hola.com

Bendita elocuencia del corazón

CAPÍTULO X

Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos.

Calderón de la Barca ( aplaudido por Alberti)

Bobarín estaba sofocada, había tenido unos dimes y diretes con su vecina Paca y no tenía humor de bromas.
-¿ Y ahora qué hago con los dimes? ¿Y los diretes ? ¡ Por Díos Santo, si no me caben en la nevera! – Se asomó por la ventana para asegurarse de que no había nadie debajo y gritó – ¡Diretes vannn! -  después hizo lo propio con los dimes.
Así Paca y Bobarín cayeron en suerte de paz armada hasta la siguiente con-tienda, llamada así porque los conflictos siempre comenzaban en el ultramarinos.
Al rato sonó el timbre que os recuerdo era una vaca.
Para sorpresa de Bobarín era Paca vestida de bombero.
- Perdona Bobarín, es que estaba en la cocina friendo las puñetas que me has mandado freír pero no me salen buenas-
-  Mujer, las fríes a fuego lento y luego las asustas con un golpe de fuego-
-  Ay perdona, que no tengo tanta experiencia como otras- dijo con tono de vecina a la que una manda a freír puñetas. Detrás de Paca asomaba la cabeza un hombre misterioso, todo lo misterioso que resulta alguien al que sólo se le ve el bisoñé.
-  ¿ No nos presentas?- dijo Bobarín con un interés algo más que un cumplimiento.
- Es Pandoro, mi primo el sordo. Me tiene loca, desde que ha llegado no se separa de mi- dijo Paca retirándose de la puerta y dejando a Pandoro al descubierto ante Bobarín.
- Pues si no te importa, yo me lo quedo- dijo Bobarín metiendo a Pandoro en su casa.
- Pues me haces un favor porque ando al retortero con eso de las puñe…- No pudo terminar Paca pues Bobarín ya había cerrado la puerta tirando de Pandoro pa dentro. Pandoro como era sordo parecía que estaba dotado de la madurez y cordura que toda mujer desea.
- Encantada de conocerle Don Pandoro, yo también me hago muy bien la sorda-
- Le beso la mano señora, gracias por tenerme en acogida-
- ¿ Desea tomar una copa?-
-  No gracias no fumo-
-  ¿ Y cómo espera usted?-
-  Sin esperar nada, que es mejor-
-  Pues no ha de esperar que tengo las fabes a punto-
Y así se sentaron el la mesa que era un chigre.
-  ¿ Le sienta bien comer tanta fabada?- preguntó Pandoro disimulando el susto.
-  Bueno, me sienta mejor el sombrero con mis cerecitas -
-  Qué hermosura,está usted muy bien de carnes-
-  Pues mejor que de pescados Don Pandoro-
-  Lo que le sienta mejor son los trajes color miel-
-  Pues no se crea usted, que me duele mucho la cabeza-
-  Lo mejor para el dolor de cabeza, es el dolor de corazón, es usted la mujer más guapa que he visto-
Usted también es la señora más guapa que he visto-
- No se burle, ya no necesito para vivir más espacio que el de sus brazos, es usted la celestial belleza que esperaba sin esperar
- ¿ Era usted ciego o sordo?-
- De oídos sordo-
-  ¿ Entonces considera mis palabras necias?-
-  No me torture-
-  Me resulta de puro obsequioso impertinente-
-  Mis palabras fluyen a par de mi alma. Para mi gloria o castigo, yo, la amo-
-  Termine con tanta palabrería ferviente-
-  Quiero enriquecerme con las perlas de sus dientes-
-  ¡Miente!-
Bobarín ya en palpitación angustiosa deseaba con fervor desvanecer en sus brazos, intentó levantarse hacia él pero se le habían enganchado los faldones con el ancla de la cordura que guardaba bajo la mesa. Pandoro respiraba, jadeaba, transpiraba y finalmente se encendió un puro.
-  Me dijo que no fumaba-
-  Tiene usted muy buena memoria auditiva-
-  No caballero, es que recuerdo muy bien lo que oigo- dijo Bobarín traicionada por los nervios.
- Disimula usted la tontería como yo la sordera-
- No me falte que le pego-
- Señora, no tuerza los cables,yo le agradezco la enfabada y me voy con la vecina del doce que tiene de postre pastel de San Onofre-
- Me repelen sus rimas-
- No sigas…-
- ¡Silencio!-
- Tome aliento-
- No haga eso, me resulta insoportable-
- Pues no hable-
- Trobe al menos en soneto o en romance, no haga ripios-
- Me voy a otro sitio-
- ¡Calle!Cese esta tortura-
-  ¿ Se sulfura?-
-  ¿Y usted tiene miedo a las alturas?-
Bobarín abrió la ventana, esta vez sin mirar y gritó- ¡ Pandoro va!- Y se fue Pandoro.
-  Bendita elocuencia del corazón, no te hice caso más me salvó el faldón- Dijo Bobarín sirviéndose otro plato de fabada con abundante compango.Y es que lo que no se va en llantos o suspiros se va en chorizos y morcillas.

Dedicado a Alfonso, La Trama, Cabo de Palos

Etiquetas: , ,

Un comentario

  1. Bobarín es una chica lista a la par que consecuente. Lejos de dejarse obnubilar por el físico esplendoroso de Pandoro, detectada su fatuidad (cómo me gusta el ablativo absoluto) le ha dado ventana. Vaya conducta ejemplar. Espero ansiosa su siguiente lance.
    Su amiga,
    Alicia

Deja un comentario