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22 marzo 13

Camino al mesón Rancho Panza

CAPÍTULO XXXIV

Lanza primero tu corazón y tu caballo saltará el obstáculo. Muchos desfallecen ante el obstáculo. Son los que no han lanzado primero el corazón.

Noel Clarasó.

violin copia

 

Subieron todos sobre Cary Grant, el que os recuerdo, al ser perseguido por la ley optó por transformarse en un honorable pura sangre perito en habilidades hípicas. Como no andan ustedes bien de memoria también os recordaré que al verle el pequeño arco de herradura – hijo reconocido de Stradivarius-  se le había añadido a la pezuña para siempre. Gabina y Stradivarius montaban sobre su lomo, y Bobarín había optado por ir en la vaca sujeta por unos pulpos.
- Estoy harto de que ustedes coman en restaurantes sabrosos platos y a mi me den pasto- se quejó Cary mientras se dirigían al Mesón Rancho Panza.
- Pero eso es lo que les gusta a los caballos Cary- replicó Gabina.
- Cary, Cary…ya te diré yo lo que a mi me gusta y no son hierbajos.
- No vamos a pelearnos por un cómete esas pajas, pídete lo que quieras de la carta. Allá tu con tu dentadura.
- Como soy regalado nadie me va a andar mirando el diente.
- Pues todos contentos y ¡Arre caballito vamos a comer!
- Estáis siempre igual, ora la panceta, ora el churrasco…- continuó refunfuñando Cary.
- No hables de comida que me vivo de hambre y te muerdo- intervino Bobarín.
- ¡Churrasco, churrasco y churrasco!- entonó Stradivarius.
- Calladle la boca o me lo como. Anda que no me habré comido yo caballos. No se me resistió ni el de Troya.
- Sería el de Trola, embustera- se defendió Cary.
Gabina interrumpió la trifulca – Madame habla en serio Cary, aunque lo que dice Bobarín va a risa.
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Los músicos de Bromen

El pobre caballo avanzaba con paso tardo por la vía, apenas podía con el peso de Gabina, Stradivarius, la vaca y Bobarín, lo que le llevó a tropezar con la acera y el Arco de Herradura se desprendió de su casco saliendo despedido a otra parte del mundo.
- ¡Mi hijo!- gritó Stradivarius desde lo alto- ¿Dónde ha ido a para mi hijo?
- Parece que ha volado del nido- respondió Cary adoptando la contrita actitud que le sirve a uno de defensa.
- De eso ni hablar, no me importa que regrese hecho un higo, pero que regrese.
-Eso. ¡Que vuelva el higo pródigo! -dijo Gabina. Pero por más que buscaron por toda la avenida no hallaron rastro del pequeño arco y agotados en esa empresa optaron por asumir la pérdida y continuar su camino hacia el Mesón.
La crisis en el país había superado el mayor número de parados de la historia, era fácil encontrarse manifestaciones en cualquier esquina, cualquier día y a cualquier hora. El descontento en masa a veces se confundía con el espíritu de verbena convirtiéndose en focos de alegría popular. Al intentar cruzar la Plaza de Colón se vieron acotados por todos los flancos, organillos, vendedores de barquillos, órganos con silla, silla con cabra, hogueras de San Juan, chotis… confluían en la plaza montando una zarabanda de tres pares de demonios.
- ¡Estos parados cómo se mueven!- dijo Gabina.
Cary no podía con su alma y mucho menos con las de todos los que viajaban sobre su lomo, Bobarín comenzó a morder la vaca y Stradivarius tocaba tristes canciones recordando a su recién desaparecido hijo.
- Vais a tener que descabalgar y continuar andando, estoy a punto de desplomarme – casi rogó Cary.
- Bajemos, bajemos que no quiero caerme desde esta altura y ser una discapacitadita entrañable- apuntó Bobarín.
Continuaron el trayecto a pie entre el tumulto hasta el mesón que estaba en la zona de Huertas, mientras Bobarín pedía “maná” con la ilusión de llegar cuanto antes a la Tierra Prometida.
- ¿Falta mucho para Huertas?- preguntó Stradivarius.
- ¡Qué va! Está a la huerta de la esquina pero con tanto tránsito nunca se sabe- respondió Gabina. Mientras dialogaban utilizaron el buen oficio de adelantar peatones sacando codo y pinchando con el paraguas.
- Yo no podría soportar comer ahora en la barra. Espero que sea una cena sentada.
- ¿Sentada? Es una cena tumbada.
- ¡Qué bien! Podemos hacer fotos apaisadas.
- Y descansar un poco.
- No veo la hora de apaisarme.
Stradivarius sacó de su funda una cejilla de plata y se la entregó a Bobarín como si de un anillo se tratara.
- ¿Y esto qué es?- preguntó Bobarín
- Es para aplicar a los trastes del violín, perteneció a mi tatarabuela y es de plata de ley. Pensé que con la emoción del regalo se le podría olvidar el hambre.
-  ¡Ay querido! A mi sólo se me calla con mordaza de bocata no de plata, pero se lo agradezco horrores…
- Al traste con mis trastes…- suspiró Stradivarius apesadumbrado.
Al llegar al Mesón Racho Panza el metre les recibió dando saltos de alegría ofreciéndoles cama y sofá en un alarde deportivo de hospitalidad. Nuestros amigos se dejaron caer a plomo sobre los divanes.
-  Esto lo hacemos por el qué diván…jijiji- se reía Gabina llevada por la felicidad que trae consigo el descanso.
-  ¿Cómo se llamaba el metre? Es que es mi amigo pero con esta memoria…- preguntó Bobarín.
-  Pregúntale.
-  Me da vergüenza, que le conozco mucho, pregúntale tu Gabina.
-  Perdone señor metre ¿Me recuerda su nombre?
-  Rey Midas, el rey de las comidas.
-  ¡Hombre Gabina haberme preguntado a mi! El gran Midas, de toda la vida- disimuló Bobarín.
-  ¡Traidora!…
En la mesa de al lado un sabroso pollo parecía guiñarle el ojo a Bobarín que no dudó en introducir su zarpa en él. Fue tan rápida que los ocupantes de la mesa  no tuvieron tiempo de reaccionar, al intentar quitárselo Bobarín lo defendió a puras uñadas y gruñidos.
-  ¡Camarero! ¡Por favor esta señora se está comiendo nuestro pollo!
Cuando llegó el camarero a reprenderla Bobarín reposaba tranquilamente en su sitio mientras se trabajaba con elegancia los dientes ayudada por un palillo.
- ¿Es verdad que se ha comido usted el pollo de estos señores?
- Ha sido por engaño que he incurrido en tal delito.
- ¿Por engaño?
- Pues si señor, porque el pollo tenía cara de estar relleno. ¡Pero no lo estaba! Mírelo usted mismo.
- Pues tiene usted razón.
- Quéjese usted en la cocina porque no se pueden sacar así por así a las mesas pollos con cara de estar rellenos y luego naaa, ni vísceras tiene este.
- Si señora, aún así el pollo lo habían pedido estos señores, no usted.
- ¡De la que les he librado!
Entonces los señores dueños del pollo retiraron su queja y agradecieron fervorosamente a Bobarín el haberse comido aquél pollo que tenía escrito el engaño en su rostro.
- Señora, le estamos tan agradecidos que nos gustaría convidarle a lo que usted guste.
- No voy negarme a tal invitación, por no ofender su generosidad, claro.
- Tiene usted un gran corazón metido en el corsé.
- Vaaaa, venía con la faja- contestó modesta Bobarín.
- Mientras nos traen la comanda podría tocar algo Stradivarius, la buena música alarga la vida- sugirió Gabina.
- ¡Y la mala! Por lo menos hace que se te haga larguísima- dijo Bobarín mientras mordisqueaba un dedo al camarero.
(Continuará)

