a feira, como manda la tradición y sin cambios ni rarezas, consiguió en esta sexta edición estar entre los ocho finalistas. Y no me sorprende, ya que estando en la ciudad de Lugo, considerada una de las mejores zonas de Galicia para comer, una tapa donde destaca el producto de primera calidad es muy digna de ser finalista. Más difícil lo tuvo para ganar ya que, en conjunto, obliga (en mi opinión) a que una tapa ganadora debe contar con diseño, presentación y técnica, además de producto y sabor como tenía ésta.

A estos premios otorgados por el jurado de expertos se suman los ganadores de la votación popular, tras el recuento de los votos enviados por Internet, sistema que requiere urgentemente un avance de seguridad para el control de votos en concursos de este tipo, y los depositados en las urnas ubicadas en cada local. El público decidió los siguientes premios: la “tapa creativa San Froilán” para el restaurante La Barra con la tapa Caprichos da terra, y “tapa tradicional San Froilán” para el Mesón da Pelusiña con la tapa Secreto de ternera.

Tras finalizar el concurso los miembros del jurado -que estaba formado por la subdirectora del Centro Superior de Hostelería de Galicia, Nuria Sánchez; el director general de GH Hoteles, Ignacio Ramos; el jefe de cocina y asesor gastronómico de La Competencia (León), Mario Gómez; el chef del Restaurante Acio (Santiago), Iago Castrillón y Pepe Vieiro, de la Denominación de Origen Ribeira Sacra,- estuvimos compartiendo mesa con el alcalde y diferentes representantes en una de las muchas y tradicionales casetas reconvertidas en auténticos restaurantes que se montan durante el mes de octubre en Lugo con motivo de las fiestas de San Froilán. Allí, entre muchas otras cosas había buen pulpo, lacón y pimientos de padrón.

Sin duda una gran experiencia y un bonito día que pude compartir con estos compañeros de jurado de lujo y las gentes de Lugo. Un gran placer. Mi agradecimiento a todos ellos por el gran esfuerzo por parte de los verdaderos protagonistas de este concurso, sus participantes, que consiguen año tras año superarse y hacer crecer y dar prestigio a un concurso de tapas que ya va por su sexta edición y a los que felicito por el cariño y el esfuerzo que trasmiten en sus platos, “e para comer, Lugo”.


18
octubre 10

Canaritapa, un libro que os recomiendo

Hola amigos:

¿Qué tal van esas cocinas? Hoy voy a contaros cuál es uno de mis últimos libros descubiertos, además me identifico bastante con él, tiene un estilo que me gusta. Esto es como la pintura, hay para todos los gustos. Y en cuanto a libros de cocina hay quien te gusta más porque te da lugar a imaginarte en la boca más los sabores.

El libro es Canaritapa. El autor es Rogelio Quintero, que se encarga de la cocina y en este campo ha sacado recetas de tradición y sabor canario. Las recetas están muy cuidadas y se pueden preparar muy bien tanto para casa como en un servicio de catering o de tapeo. Hay alguna que nos recuerda a las de La Carnala (una empresa de quinta gama), pero está bien que el que no quiera hacerlas se ponga y las encargue. Sigo con las recetas, son cortas pero bien detalladas y un dato muy bueno: cuando empezáis a mirarlas ya os pone para cuántas tapas salen, un detalle que hasta ahora lo estábamos dejando de poner.

Roberto de Armas es autor de las fotografías, para las que ha usado muy bien la iluminación y con un plano cercano donde se pueden apreciar perfectamente las diferentes texturas. Gran trabajo fotográfico, así como el de Sonia Celdran Campos en maquetación. El trabajo de gráficas Sabater también es muy bueno, y el papel es de un calibre que deja usarse como una buena revista. A lo mejor es un formato un poco grande, pero esto ya es por “rizar el rizo”.

No os olvidéis: Canaritapa


13
octubre 10

Esa pregunta que siempre queda sin respuesta

¿Por qué no funcionan las agrupaciones de cocineros como tales en España?

Seguramente muchos pondréis el grito en el cielo, diciendo que no es verdad pues la de aquí, y la de ahí si funcionan, y la de… etc, y es cierto, algunas son verdaderos ejemplos de iniciativa y organización. Pero en muchos casos no es así. Se dice que es porque no tenemos concepto de grupo en España y esto no me podréis negar, es verdad que aquí se es muy individualista, se nos agrupa para cosas puntuales y regionalistas y así se va tirando… Claro que vamos por ferias y demostraciones, pero más movidos por empresas que organizan eventos que por organizaciones/asociaciones de cocineros que organicen actos. Hay muchos casos pero no quiero entrar en discusiones si tal o cual hace o deja de hacer y si yo hago o no hago.

