
Ayer, Frommage y yo decidimos pasar el domingo en casa, después de habernos tirado todo el fin de semana celebrando un mix de ‘aniversario-del-día-que-nos-conocimos’ con ‘san-valentin-esa-fecha-que-no-vamos-a-celebrar-porque-estamos-por-encima-de-eso’, y que nos ha dejado más agotados que si hubiésemos escalado el Everest cojos.
Aunque habíamos hecho un acuerdo de que nada de esto nos importaba, y que no nos íbamos a regalar nada ni hacer nada, al final nos las hemos apañado para que todo, absolutamente todo en nuestras vidas haya girado en torno a lo mismo, desde cenar en Chinatown, a pasear por el British Film Institute, o recrear cual nerdos la escena donde nos conocimos, 365 días después. Que ahora lo pienso y digo, ‘Dios, qué vomitivo’, pero a las 4 a.m. nos pareció la mejor idea que habíamos tenido en la vida, y no hay más que hablar.
El domingo, como os decía, nos quedamos en casa, siguiendo la progresión inversamente proporcional propia del finde, que implica que si el viernes sales a muerte, el domingo eres un ser gatuno, incapaz de abandonar el hogar.
Los domingos en casa suelen componerse de las siguientes actividades:
- Ver la tele.
Y ya.
Esto es amigos, LA TREPIDANTE VIDA LONDINENSE.
Aunque os parezca un rollo de plan, ver la tele a la inglesa es toda una experiencia, y los domingos por la tarde, a diferencia de los telefilmes de sobremesa de Antena 3, tienen una programación increíble que gira en torno a un único tema: COMER. A destacar:
1. El programa de cocina exprés de Jamie Oliver, que encadena mil menús superricos para hacer en 30 minutos, y que hacen que llegues a la cena con más hambre que un oso polar.
2. La versión británica de Ven a cenar conmigo: partiendo de la base de que los ingleses no tienen ni pajolera idea de lo que están haciendo cuando entran en una cocina, ver a la selección de lords, hooligans, abuelas y tecnochonis del programa destrozando recetas se convierte en el momento más esperado de la semana.
3. La programación dominguera culmina con un episodio de hora y media de The Promise, la serie de Channel 4 basada en el conflicto entre Israel y Palestina, y que si no os habéis bajado ya de Internet os recomiendo que lo hagáis antes de que Sinde-scargas os meta en la cárcel.
Inspirado por nuestro televisor, Frommage cocinaba lentejas y spätzle, mientras yo me rebozaba por el sofá, viendo orgásmicos primeros planos de ensaladas de calabacín y pasta marinera.
‘Tengo hambreeeeeeeeeeeeeeeeee’
Después de The Promise, me metí corriendo en la web de RTVE para ver lo que quedaba de la gala de Los Goya.
Enfrascada estaba viendo el discurso de dos mil horas del ganador al Goya Homenaje, cuando de repente escucho por encima de mi hombro y en perfecto castellano:
Frommage: Santiago Segura vestido de color blanco y sin camiseta de Torrente.
Yo (maravillada): ¿Qué has dicho?
Frommage: Santiago Segura vestido de color blanco y sin camiseta de Torrente.
Yo (más maravillada aún): ¡Lee más!
¡Total, que he descubierto que no solo lee de corrido en español, sino que además entiende lo que lee! Así que me he propuesto enseñarle español a partir de ahora. Para verano estará leyendo los Episodios Nacionales de Galdós.
Viendo los Goya, le informé de lo mucho que la gente en España odia a Javier Bardem y Penélope Cruz.
Frommage flipaba.
Frommage: Entonces, ¿sólo les odian porque son famosos?
Yo: Si.
Frommage (con la misma cara que cuando le comuniqué que el pan engorda): ¿No les importa que sean buenos actores?
Yo: Nadie piensa que sean buenos actores.
Frommage: A mí me parece que Javier Bardem es muy guay.
Yo: Y a mí. Pero como no se llevan bien con los periodistas del corazón, los programas nos hacen creer que odian a los españoles. Así que los españoles les odian a ellos.
Frommage: No entiendo nada.
Yo: Ya te hablaré de María Patiño.
Por la noche le hice jurar que no me iba a regalar nada por San Valentín, bajo ninguna circunstancia. Eso sí, esta mañana, según he puesto un pie en el suelo para salir de la cama y ponerme a trabajar, me ha agarrado del pantalón, justo después de roncar algo en alemán, y me ha soltado:
Frommage: Hapfghdeiyelofenjsnu.
Yo: ¿Qué?
Frommage: Happy Valentine’s day. I love you.
Y ha seguido durmiendo.


jajaja, genial!
Quiero descargarme esa serie y no la encuentroooo…help, help….
PD: Enhorabuena por ese equilibrio. Te lo mereces.
Jajaja…Seria “ich liebe dich” más bien…Ten cuidado Veruka que estos alemanes son autenticos parasitos de las lenguas y de aqui en nada terminara hablando hasta con el toque “gato”, jajaja
miedo tengo! ayer ya se intereso por la diferencia entre ser y estar.
belinda, prueba a googlear ‘the promise s01e01′, salen algunos links al episodio 1 (luego los puedes ir cambiando al 2, 3, 4…). lo que no encuentro son subtitulos en castellano, a lo mejor tienes que esperar un poco mas para eso
Tu tambien ves a Jamie, ja ja ja, es mi heroe…
Me compro sus libro, veo sus programas… soy un poco fricki con él… tanto que la ultima vez que fui a Londres arrastre a una amiga para que fueramos a conocer su barrio y tambien para desayunar en Primrose Bakery…
El libro de Jamie’s 30-Minute Meals tambien lo tengo…