05 marzo 13

Una longeva lonHeavy Metal

CAPÍTULO XXXIII

Sólo la virtud tiene argumentos poderosos contra el pesimismo. Leopoldo Alas Clarín

 Longheavy*

El pequeño arco topó con Cari Grant -el rocín- que pastaba en el pasillo y al verle decidió convertirse en un arco de herradura. Aunque a “trote” y moche, parecía que por fin todo se ponía en su sitio. Si algo tenía claro el pequeño arco es que no quería ser arco rebajado ni de dos centros, ya que esto podría descentrarle para el día de mañana que es hoy. ¿De medio punto? Ni hablar, prefería ser un puntazo; tampoco le gustaba ser arco de descarga, o entrecruzado, ni falso o deprimido. La cosa estaba difícil. No deseaba terminar siendo un arco ciego o abocinado, rampante o apuntado por todos. El arco de herradura era definitivamente la mejor opción y el jamelgo Cari Grant acogió la noticia en su pezuña con gran felicidad.
 - ¡Por fin ha parado de llorar el arquito de los acueductos! Me iba a volver loca- suspiró Bobarín.
- Es un arco flechilla…- dijo Stradivarius rompiendo una lancilla por su hijo.
- ¡Qué gracioso! Pues a mi su flechilla me ha legado una resaca de tres pares de demonios, voy a tomarme una tila- continuó Gabina.
- ¡Ja! A tila la reina de los hunos y de los otros. Lo mejor para la resaca es una cerveza bien fría.
- ¿Y un zumo de naranja? Creo que el ácido cítrico me sentará bien.
- Ácido cíclico es lo que tienes tu.
- Oír el llanto de un niño me ha puesto romántica, nunca sabremos lo que es amor de madre…bueno, ni el de hijas. Huérfanas y sin descendencia. Lo que voy a hacer es retirarme a mis aposentos a leer una novela de Corín Tellado.
- ¡Corín Tullido te voy a dar a ti!
Stradivarius miraba a Bobarín con la decepción colgando de sus papos.
- Señora pero ¿No es usted romántica? Sus actos dicen lo contrario.
- Depende de lo que llame usted romanticismo. Yo creo tanto en el racionalismo como en el romanticismo, porque no hay nada más romántico que una buena ración.
- Yo soy parnasiano perdido.
- ¡Uy parmesano! ¡Haber comenzado por ahí!
- Parnasiano del monte Parnaso, donde moraban las musas como usted.
- ¿Dónde se oraba a las asentaderas en Delfos? ¿El oráculo? Mejor el queso.
- No me tome a chufla señora mía ¿No ve que bebo los vientos por usted?
- Y dale con beber aire- dijo Bobarín sirviéndole vino.
- Escuche con atención.- En ese momento Stradivarius comenzó a hacer vibrar sus cuerdas mientras cantaba una tonadilla subido al sillón orejero que también escuchaba muy atento.
- Bebo el viento del norte, del sur, del este y del oeste. Tralarí, tralarete.  El del norte me lo bebo en copa, en mis brazos que la arropan. El del sur trae el calor, y entre este y oeste, no sea me desoriente, me quedo con el poniente, que pone sin dejar resaca. Mejor, me lo bebo en taza. El del Norte si le da frío, mi piel le haga de abrigo, mi cuerpo sea tu ropa, ¡Mejor me lo bebo en copa! El del sur trae el calor, continente y contenido, amor en decantador, siempre es más divertido…
- No oí en toda mi vida tal orate- habló la ironía en boca de Gabina.
- ¿Continúo?
- ¡No por dios! Está bien, me quedo a su resguardo del viento.
- Le juro por Eolo que yo la amaré al máximo.
- Si, porque con los tiempos que corren supongo que lo demás será al mínimo.
- ¡Alegría, alegría! – interrumpió Gabina- ¡Ha nacido el amor!-
- ¡No empecemos a hablar de amor que no imagináis cómo da de si esa braga!- acuñó Bobarín.
- ¿Se refiere usted al tema del amor ágape?
- No, no, a la braga en sí. Cuando me la compré yo pesaba treinta kilos y ahora peso más de cien y ahí sigue.
- ¡Qué elasticidad!
- Bueno, me aprieta un poco pero también me sube la papada y me vigoriza el pecho.
- ¡Qué invento! ¡Qué mujer! ¡Qué linaje!
- Yo en vez de ser una de mi linaje, soy dos.
- ¡Qué humor! ¿Sabe que reír hace que uno sea longevo?
- Bueno, yo más que longeva soy longheavy metal, pero aquí sigo a mis años, jubilosa y disfrutona.
- No me gusta dar consejos…pero señora usted es maravillosa, no se burle tanto de si misma.
- ¡Uy! Qué cosas, todo el que te da consejos resulta que no le gusta darlos.
- A veces las palabras casi llegan obligadas- respondió Stardivarius mudando el tono-  Sólo quiero que se vea como yo la veo.
- Sólo si usted se ve como le veo yo- dijo Bobarín acercándole sus gafas.
- Con sus gafas la veré como usted no me ve-
- ¡A mi qué me cuenta, ha empezado usted!
- Imagine que usted es Venus y yo llevo un Vulcano dentro a punto de erupción.
- Uy, ahora me dirá que me magma con todo su alma, que sus besos son Vesubios y yo termino como Pompeya.
- Acepte mi amor Bobarín, ha sido usted la que ha abierto este cráter.
- No siga, me ruboriza. He aprendido a ver en el silencio- contestó nuestra dama cubriéndose los ojos con el reverso de su mano.
- Déjeme continuar. Usted es para mi un Tiziano pintado por Rubens, su cuerpo derrocha una atmósfera de fecundidad y eterna primavera irresistible a mis sentidos.
- No gusto de tantas ambiciones estéticas, pero sus halagos me han abierto el apetito y eso es muy buena señal.
- ¿Dónde quieren que hagamos hoy el buche?
- ¡Vayamos al Mesón del Masón!- gritó Gabina emocionada.
- Me ha salido masonera. ¡Ale! Vayamos al Mesón Rancho Panza que en mesa grande caben muchos- dijo Bobarín levantándose con el alma pegada al envite.
Continuará

19 febrero 13

El Arco de Rota – un triunfo-

CAPÍTULO XXXII

El absurdo es la razón lúcida que constata sus límites. Albert Camus

bobarinmedieval

Anduvieron discutiendo largos y tendidos sobre el sofá y sobre la nada misteriosa desaparición de los emparedados hasta que terminaron olvidando de qué estaban hablando.
 
- Mira Bobarín lo que está claro es que te lo has comido tu todo- se quejaba Gabina.
- Eso me lo dices en el cuartito de la plancha- que era un cuarto muy pequeño en el que sólo cabía un catrecillo para la plancha.
- Eso te lo digo donde te sea menester. Pero mujer ¡Si has dejado pistas y todo!
- ¿Qué pistas?
- Has dejado los bordes del sándwich, como siempre.
- No digas eso ¡Que tengo una reputación! Yo no dejo nada en el plato.
- Ya, tu lo que te comes es la chicha, lo jugosito y dejas el resto, incluso lo escondes en servilletas. Cuando compartimos bocadillo a mi me das sólo pan.
- Y tu me pones el dedo para que no muerda mucho.
- ¡Y tu me muerdes el dedo!
- ¡Y tu te comes las uñas!
- Porque paso hambre.
- ¡Cuánta hambre hay en el mundo!
- Deberíamos hacer algo para remediarlo.
 