Lo que es evidente es que se organizan campeonatos de cocina, mejores o peores, para profesionales desde hace muchos años y se dejan grandes acontecimientos sin representar de buena forma a España, porque todavía no hemos sabido hacer un equipo con la marca de nuestro país, como se ha hecho en fútbol y otras especialidades deportivas, o cuando se habla de arte, para el que existe la Academia de Bellas Artes, integrada por personas de las artes. La de cine, guste más o menos a los directores, actores, y demás artistas que un día se enfadan por algo con la Academia, al fin y al cabo ésta ha sido formada por y para ellos. En cocina nos falta esta organización que, por curioso que sea, funciona muy bien en otros países. El problema es que nosotros creemos ser muchos países en uno y en muchos casos no gusta ser español o que nos pongan etiqueta de nacionalista. Necesitamos centrarnos en una idea, queremos tener una representación española que defienda los intereses de todos, hablando en genérico, o seguiremos saliendo por ahí a hablar cada uno de lo nuestro sin hablar de un equipo.

Estos años de riqueza culinaria son perfectos para planificar con tiempo y con ganas (ya que medios todos tenemos pocos) un equipo nacional de gastronomía, o una infraestructura para los equipos y/o cocineros como representación de España por los concursos que hay por el mundo

Pensemos en ello, ¿hay solución? ¿alguien tiene una buena idea? ¿tú qué harías? Fui el segundo cocinero español que representó a España en el Bocuse d’Or. Al pasar muchas penurias para ir, hablé con gente y nació una idea, y el proyecto fue hacia adelante, se empezó a aplicar y a formar un equipo con los que habían participado en el Bocuse, con los campeones de España, nos apoyaban marcas patrocinadoras y se usaban como cuarteles generales los Paradores de España. Resumiendo: se pueden hacer cosas, y podemos encontrar el camino


5
octubre 10

Sin sal, sin azúcar, sin grasas…

Desafortunadamente, hay muchas personas que, por distintos motivos de salud y por recomendación médica se ven privadas de consumir sal, azúcar o grasa en su dieta, o incluso tienen prohibidos los tres componentes al mismo tiempo. Esto supone un problema en el día a día. A un buen amigo mío y compañero de profesión, André Bonnaure, le ocurre esto. Valga su testimonio junto con algunas recomendaciones para que podáis veos un poco más comprendidos y arropados:

Acabo de transformarme en gourmet vigilado…

Como miles de personas, a la vista del panorama de unos análisis completos, el médico me ha aconsejado vivamente y con argumentos convincentes, suprimir de mi alimentación los azúcares, la sal y las grasas. Una desgracia para un “bon vivant” y el cocinero goloso que soy. Para agravar el caso, y es lo que me molesta más, una limitación del número de calorías diarias, lo que me obliga a pesar los alimentos que ingiero.

Los amigos, sobre todo si son gourmets, comentan tu desgracia con un “de todas maneras de algo hay que morir”, lo que, si lo pensamos bien, tiene su dosis de morbo.

Entonces, queda una única solución: intentar, a pesar de estas desafortunadas privaciones, cocinar unos platos lúdicos y salvaguardar el bienestar emocional.

Hay ante todo un imperativo muy importante, tratar de vigilar la mayor calidad de los ingredientes. Al tener que comer menos es posible elegir mejores productos sin que afecte el presupuesto.

Productos de la máxima calidad, comprar en los mercados, si es posible, directamente al productor, a pesar de que sean mal calibrados y más bien de aspecto mediocre. Comer poco, pero mejor.

Uno de los retos más difíciles es que para la falta de sal no existe, como para el azúcar, ningún sustituto.

Es desesperante no poder comer jamones, embutidos, bacalao, quesos y tantas otras maravillas. Por suerte muchos alimentos, como las espinacas tienen sodio entre sus componentes, lo que atenúa la falta de sal. Descubrimos lo insípido del arroz, de las pastas, del pan…

El azúcar es más fácilmente controlable, los edulcorantes nos facilitan la tarea, a pesar de ser ineficientes a partir de ciertas temperaturas.

Para un cocinero lo peor de todo es reducir al máximo el contenido de grasa de nuestros alimentos, y una gran frustración tener que olvidarme de mi querido foie gras, de los confitados, de los fritos, de la piel de las aves, del tocino y de tantas tentaciones…

Las comidas en casa son fácilmente controlables. Con una gran vigilancia en la compra y si no llenamos la nevera de manjares prohibidos, las tentaciones son menores. El problema son los restaurantes, pocos están en condiciones de respetar nuestro régimen, pero siempre es posible elegir platos que puedan corresponder a vuestros impedimentos.

