Entonces tuve la sensación de que alguien me estaba observando. Miré alrededor y mis ojos se quedaron prendidos de un i
mpoluto descapotable de color blanco, estacionado al otro lado de la calzada. Yo había leído muchas revistas en mi vida y conocía bien las marcas de los coches. El sol se reflejaba en el capó, cegándome, pero supe de inmediato que aquel era un Bentley. De los que ya no se fabricaban.
La puerta del conductor se abrió y de su interior emergió un
a figura imponente. Era un hombre esbelto y bronceado, vestido con una camisa blanca muy bien planchada y un pantalón caqui.
Lucía un bigotito rubio que tenía el aspecto de una traviesa mazorca de maíz que se hubiera quedado pegada a su cara. Sentí ganas de mordisquearla. Era muy guapo y se parecía un poco al Gran Gatsby.
Mi corazón se aceleró cuando me di cuenta de que el hombre estaba cruzando la calle… y se dirigía hacia mí.

I just want to be wonderful-