Stradivarius intentaba plancharse los bigotes mientras suspiraba con cara de lelo.
- Tienes cara de enamorado.
- Si Bobarín. Yo la amo a usted con todas mis cuerdas y sus teorías, con mis clavijas y mis cejillas, con mi caja y su resonancia, con el vibrar de mi diapasón…
- Diacepán es lo que usted necesita.
- Bebo los vientos por usted.
- Pues ya me dirá cómo se bebe usted los vientos ¿ Por qué no se bebe un gin tonic que es más sencillo?
- Yo de copas y bebidas no se mucho.
- ¡Uy! No se preocupe que yo hago de mi copa un ensayo.
- Dirá de mi capa un sayo.
- Eso lo dirá usted que es muy libre de hacer con su capa lo que quiera.
- Un nidito de amor haría yo con ella, para acurrucarla en mi regazo y tocarle lindas canciones.
- Puestos a tocar ya podía tocar otras cosas. Y lo de verme acurrucada en su capa me da un poco de claustrofobia.
- Son metáforas Bobarín que salen de mi corazón.
- Pues si que le sale a uno tonterías del corazón.
- ¡Las más grandes!
- Oigan ustedes tortolitos. ¿Yo no voy a salir en este capítulo?- dijo Gabina.
- Mira qué apañada. ¡Pues ya estás dentro!
- A palanca, que sino me infiltro os olvidáis de mi.
- Es el amor Gabina, que es ciego.
- Ya, pero los vecinos no. Y yo también quiero participar que la ociosidad es madre de vicios y ya me está dando por chismorrear con el vodka.
- Pues chismes son lo que estamos creando para vosotros. ¿No ves que tenemos el corazón abnegado de amor?
- Yo en el corazón lo que tengo es un soplo muy gordo.
- ¿Y es de una fuente fiable?
- De Fuente Oviejuna, nada más y nada menos.
- ¡Uy lo que hace la edad! ¿Y qué dice ese soplo?
- Que Stardivarius ha tenido un hijo Arco y busca una madre para él.
- ¿Es eso verdad violinzuelo?
- ¿En parte?
- ¿En qué parte?
- En que busco una madre para él.
Un leve llanto de niño salía ahogado de la funda de Stradivarius.
- ¿Y es un niño de los que lloran?- preguntó nerviosa Bobarín.
- Si señora, sus berridos ahogan mis notas, es igual que su madre.
Bobarín abrió la funda del violín y sacó al churumbel ahogado en llantos.
- ¿Pero por qué lloras monín?
- Es que mi padre es muy feo.
Stradivarius se acercó y acariciándole la cabecita le dijo.
- Pero no te preocupes que a mi no me importa.
Parece que estas palabras consolaron al arquito que aún seguía haciendo pucheros como si esperara encontrar otra causa para seguir berreando. No tardó en encontrar la razón que estaba como siempre en medio y comenzó a llorar como un descosido, que son una raza celta que llora mucho.
- ¿Y ahora que te pasa?- preguntó Bobarín mientras se preguntaba si ardería bien el la chimenea.
- Es que yo no quiero ser un arco para violín, quiero ser el Arco del Triunfo.
- ¡No es ambicioso el tío! ¿No te vale el Arco de Rota?- dijo Bobarín que siempre se va por otros derroteros- ¿Qué tendrá de malo ser un complemento musical?-
- No lo aclares que oscurece…-dijo Gabina dándole un codazo.
- ¡Lo que me faltaba, soy un complemento!- volvió a lloriquear el rorro.
- Hay muchos tipos de complementos, desde un collar, un piropo a uno circunstancial…
- ¡Yo quiero ser el Arco del Triunfo!- continuó quejándose el pequeño arco alimentando las ganas de propinarle un puntapié o convertirle en el pincho de lo moruno.
- Pero hijo mío ese arco es de la época de Napoleón- acuñó su padre.
- Buen coñac ese- apuntó Bobarín.
- ¿Una copa?- ofreció Gabina. Y así retomaron la situación y retomaron coñac hasta altas horas de la mañana. El pequeño arco, en viendo que nadie le ofrecía atención se dio a la bebida y se pasó lo del arco por la derrota para no ser grosero.

 

A continuación últimas imágenes desde Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.

Bobarín invitada especial al evento posa ufana en el photocall de “hola.com”

“Conviértete en modelo por un día”

bobarinfotocal copia


28 enero 13

Haga ripio la trobalenguas

CAPÍTULO XXXI

Hemos inventado la revolución, pero no sabemos qué hacer con ella.

Peter Weiss (1916-1982)