Si invitáis comensales a degustar vuestra cocina y tener que compartir la comida, podéis cocinar sin grasa, sin sal y sin azúcar, quitar vuestra parte de cada plato y sazonar normalmente la parte destinada a vuestros invitados. Al menos podréis comer como ellos y disfrutar de guisados bien desgrasados.

Lo ideal es enfriar el guisado dejándolo en la nevera, así la grasa al ser más ligera que el resto del líquido se endurece con el frío y se quita muy fácilmente.

Existen trucos para compensar tantas desgracias, el primero es vigilar atentamente la compra a fin de no tener tentaciones cuando abrimos el frigorífico. Es el momento de valorar la gran variedad de recursos aromáticos que tenemos a nuestra disposición: las especias, las hierbas, los cítricos, los vinagres, que muchas veces animan los platos…

“A quelque chose malheur est bon” *(1) Este proverbio francés tiene todo su sentido si tenemos en cuenta que este handicap hace trabajar mi imaginación de cocinero y que, anotando todas las fórmulas, quizás un día se transforman en libro… Buen provecho…, a pesar de todo.

Acabo de transformarme en gourmet vigilado…

Como miles de personas, a la vista del panorama de unos análisis completos, el médico me ha aconsejado vivamente y con argumentos convincentes, suprimir de mi alimentación los azúcares, la sal y las grasas. Una desgracia para un “bon vivant” y el cocinero goloso que soy. Para agravar el caso, y es lo que me molesta más, una limitación del número de calorías diarias, lo que me obliga a pesar los alimentos que ingiero.

Los amigos, sobre todo si son gourmets, comentan tu desgracia con un “de todas maneras de algo hay que morir”, lo que, si lo pensamos bien, tiene su dosis de morbo.

Entonces, queda una única solución: intentar, a pesar de estas desafortunadas privaciones, cocinar unos platos lúdicos y salvaguardar el bienestar emocional.

Hay ante todo un imperativo muy importante, tratar de vigilar la mayor calidad de los ingredientes. Al tener que comer menos es posible elegir mejores productos sin que afecte el presupuesto.

Productos de la máxima calidad, comprar en los mercados, si es posible, directamente al productor, a pesar de que sean mal calibrados y más bien de aspecto mediocre. Comer poco, pero mejor.

Uno de los retos más difíciles es que para la falta de sal no existe, como para el azúcar, ningún sustituto.

Es desesperante no poder comer jamones, embutidos, bacalao, quesos y tantas otras maravillas. Por suerte muchos alimentos, como las espinacas tienen sodio entre sus componentes, lo que atenúa la falta de sal. Descubrimos lo insípido del arroz, de las pastas, del pan…

El azúcar es más fácilmente controlable, los edulcorantes nos facilitan la tarea, a pesar de ser ineficientes a partir de ciertas temperaturas.

Para un cocinero lo peor de todo es reducir al máximo el contenido de grasa de nuestros alimentos, y una gran frustración tener que olvidarme de mi querido foie gras, de los confitados, de los fritos, de la piel de las aves, del tocino y de tantas tentaciones…

Las comidas en casa son fácilmente controlables. Con una gran vigilancia en la compra y si no llenamos la nevera de manjares prohibidos, las tentaciones son menores. El problema son los restaurantes, pocos están en condiciones de respetar nuestro régimen, pero siempre es posible elegir platos que puedan corresponder a vuestros impedimentos.

Si invitáis comensales a degustar vuestra cocina y tener que compartir la comida, podéis cocinar sin grasa, sin sal y sin azúcar, quitar vuestra parte de cada plato y sazonar normalmente la parte destinada a vuestros invitados. Al menos podréis comer como ellos y disfrutar de guisados bien desgrasados.

Lo ideal es enfriar el guisado dejándolo en la nevera, así la grasa al ser más ligera que el resto del líquido se endurece con el frío y se quita muy fácilmente.

Existen trucos para compensar tantas desgracias, el primero es vigilar atentamente la compra a fin de no tener tentaciones cuando abrimos el frigorífico. Es el momento de valorar la gran variedad de recursos aromáticos que tenemos a nuestra disposición: las especias, las hierbas, los cítricos, los vinagres, que muchas veces animan los platos…

“A quelque chose malheur est bon” *(1) Este proverbio francés tiene todo su sentido si tenemos en cuenta que este handicap hace trabajar mi imaginación de cocinero y que, anotando todas las fórmulas, quizás un día se transforman en libro… Buen provecho…, a pesar de todo.

*(1) Para algunas cosas las desgracias sirven

www.afuegolento.com

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