Veo que el tiempo se va reajustando…, parecía que no llegaría el verano ¿eh?
Venga pues empecemos a disfrutar ya de esas ricas verduras con las que podemos preparar platos frescos.
Pero ¡hay que ver cómo está el patio!, cada día se pone más difícil esto de hacer la compra tal y cómo suben los precios! Casi tendremos que ir al mercado con un camión blindado… porque el asunto pinta feo de veras.
Seguro que muchas veces en el “súper” habéis pensado cuánto mejor resultaría comer unas croquetas congeladas. A pesar de todo creo que no hace falta llegar a ningún extremo si tenemos la posibilidad de coger otras salidas y seguir unos consejos básicos para optimizar el monedero al salir de casa por las mañanas.
En primer lugar, tratad de comprar lo necesario para el día a día, es decir, no comprar mucho, sino de poco en poco para que los productos no caduquen una vez que los tengáis en casa. Hay que poner la vista en tres días como máximo, esto es lo ideal.
Segundo consejo: prestad atención a las ofertas. Muchas veces se compra más cantidad de fruta por una oferta golosa que después acaba siendo más cara porque no llega a ser consumida. Recordad, además, que una buena fruta envejece mal en frigorífico. Las mejores piezas que podréis encontrar en el mercado en esta temporada son los melocotones, paraguayos, melones, sandías o uvas tempranas.
Y, en tercer lugar pero no menos importante, en la pescadería os ayudará prestar atención al pescado de piscifactoría, que me parece que os estáis olvidando de él. Yo de vez en cuando los utilizo en mi cocina y siempre los he defendido porque son excelentes, me ofrecen todas las garantías y su sabor es igual de bueno que el del pescado salvaje o de extracción. Si quiero tener en carta un determinado plato que puede ser la especialidad de la casa, y cuya base sea un pescado, me debo asegurar de que esa especie esté disponible todo el año y esa garantía sólo me la ofrece el pescado de acuicultura. Para casa os puedo recomendar algunos como la dorada o la lubina, que son dos de las especies más agradecidas por su calidad-precio y la cantidad de formas diferentes en que podemos cocinarlas. ¿Qué tal una Lubina con tomate, aceitunas y escamas?
Bueno, id tomando nota de los consejitos de hoy y mañana vuelvo con esa receta para el fin de semana.