JUGLARINA copia

Resolvieron ir presto a la orilla de la bañera,
las pompas de jamón del baño salían bellas, enteras,
que decir que parecían en toda su pomposidad
un anuncio de lotería del premio de Navidad.
Gabina declamaba un poema sobre los Mayas y Brincas,
lírica de su cultura y costumbres alimenticias.
- ¿Es la hora de la cena?-
- ¿Qué ripias Bobarín?
Ten paciencia y espera
que aún flota Stradivarius
a remojo en la bañera.
Si quieres ve a la cocina
y mientras él esté listo
preparas una tortilla
y unos sándwiches mixtos-
 Pompas salían del baño, a la luz de las velas
la música de Stradivarius envolvía la escena,
una radio o transmisor, una especie de patata
emitía extraños ruidos a los pies de la tina como cosa de magia.
Encendiose ella sola emitiendo a gran volumen la canción de La Ramona.
- ¿La Ramona?
- La Ramona Pechugona.
-Bonita canción-
Al llegar el estribillo
en el golpe de emoción
Stradivarius con brío
y con pie la derribó.
No háyase visto tal brillo
tal chispa de ejecución
ejecutada la música
el violín sobrevivió.
Propinada la descarga
habiendo tocado madera
no hay calambre que valga
para rama brasileña
aislante donde los haya
la sacudida certera
al violín en su prestancia
inmerso el la bañera
resistió con elegancia
el tremendo voltaje.
Más los plomos de la casa
cayeron cual cae un sable
fundido tras un estoque
rizadas quedaron sus cuerdas
como en Dalí el bigote
o las cejas de Cela.
Con el arco por garrote
asió una de las velas
saliendo cual presta estela
de aquel cuarto de baño.
Lavose antes las manos
sin dejar de aquello rastro
acaso la afrenta fuera
cosa del mismo Pilatos.
- ¿Qué ha sido eso?-
Preguntole Bobarín.
-Ha sido la patata,
no me mire a mí.
Me tiene preso de asombro,
ha confundido su nombre
y olvidando el último “ta”
metió la pata hasta el fondo.
Con los cables bien pelados
y peinados por el agua,
me dejó el cuerpo escaldado
en exagerada descarga.
- ¡Que nos pillen confesados!
- ¡A mi que me pille peinada!
- Señoras que no ha sido nada.
- ¡Más han saltado los plomos!
- ¿Por Dónde?
- ¡Gabina, aplomo!
No seas cotilla, mujeeer
Que salte
donde le ha menester,
de una silla o de una torre
que a plomo ha de caer
lo que a plomo responde
donde el metal se desplome
tu no lo has de saber.
Que el plomo cae donde quiere
y la caída es certera.
- Ya podía caerse
el vecino de la escalera,
que a pelmazo no le gana
ni el plomo de España entera.
Es en vano que espere
no caerá a plomo esa breva.
- ¡Mala hierba nunca muere!
- ¿Pesan mucho los plomos esos?
Preguntó Bobarín
sofocada en pensamiento,
imaginar sólo el subirlos
le afanaba hasta el aliento.
En la oscuridad de la sala
encontrábanse las damas;
sus siluetas relucían
¡Cual dos hogueras brillaban!
Esfinges fluorescentes
glaucas ambas deslumbraban
¡Y más brillaban sus dientes!
- ¿Que nos pasa Bobarín?
¿Qué es éste relucir?
¿ Qué es lo que tengo?-
Preguntaba Gabina
mientras sus brazos movía
en amago de flamenco.
Bobarín agitaba los suyos
en el aire dibujando
con tal haz un minotauro,
tal complicado era el sino
¡Que no llegaba ni al a mino!
A ver si adivinas que escribo
con mi dedo en el aire
que es aire y es pedo
gases de lo comido
entra antes, sale luego
plato hondo aire fino
-¡No adivino!
-¡Pues si da aires…!
-¡Si no es fabada…es cocido!
-¡Acertaste!
- ¡Con compango de chorizo!
- Ahí te pasaste,
que tanto no he escrito.
-¿Pero por qué relucimos?
Bobarín dudó un momento
-No fue nada que comimos
que mesurada fui ¡Lo juro!
y la cena está por llegar…
¡Ya se! ¡Es la mistad!
Que resplandece en lo oscuro
y la nuestra es de envidiar.
-Si eso que dices es cierto
has de encender la luz
que Stradivarius es nuevo
y andará con ojo ciego.
- La razón tienes puesta
siempre como virtud
curémonos en salud
si la ocasión no espera
y la pintan calva
enciendo ahora la luz
o este va y se la pega
y a ver si de esa se salva.
-¡Reine la calma!
-¡Encienda!
-Se lo agradezco señoras,
Si quieren traigo otra vela….
- No será a dos velas
como vuestra vuecencia nos vea.
No teniendo mayordomo
habré de arreglarlo yo
pesen lo que pesen los plomos-
Ya con la luz repuesta
y sabiendo puesta la mesa
miran todos las bandejas
Gabina, suspira.
Un plato con pocas migas
y un trozo de costra seca
coronan triste vajilla
disfrazada de cena.
-¿No hiciste emparedados
de queso y de jamón?
Y para vegetarianos
¿Otros del huerto?
- ¿Quién yo?
- ¡Si! Eran de jamón y queso
y estaban calientes
Que lo he visto.
- ¡Ha sido mixto y no mixto!
- ¡Mientes! ¿El de verdura también?
- Ojos que no ven
 corazón que no siente.
-Tu estómago en celo
no tiene remedio.
Ávido e impaciente
clava el ojo primero
para hincar después el diente.
-Pues si he visto no me acuerdo.
-Y esa mancha en tu pechera
Confiesa ¿Qué eso?
- Parecer… parece queso.
(Continuará)

Dedicado a mi querida alma perpleja María Maier, mixta o no mixta.


10 enero 13

El Ejército del Amor

 

CAPÍTULO XXX

 ¡Prisa! Nunca tengo prisa, no tengo tiempo.

Igor Stravinski.

"Mens sana y copa resana" Ilustración del libro La Fórmula Femenina. Editoria Aguilar

 

Manolo el Azañas del Buen Querer abandonó las rimas para arrimarse a una jovenzuela que hacía alarde de sus virtudes de silicona.
- Si me arrimo a tal jamona, ya no rimo, que es silicona, lo que me es menester ahora. ¿Me disculpa señora?- dijo el truhán levantándose de su silla y abandonando la mesa.
Las tripas de Bobarín comenzaban a pedir justicia lo que provocaba en ella rebeldía y algún espasmo que otro, arritmias que le impidieron escuchar la  cruel despedida de su último enamorado. Nada predecía entonces lo que estaba a punto de acontecer. Se batía nuestra dama con las convulsiones propias del hambre cuando un apuesto galán se apoyó sobre su mesa derramando en ella llantos y amores.
- No me trastorne la mesa que anda coja.
- Señora acabo de perder el trabajo, mi mujer me ha abandonado heredando en vida y yo sólo quiero correrme una juerguita gozando de su simpática compañía.
- ¿Una juerguita? ¿Le parece a usted bonito? ¡Revélese contra el sistema! ¿No tiene sangre en las venas? ¿No le importan los males que acucian a la clase trabajadora? ¡Parece usted un trozo de madera!
- No soy un trozo de madera. ¡Soy un Stradivarius!
- Pues entonces aporte a la causa lo que pueda con sus notas.
- Al menos darla, me dirá…
- Toque usted el más grande de sus secretos.
- Los secretos… ¡Qué poco me importan los secretos! El que me los cuenta le va la vida en ello y a mi se me olvidan a la vuelta de la esquina. Haré algo mejor, tocaré los deseos más virtuosos y puros que me aquejan.
Stradivarius subió sobre la silla que también andaba coja por toda la sala y tocó las más hermosas melodías. Los oídos de Bobarín jamás habían escuchado sones tan sublimes. Madame cerraba los ojos e imaginaba al mundo feliz bailando un mismo son, desechando egoísmos y abriendo paso a una nueva era…tan emotivo fue el momento que llegó a olvidar a su estómago en celo.
A Bobarín y Gabina les holgaba tanto escuchar aquella armonía que les reventaron los corsés y comenzaron a bailar y dar saltitos por todo el recinto. Aún hoy cuentan que las vieron dar volteretas y saltos inmortales en los columpios que colgaban del techo, cuentan que el Cirque du Soleil pretendió contratarlas pero ellas sólo tuvieron oídos para aquella hermosa melodía y orejas para sus pendientes.
La gente que pasaba frente a la puerta del chigre, al oír aquel trozo de madera quedaba hipnotizada agolpándose para entrar. Contagiados por lo que acaso fuera el segundo himno a la alegría entraban en un estado de felicidad místico y saltimbanqui.  Al terminar aquel maravilloso son con mánticas funciones que auguraban o esperanzaban un futuro mejor, quedaron sumidos en una terrible depresión y comenzaron una grita del diablo.
- ¡Tócala otra vez Sam! ¡Más madera! ¡Vuelva a alegrar nuestros oídos y a encender nuestras almas! ¡Que no cese la música!
Al comenzar a tocar de nuevo volvieron a encenderse las almas creando pequeños incendios en el chigre.
- ¿Cual es la mejor hora de llamar a los bomberos?
- Yo creo que antes de que los relojes se queden blandos como en la persistencia de la memoria.
- Si, si, antes de que la perdamos. ¡Que alguien llame a los bomberos!- exhortó Bobarín.
Pero no había quién matara aquellos fuegos porque no hay quién pueda contra la pasión y los buenos sentimientos.
- ¡Calma señores, no ardan con las virtudes de Stradivarius y utilicen las suyas pues todo hombre tiene alguna!- gritaba Bobarín mientras intentaba abrirse paso entre la muchedumbre para salir de aquel horno.
Con los pelos algo chamuscados consiguieron llegar a la calle.
- Saca la patita un poco Gabina y de esta nos depilamos.
Depiladas y sin un pelo de tontas les dio gran contento descubrir que Stradivarius salía del chigre ileso.
- ¡De buena madera ignífuga está usted hecho! Anda suba a nuestro rocín que hemos de pensar cómo aprovechar ese su don y tal vez crear un ejército del amor que invada el mundo borrando fronteras.
- Nobles son sus intenciones, pero… ¿No ve el peligro que trae consigo encender pasiones?
- ¡Oh si! Unos amarán su música, otros se reirán de los que la aman pero nadie quedará indiferente.
- ¿Y los que no la entiendan? ¿Los que la interpreten mal y se alcen a las armas?
- Sus armas serán sus instrumentos de trabajo, sus sartenes, sus plumas o pinceles.
- Es usted el vivo retrato de la utopía.
- Es ese un retrato que a Dorian Grey hubiera gustado.
- ¿Dónde me llevan?
- Vamos a casa a comer y a que se de un buen baño que huele usted a chicha a la brasa.
- Me tienta usted, si fueran ambas cosas a la vez…
- Por su puesto, en mi bañera lo que se hacen son pompas de jamón.

 

Dedicado a Mario San Miguel y el Ejército del Amor (http://www.youtube.com/watch?v=DNsi5lLbblo) con el encendido deseo de construir un mundo mejor.


28 diciembre 12

¡Qué artificial es el realismo!

CAPÍTULO XXIX

 

Uno está enamorado cuando se da cuenta que otra persona es única. Borges

 

Mientras los dramas se hacen resistibles en nuestras vidas y vamos abandonando esa manía de crear un problema para cada solución, Bobarín y Gabina cenan vivas de risa en un chigre asturiano. El chorizo a la sidra se les atragantaba mientras comentaban los por mayores de la carrera.
- ¡Qué cara se le quedó al rocín Grant cuando os quedasteis atascados en el cajón de salida!
- Porque no viste la del cajón. Lo mejor fue verte pintar el paso de cebra al paso de los que encabezaban la carrera. ¡Recursos! Lo que hay que tener son recursos y recursas.
Entre sidrina y risas Gabina fue vencida por la incontinencia.
- Me he hecho pis Bobarín.
Presta Bobarín arrojó el ron de su copa sobre el polisón de Gabina.
- ¿Pero qué haces?
- Es discreción saber disimular lo que ya no se puede remediar- dijo Bobarín mientras llamaba al camarero para que  sirviera otra copa, ya que la suya se había derramado por descuido. Junto a ellas un elegante caballero manipulaba una bolsa de castañas. Bobarín al olor de los frutos, acaso asados en su imaginación, se dirigió hacia él zascandil.
- ¡La bolsa o la vida!- le dijo guiñándole un ojo y apuntándole con la nueva y rebosante copa.
- ¡Qué generosa! Mi mujer me pide siempre las dos cosas- acuñó el caballero ofreciéndole castañas -  ¿No gusta usted ?- continuó el galán dirigiéndose a Gabina.
- No gracias, pa castaña la que yo llevo- dijo atusándose la falda, la orina y el ron.
Si no les importuna me gustaría sentarme con ustedes y compartir castaña.
- Tome asiento, si es hombre que no engaña de destilado aliento.
- No gasto en ese menester. Para servirles, Manolo el Azañas del Buen Querer.
- Pues yo soy prima de Rivera, bueno, más bien me lo bebo.
- Entonces de nada he de temer.
- ¿Qué ha de temer un ilustrado como usted? La peor peste que nos acusa es el miedo, deje, deje.
- Sí señora y así vamos, porque el temor de un mal nos hace caer en otro peor, lo que nos pudo asustar, ahora nos da terror.
- Como el que al quererlo aclarar, va y lo oscurece “more”.
- ¡Habla idiomas!
- Esperanto y fumando.
- ¡Pardiez ¡¡Y llego yo! Me recuerda a la Montiel.
Gabina continuaba asando su castaña a base de orujos.
-…Hip, caer y recaer en males peores y embrujos….mira como recaigo mientras me endiño este orujo- ripiaba y balbuceaba dándose a la bebida.
- No toda recaída es hacia abajo. ¿Verdad Gabina? A veces una cae, y atina.
- ¡Qué va! ¡Mira qué subidón da el beber!- vociferó desde el techo a una lámpara asida.
- ¿Y a qué se dedica usted?
- Depende del día, hoy soy poeta, barda, rapsoda…
- ¿Qué tipo de sorda?
- Pues de joven quería ser poetisa maldita, ahora quiero ser bendita.
- Bendita sea. ¿Y escribe usted realismo?
-  Qué género más artificial es el realismo cuando blanco y negro, son lo mismo.
 -  No se ofenda, que el surrealismo de unos es el realismo de otros.
- Pues eso digo. Visto así, si todo vale…mejor será que declame.
Bobarín sacó un cuadernito buscando uno de sus poemas.
- Declama Bobarín, declama la dama…¡Hip! Si mi copa se derrama, ¡Hip! para disimular un pis ¡Qué drama, qué drama querida Bobarín!- la jaleaba su amiga colgada de la lámpara para disimular el lamparón.
- Paciencia, que intento descifrar lo que he escrito en mi cuaderno de notas.
- Pues vaya empresa, me agotas.
- Es más divertido que jugar al Scrabbel y si me confundo en alguna palabra el error no es tan grave, el acierto por error suele ser la clave.
Manolo el Azañas la contemplaba ensimismado, no eran uno ni dos los pareados, que le habían hecho perder la razón.
- Bella y hermosa flor indescifrable, encriptada en mi corazón.
- Mmmmmm… ¡Qué guasón!
- No disimule usted, que la estoy agasajando ¡Mujer!
- No disimulo, sólo pensaba.
- Pues eso, disimula usted muy mal pensando.
- Predecía las intenciones que le aquejaban.
- Señora, pero si yo soy santo, santo y vestido.
- Lo mejor de la santidad son las tentaciones ¿Tiene usted de esas? Pues si el santo está vestido , por seguro y obvias razones, que lo divertido está en verle desnudo de hábitos y calzones.
- A doquier, aquí le juro, fértil soy en tentaciones.
- Empezamos a comprender; tiene sentido.
- ¡Qué obsequio vuestra compañía! ¡ Encendido tengo el pecho! ¡Qué grata sobremesa!
Para entonces Gabina yacía sobre la mesa en espera de la recaída que le subiera al techo.
- Decía usted tener mujer (de esta sale mal trecho…)  ¿La ama tanto que no quiere gastarla?
- Le cuento a usted los hechos,  un día me levanté teniendo mujer e hijos.
- A lo hecho pecho.
- Señora se lo suplico, reconozco que en el lecho no me hicieron suplicios pero era ella tan fértil que en pocos años me vi con cinco.
- Madre mía, no me asombre. Por lo menos tendrían nombre.
- Cinco al día los muy pijos.
- ¿Y su mujer?
- Sólo uno.
- Qué oportuno…Quiero decir si aún la desea.
- Le deseo lo mejor.
- Qué ingrato ¿Tanto la ama?
- No me interprete mal, es virtuosa dama.
- Claro y su deber… Traicionarla.
- No veo traición alguna en pretender su atención sin más intención.
- Ya no me inspira usted, deme un poco de su whisky a ver si vuelve el embrujo.
-No es whisky, es orujo. Por el orujo de mi cara que veo lo que bebo.
- Pues yo bebo lo que veo y cuanto más bebe usted más borroso le veo.
Volvieron así a retomar la conversación y los destilados.  Jugaban a inventar historias sobre el resto de clientes que ocupaban el chigre y pronto quedó olvidada la condición civil del galán.
- ¡Qué destilazo tiene usted bebiendo lo que ve! Mire a esa graciosa pareja a ver si retorna la musa.
-  ¿Acaso otro anciano acompañado por su sobrina rusa?
- ¡Qué imaginación tiene usted!
- No es vocación ni el beber, lo que tengo es poca vista, que complemento con imaginación y un toque de ilusionista.
- ¡Qué lista!
Gabina suspira. Bobarín palpa su ropa.
¡Otra copa! Que se seca el orín de mi amiga; y a mi la boca.
 
( Continuará) 

10 diciembre 12

Un drama resistible

CAPÍTULO XXVIII

 Si me hubieran hecho objeto sería objetivo, pero me hicieron sujeto. Jacinto Benavente.

En el último capítulo os dejé con los dos rocines a punto de traspasar la línea de llegada; vamos que os dejé con el corazón en un puño para hacer un poco la puñeta. Por el altavoz continúan retransmitiendo la carrera :
Bobarín adelanta a Selami montado por Fayos, les separa una pulga de chorizo; la dama sigue sacando pecho. ¡Cagancho adelanta posiciones, Selami , Grant y Cagancho pelean los últimos puestos! Parece que este es orden definitivo de llegada.
Bobarín exhausta cabalgaba frente a las gradas orgullosa de su segundo puesto. La prensa se amontonaba a su alrededor asediándole a preguntas:
- Bobarín ¿Un segundo puesto es una victoria?
- Pues si señor, porque con el segundo puesto regalan un bono para los supermercados Sánchez Romero.
- ¿No hubiera preferido quedar en primer lugar?
- Deje, deje. No se si sabría sobre llevar el éxito, tal vez terminara anoréxica, sin apetito sexual ni de chorizo.
- Pues yo creo que le sentaría muy bien la victoria.
- No señor, yo soy más bella sin sentarme en el trono.
- ¿Ha sido dura la carrera para usted?
- El camino arriba y abajo es uno y el mismo.
- ¿ Va a seguir presentándose a carreras?
- No señor, ahora asistiré como espectadora a las carreras de suicidas en el puente de Segovia.
- Ha habido momentos del recorrido en los que usted parecía al menos cuatro personas. ¿Cómo se explica esto?
- Hay que ser muchas para conseguir ser una sola.
- ¿Quiere desmentir los rumores que la relacionan sentimentalmente con su caballo?
- Me cuesta lo mismo mentir que desmentir las mentiras de otro. También me critican mucho y eso que no me han visto durmiendo.
- ¿Es consciente que hemos atendido a la carrera más lenta de la historia?
- Hasta la carrera hubiera sido más rápida si cada uno se ocupara de sus propios asuntos.
- ¿Tiene algún secreto a la hora de competir?
- Lo importante es aparentar que una va un segundo después para ganar un segundo y esto pueden aplicarlo en el día a día…
- ¿Qué puede comentarnos sobre su salida nula,cuando quedó atrancada en el cajón?
- Es que en mi comienzo está mi final. Mire para ahorrar tiempo lo mejor es escoger el momento de salida.
- ¿Qué conclusión saca de esta carrera?
- Hay que ser muy tonta para sacar conclusiones.
- Con su edad y su peso ha sido toda una proeza.
- Señor, no me falte, yo soy una niña hinchadita de tiempo.
- Me refiero a que era difícil predecir su segundo puesto.
- Señor, predecir es muy difícil siempre, sobre todo el futuro…
Volvieron a interrumpirla con más preguntas y como ocurre siempre que una está hablando de algo importantísimo y es interrumpida, se le olvidó el tema que le ocupaba. Cuando acontece dicha laguna mental hay que tener preparada una frase comodín de relleno que le salve a una del apuro, así Bobarín echó mano de su frase fetiche y continuó hablando contundente:
- …y todo lo demás de todos los países.
Tras esta afirmación que dejó a los reporteros mesándose la barba, invitó a Gabina a montar en el rocín y se fueron con sus bonos a otra parte.
Si usted está leyendo esto, es que me he perdido. Disculpen. Como os iba diciendo el público gritaba enfervorizado a su paso.
- ¡Bobarín! ¡ Bobarín! ¡Diestra amazona en su rocín!
- ¡Ay qué simpáticas son las triunfadoras!- se dirigió Gabina con retintín al entregado público y girándose hacia su amiga continuó hablando.
- ¡Ay Bobarín, qué emocionante carrera! ¿ Tu cómo la has vivido?
- Pues en la curva de las Perdices se me han ocurrido unas cosas graciosísimas, espero haberlas apuntado.
- Y yo mientras pintaba el paso de cebra he conocido a un hombre muy interesante.
- ¡Alma cándida! Cuando llevas durmiendo sola tanto tiempo, todos son interesantes.
Tras ellas caminaba a paso ligero un galán demostrando tal vez, sospechoso interés.
- ¿Dónde van señoras?
- ¡Qué hombre más completo! ¡Tiene hasta curiosidad!
Sepa buen hombre que nos dirigimos a descansar a casa- Gabina pellizcaba nerviosa a su amiga mientras le susurraba algo al oído.
- ¡Ay! Que me da un patatús. No le despaches que es mi nuevo enamorado. ¡Para por favor!, ¡Para!
Un atractivo galán de pelo cano cogió con suavidad la mano de Gabina hincando la rodilla en el suelo.
- Gabina, es usted mi media naranja, somos la pareja perfecta, usted, una mujer con pasado y yo, un hombre con futuro…- en ese momento una maceta cayó de la nada dejándolo tieso.
- ¡Pues vaya futuro!- dijo Bobarín reanudando el paso. Gabina miraba hacia tras fijando su mirada en el mal parado.
- ¿Qué ha querido decir con eso de una mujer con pasado?
No le des importancia Gabina y toma un trago- contestó Bobarín consolándola con una botella de mezcal.
- No sé chica, un día me comí el gusano que reposa al final de la botella y el gusano me comió a mí…Oye. ¿Pobre hombre no?
- Es un drama resistible Gabina, resistible…

06 noviembre 12

Jolly Jockey

Todos somos aficionados, la vida es tan corta que no da para más. Charles Chaplin

CAPÍTULO XXVII

 

Mucho había granizado desde que Gabina y Bobarín comieran caballo, decididas a llevarse el rocín apuraron sus copas y tras despedirse de sus nuevas amistades montaron sobre el lomo de Cary Grant camino a casa.
Ufanas cabalgaban por la Villa de Madrid a paso del “rucio” de Sancho Panza haciendo caso omiso a los bocinazos de las bicicletas.
- No vayas tan rápido que me despeino- dijo Gabina asida con fuerza a las caderas de Bobarín.
- Yo creo que se me ha desbocado-
- Tengo susto, por qué no hacemos una paradita-
- Ahora que lo dices podemos pasar por la casa del embajador de Francia-
Madame Bobarín acostumbraba a pasar de vez en cuando por los buzones de los embajadores para coger prestadas las invitaciones a los eventos de más pompa que acontecían en la cuidad, pero su mano de virgen bizantina no cabía bien por la rajilla y necesitaba a Gabina para este menester. Las damas desmontaron el jamelgo por el método “me dejo caer, cuídate que haya algo mullidito debajo”, el mullidito se llamaba Ramón, después anduvieron fisgando el buzón un buen rato.
- Tu palpa y ase solo los sobres que tengan buen tocar-
- ¿ Y esos cuales son?-
- Mujer los satinados con ventana de plástico mala cosa, esos son facturas, multas o reclamaciones-
- Aquí me parece palpar un sobre de algodón con textura-
- Ese, ese, péscalo- Emocionadas abrían la correspondencia de los señores embajadores.
“ El Excelentísimo Marqués de Huevas Frescas tiene el placer de invitarles al cenorrio que tendrá lugar…bla, bla, bla…”
- Seguro que no pone cenorrio, Bobarín-
- Seguro que no lo pone, pero seguro que lo ponen-
- Gabina continuó leyendo – Aprovecha esta ocasión para reiterarles su consideración más distinguida. El marqués de Huevas Frescas-
- Mujer con ese nombre por seguro que nos va a salir el caviar por las orejas-
- ¡Ay mira Bobarín! Aquí nos invitan un fin de semana a la Finca de los Botín, se pone de largo su hija-
- Ya se podían poner los Botas, pero hazte con ella por si tenemos libre ese fin de semana- Bobarín ya se relamía pensando en los desayunos de migas con huevos que acostumbraban a ofrecer en los cotos de caza. Con el zurrón lleno de misivas volvieron a montar su -ahora corcel- y emprendieron la marcha.
- ¿Qué marcha emprendemos?-
- ¡Ancha es Castilla la Marcha! Vamos a ir al Hipódromo de la Zarzuela- dijo Bobarín palmeando a Cary Grant – Sólo necesitamos un dorsal y una fusta- Al oír esto el rocín se inquietó lo justo, porque la fusta gusta.
- ¿Crees que tengo tipito de jockey Gabina?-
- De Jolly Joker un poco-
- Pues con eso vale, digo yo. Jugaré esa carta-
Llegaron justo a punto para pasear por el Paddock, Bobarín montaba altiva entre jockeys de la altura de Horcajada y Fayos. Su caballo Cary Grant se barajaba como uno de los favoritos entre los eruditos.
- Cary Grant, caballo ganador y colocado- susurraban en el círculo.
Bobarín estaba henchida de orgullo. El handicapper al contemplar las dimensiones y peso de la dama y comprobar que pesaba más que el rocín, decidió subir automáticamente el handicap al resto de los participantes. Es decir, si a un caballo según su handicap se le añaden unos “ kilos muertos” en peso de plomo, esta vez añadieron el peso de un muerto a todos los jacos, 100 kilos, para ser precisos.
Recordemos que Cary Grant antes de ser caballo fue un experto ladrón acostumbrado a salir a la carrera, la pista era de hierba y él carnívoro, no había peligro de que se detuviera a comer. Todo pronosticaba un éxito seguro. Gabina, su moza de cuadra les acercó una nevera de viaje con bocatines de chistorra y cerveza con leche de magnesia para el camino.
La salida fue declarada nula, la dama y el rocín habían quedado atascados, se repitió el pistoletazo concediéndoles esta vez los dos cajones interiores. Puedo afirmar que fue la carrera más lenta de la historia, Bobarín cabalgaba como siempre con el cababallo a dos patas, las traseras, debido al contra peso que ejerce la dama sobre el animal.
La fusta de Bobarín azotaba a Cary Grant que gemía de gusto, era caballo entero. Vallecas, montado por El Tuyo Cid, sale en cabeza, llegada la curva de Las Perdices la nevera de Bobarín sale volando, se puede decir que el estado de la pista se convirtió en una de obstáculos, los caballos derivaban al exterior.
Por el altavoz retransmiten la carrera:
Vallecas en cabeza, le sigue Rocindespués por el exterior, Pegasorbos, Bucéfalo montado por Brandy Magno, Artax se retira- Esto parece la historia interminable- declararía a los medios. Cagancho rejonea; cerrando el grupo se encuentra Bobarín a la que parece se le está haciendo larga la distancia, la dama desmonta para recuperar su chistorra. Vallecas y Tornado tropiezan con la nevera de Bobarín y salen disparados hacia las gradas; una señora que viste los colores de Bobarín pinta un paso de cebra en la pista y se cruza un rebaño de ovejas, Cary Grant gana puestos y pone uno castañas asadas, Cary Grant y Selami montado por Borja Fayos van en cabeza. Parece que Bobarín le pregunta algo a Fayos.
- Salami no, Selami señora- responde el jockey; Grant, Selami, Selami, Grant!, llegan a la recta final, el público permanece sentado sabedores aquesta manera es la única de que arriben los caballos. Selami alarga el cuello, Bobarín saca pecho, Fayos aguanta sin desfondarse, Bobarín…Continuará.
Carrera patrocinada por la afamada revista “ A galopar, que son dos días” Dedicado a Borja Fayos. Por qué será que dos de los mejores jockeys se llaman Fayos y Fallon.

24 septiembre 12

Una hidalga cabellera

 

” En un asador de la Villa, de cuyo nombre no puedo acordarme – porque no nos patrocina esta sección- , mucho tiempo ha que vivía una hidalga cabellera (sic) de las de traga, coma y beba, rocín flaco, adarga antigua y galgo comedor….” Pequeña variación sobre El Quijote.

CAPÍTULO XXVI

En el último capítulo dejamos a nuestros amigos en una bucólica escena plena de felicidad, clavadita a “ La merienda campestre” de Manet sólo que en vez de hallarse recostados a las orillas del Sena estaban en el suelo de un asador avileño.
Aquella estampa engordaba de felicidad hasta que irrumpió la benemérita derrumbando la puerta.
- ¡Todo el mundo al suelo!- Exhortó uno debajo de un tricornio y un bigote. Pero como todos estaban en el suelo, nadie movió un dedo.
- ¡Todo el mundo de pie!- gritó esta vez el guardia civil. Pero como llevaban casi cuatro días en postura de indio Cherokee tenían las articulaciones y los músculos agarrotados y no podían levantarse.
- Tire de mi por favor, que levantarme a mi si que bene mérito- acuñó Gabina. Bobarín intentaba agarrarse a una tubería mientras rogaba a Gabina que le ayudara.
- Empuja Gabina, empújame fuerte hacia arriba.
- ¡Eso hago!, ¡leñe!
Un estruendoso pedo atravesó la sala peinando sus melenas pero como la ventosidad  bien podía haber sido de cualquiera, nadie se inmutó; nadie excepto la benemérita que lo confundió con un disparo.
- ¡Todo el mundo al suelo!- volvió a exhortar el guardia civil.
Una Bobarín jadeante y sudorosa por el esfuerzo se reveló indignada – ¡Póngase usted de acuerdo leñe que no estoy para bromitas!
- ¡Qué abuso de autoridad!
- ¡Habrase visto!
- ¡Silencio, les habla su teniente!
- Shhhhh…callad que este es nuestro y es teniente…
- ¿Teniente de qué? Porque no es lo mismo tener gallinas que un ganado de vacas.
- Señoras les ordeno silencio, la situación es grave y comprometida.
- ¿Quién está comprometida?, ¿No serás tu traidora?, ¿No te habrás liado con este sin contármelo? – preguntó Bobarín a Gabina.
- ¡Que se callen! – volvió a gritar el Guardia Civil mientras les mostraba una fotografía de Cary Grant- ¿Han visto a este hombre? Es un ladrón muy peligroso…-
- ¡Huy peligroso…!- dijo la otra.
- Shhhhh, cállate que nos lo enchironan…
Por si no lo recuerdan, Cary Grant para aquél entonces ya era un caballo y pacía tranquilamente en el comedor del restaurante.
- Nos han informado fuentes fehacientes de que el malhechor se encuentra en este…lo que sea esto- dijo mirando la impresionante estampa impresionista.
- ¿Y se fía usted de lo que le diga una fuente?
- Aquí ladrones no tenemos, lo que tenemos son chorizos- apuntilló Gabina.
- Eso, eso y gracias a ustedes se nos están quedando fríos.
- ¿Y ese caballo que pinta aquí?
- Pintar nada, más bien le han pintado a él en un bonito retrato ecuestre que nos ha hecho este caballero.
- Pa mi que tu sabes algo- susurró el teniente al caballo poniendo cara de Robert Redford. Pero el caballo no le enseñó ni el diente, porque era regalado.
Su teniente, mi teniente y el teniente de todos registró el local con sus hombres y al no hallar rastro del peligroso maleante abandonaron el restaurante a excepción del cabo mayor, un señor mayor que Matusalén- que se había sentado a comer con aquel excéntrico elenco.
- ¡Oiga nuestro teniente, no se vaya! Que se ha dejado usted un cabo suelto!- grito Gabina a lo ji,ji,ji- mientras brindaba con el cabo.
- Tranquilidad, a este paso los Miserables al lado nuestro van a parecer un boudeville-
- Ay…- suspiró Boabrín- Gabina es una gran comprendida.
-Dirás incomprendida- dijo el cabo suelto.
- A la que no comprende usted es a mi, digo “ comprendida”. Ha nacido dentro de su tiempo.
- ¡Ay qué cosa más rara! Yo nací en un tren.
- Jiji, no me digas que el parto marchó sobre raíles.- infirió Gabina que ya nos tiene acostumbrados a sus chascarrillos “Ji-ji-ji”
El cabo mayor, y tan mayor, la miraba ensimismado.
- Usted no me recuerda, la conozco del pueblo, soy aquél mozuelo al que usted daba calabazas.
- Ya recuerdo, y terminó usted poniendo una tienda de calabazas.
- El mismo. Me enamoré de usted de un plantón a primera vista.
- ¡Qué cosas tiene!
- Dígame que está usted libre para entregarle mi corazón.
- Pues la verdad, dicen que me he liado con un rumor…
- ¿ Y qué rumor es ese?
- El ultimo se llamaba Detente.
Bobarín clavaba sus dagas enamoradas en Cary Grant deseando mantener un rocín con el rocín, es decir, una amistad con derecho a roce.
- Gabina, estaba yo pensando últimamente en comprarnos un dos caballo pero ¿ No crees que con uno nos basta?
- No sé si nos pega con las cortinas- respondió Gabina mientras propinaba impetuosas palmadas en el lomo al caballo.
- Míranos ahora. ¿Recuerdas? En el pueblo nos los comíamos…

 

Dedicado a Iñaki Retenaga Santamaría, aunque no le guste que a los toros Bobarín se ponga la minifalda. 

Fotografía : Retrato Ecuestre lo que me ecuestre. Acrílico por Clorata de Potasa

“Descompensado” tras Cagancho, rocín rejoneador de Hermoso de Mendoza es el más afamado caballo de la Villa de Madrid, la pareja, amazona y rocín han ganado varias competiciones en el hipódromo de la Zarzuela cabalgando sobre las dos patas traseras.

12 septiembre 12

A caballo retratado buenas son tortas

CAPÍTULO XXV

Tercera parte del capítulo XXIV

Lo mejor de “El Banquete”, es el Platón de cocido. Clorata de Potasa

El día transcurría en el suelo tras la barra del bar de aquel asador. Nuestras damas comenzaban a desesperarse con la tardanza de Grant que había desaparecido hace horas con el propósito de hacer un recado. De fondo la fuga de Bach amenizaba el restaurante.
- Para mi que éste se ha fugado…
- Y aquí las dos sin pegar ojo…
- ¡Ojo!…que yo lo tengo bien pegado al suelo.
- Eso es que tendrás un ojo vago.
- Y que me ando con ojo- dijo mientras avanzaba arrastrándose sobre las posaderas ayudándose con las manos.
- Ahí viene mi copa, sostenme el pincho moruno Gabina.
- Yo también tengo las manos ocupadas.
- Pues suelta la copita, monina.
- Ay chica, siempre te sobra un brazo hasta que lo necesitas.
- Debe de ser tardísimo. ¿Qué hora es?
- Pues espera que mire mi reloj de cal.
- Dirás de arena.
- Yo nunca he sabido cual es la buena, la de cal o la de arena, así que me hice un reloj de cada.
- ¿Y qué hora es?
- Pues no sé, ya sabes que veo borroso hasta por los ojos.
- Ya, tu de tanto no ver lo ves todo.
- Pues sí, reconozco a un ladrón hasta en la oscuridad y por ahí viene el nuestro.
- Aquí estoy señoras- dijo Cary Grant a las damas que le miraban sorprendidas.
- ¡¡¡Has vuelto!!!- exclamaron al unísono.
- Si señoras, un caballero siempre da la cara.
- Lo que nosotras queremos que nos de son otras cosas, que con dar la cara no se acalla la conciencia.
- Reconozcan señoras que desafían el sentido de la belleza, pero a su favor diré que son hermosas y muy amenas.
- ¿Eso es lo de las abejas?
- No…es un libro de Cela…¡Ay Gabina, que hay que decírtelo todo!- infirió Bobarín poniendo cara de intelectual.
- Vale, pero no me levantes la voz que las cosas interesantes se dicen en voz bajita.
- Pero si más abajo no podemos estar y ¡Qué rápido pasa el tiempo bajo el nivel del mar.!- Un buzo atravesó la escena lacónicamente.
- ¿ Te acuerdas cuando vivíamos en un bunker antisubmarinos en Luchana?
- Qué vistas tan bonitas tenía…
- Cary y usted ahí tan pichi, sin ponerse a su faena- se quejó Gabina.
- ¡Qué faena!
- Pero si no ha habido ni redoble.
- Bueno de vodka.
- Señoras es que no estoy de servicio.
- ¿ El servicio? Al fondo a la derecha- añadió Bobarín inmersa en la carta eligiendo un segundo primero.
- De primero tomaré dos segundos y de segundo dos primeros, de postre me trae tres entrantes, por favor, con sacarina y manchados de café.
- Qué manía con manchar- se quejó Gabina.
Grant aprovechando que las damas estaban distraídas intentó fugarse de la escena reptando por el suelo hacia una joven muchachita que le ponía morritos.
- ¡Un mutis por el foro! ¡ Un mutis fuera de guión!- advirtió la vecina.
- ¡Canalla!- gritó Grant- ¡Traidora! Yo sólo me iba al servicio…
Gabina y Bobarín cercaron la salida al ladrón.
- Cary, hagamos un trato. Nos conformamos con un ósculo si nos deja retratar tan esperado momento.
- ¿Con una fotografía?
- No hombre no, con un retrato ecuestre.
Así que Cary Grant cedió y se puso en actitud equitativa emulando una jaca árabe mientras nuestras dos damas montaban sobre su lomo y un retratista de La Corte se las veía para que todos cupieran en el lienzo.
- Por favor, metan tripa que no me caben.
- Pues dibújenos de frente.
- No, si el menor problema es el caballo.
- ¡Pues será el caballete!- infirió Gabina con la chispa que le caracteriza.
- No te rías no se vaya a desbocar el caballo.
Tres días después tras finalizar el retrato ecuestre ordenaron una parrillada y ordenaron un poco el salón que era una barra y estaba lleno de heno para el rocín.
Entre los efluvios a trementina y vodka Cary Grant pacía, el buzo intentaba quitarse la escafandra sin éxito, el médico -que era un bombero- regaba el televisor intentando extinguir el incendio de los campos de trigo de Francisco José, que llevaban tres capítulos ardiendo, la vecina besaba con frenesí a Eurelio que se lo habían devuelto y Bobarín y Gabina se colocaban las servilletas a modo de babero. ¡Qué bonita estampa!, ¡Qué escena más familiar y embriagadora! ¡Hip!
(Continuará)