
CAPITULO XVIII
“No pregunto quién eres, eso carece de importancia para mi.”
Walt Whitman
Gabina, el vendedor de seguros del que todavía no sabemos su nombre – porque nadie se lo ha preguntado- y Bobarín, echaban una cabezadita cuando sonó una voz por el altavoz del avión.
-Por favor capitán acuda a cabina- Gabina pegó un respingo exaltada.
- ¿ A la Gabina? Huy que suerte tengo que se me va a presentar el capitán.
- Señora con todos mis respetos, ha dicho “cabina”.
- Déjala que se ilusione, Gabina es tan inocente que parece haberse tatuado las arrugas.
- ¡Os digo que ha dicho Gabina leñe!
El vendedor de seguros enojado por haber sido despertado de sopetón intentaba calmar a Gabina para poder continuar durmiendo. – A ver, lo racional es que dijeran “CA-BI-NA”-
- Oiga y ¿usted porqué cree que lo racional es lo real?- se quejó Bobarín levantándose – voy al baño-
- Pues tiene razón aunque si la razón es racional no sé ya si la tiene…
- Mire lo irracional es que el capitán no esté en la cabina por lo que lo lógico es que tenga que acudir a la Gabina- dijo Gabina que se vio iluminada con el apoyo de su amiga.
- Es verdad, ¿entonces quién lleva el avión? ¡ Vamos a morir!, ¡ Vamos a morir!
- Tenga por seguro que vamos a morir pero hoy no morirá ningún espartano, ups, me he confundido de película, ahora es cuando los 300 pasajeros pasan uno a uno a propinarle un golpetazo por histérico- le amenazó Gabina que siempre mezclaba las películas.
Bobarín intentaba desencajar sus caderas del estrecho pasillo buscando al capitán. El auxiliar de vuelo acudió a auxiliarla untando los asientos con un poco de mantequilla.
- Señora la próxima vez que necesite algo llámeme y acudiré a su asiento. ¿ Quiere unos auriculares? Son gratis- le dijo guiñándole un ojo.
- Gratis qué es ¿ Todo lo que está incluido en el precio? ¿ No ve que me he quedado incrustada? Ande empuje, empuje.
Y de tal forma empujó el auxiliar que Bobarín salió lanzada hasta la cabina. El capitán que aún no había tomado asiento al ver lo que se le avecinaba le dio un patatús y Bobarín cayó sobre él justo a tiempo para darle un beso de reanimación.
- Es usted el capitán de mis vuelos…
- Pídame lo que quiera pero ¡ quítese de encima por Dios!
- Aerolíneas Bobarinas para servirle, y ya que lo dice deseaba pedirle que vaya usted al asiento 45D donde encontrará a mi amiga Gabina y le diga usted algo agradable.
- De acuerdo pero levante antes de que me funda con la moqueta.
Cuando Bobarín regresó a su asiento sus compañeros de viaje seguían discutiendo.
- Yo he oído claramente “Gabina” y en letra gorda aunque si usted está sordo pensará que he dicho gordo.
- Oiga un respeto que yo viajo ligero no como otras…
- Cuídese de ofenderme que sólo he pagado exceso de peso por unos gramitos que he cogido en Navidad- interrumpió Bobarín que volvía con el carmín corrido.
- La apariencia es un error de entendimiento señora, usted es tan bella que merece una escultura de Botero.
- Ya está el pedante y quién es ese borrachín? Para botero mi tío y no vaya de inteligente para seducir a Bobarín.
- Gabina el conocimiento no es producto de la inteligencia sino de la voluntad- aclaró Bobarín.
- Claro y yo soy de letras y leo mucho – apuntilló el vendedor de seguros.
- ¿Será pedante? Pues yo soy de ciencias y de los libros sólo leo los números de las páginas ¿ Se lo repito con ritmo de número primo?
- Por favor Gabina termina con esta trifulca, toma respira oxígeno- dijo Bobarín poniéndole la mascarilla.
En ese momento un capitán en dos dimensiones causado por aplastamiento se acercó a Gabina.
- Señora ha ganado usted el premio “Belleza interior Boeing 747″ por favor acepte estas flores de parte de la tripulación.
- ¿ No tiene usted flores para hombres?
- Señora, las flores no son para hombres ni para mujeres son flores y estas son para usted.
- Pues prefiero que me invite a cenar en Buenos Aires.
- Señora, no quiero ofenderla pero soy un hombre casado y usted comprenderá…
- Pues no será usted muy feliz si anda regalando flores por ahí.
- Amo a mi esposa, es tan guapa y tan simpática que no parece mi mujer.
- Pues ande y regálele usted estas flores a ella.
- Gabina no seas tan antipática, las flores son de parte de la tripulación- interrumpió Bobarín.
- ¿ De qué parte de la tripulación?
- Mire señora ya no me parece usted Miss. Simpatía así que traiga pa acá esas flores que se están marchitando sólo de oírla.
- Ande, ande, vuelva a la cabina que nos vamos a estrellar.
- ¡ Si, vamos a morir, vamos a morir…- continuó el temeroso vendedor de seguros.
Gabina miró hacia la izquierda buscando distracción. En el pasillo descubrió un apuesto e irresistible egipcio. Gabina siempre había querido conocer uno y viajar al Cairo.
- ¿Es usted egipcio?- preguntó.
- No señora, soy un valerosísimo bombero de Morón, Buenos Aires.¿Por qué lo dice?
- Porque como está siempre de perfil.
- Claro señora si estoy sentado mirando al frente usted me ve de perfil.
- Pues hábleme mirándome a la cara.
- Es que me mareo- dijo el valerosísimo bombero mirando al frente.
- ¿Está usted enfadado conmigo?
- ¿Por qué debía estarlo?
- No sé, como no me habla nunca.
- Señora ni soy egipcio ni la conozco a usted.
- Pues debería conocerme porque soy un encanto.
Cuando Gabina volvió la vista hacia sus compañeros de viaje Bobarín andaba troquelando un beso al vendedor de seguros.
- Ten cuidado Gabina que me ha dicho un tal Neville que una señora tuvo siete hijos en un desliz.
- Gabina por favor que esto es sólo para ver si adivino su nombre…¡Óculo! Se llama usted Óculo!- el vendedor de seguros sacó un billete de cien pesos y se los dio a Bobarín.
- Si señora es usted muy perspicaz…y me saca muy bien los cuartos.
- Pues usted señor besa muy bien, creo. Béseme otra vez que ya no me acuerdo.
En la pantalla del avión proyectaban el bonito drama “ Se llamaba María, como todo el mundo” una película inventada para dormir la siesta. Los pasajeros dormitaban cuando un terrorista de al-Qaeda irrumpió en el pasillo enfundado en un original chaleco pirotécnico.
- Este chaleco no es nada , llevo conmigo “Bacilos de Koch” y exijo que el avión cambie el rumbo hacia Washington DC- dijo el saboteador.
- ¿ Qué son los Bacilos de Koch?- preguntó Gabina.
- Creo que es un grupo de rock que toca muy mal.
En ese momento la Gabina melómana que vivía dentro de Gabina pegó un salto sacando la Kalashnikov. Con pulso firme apuntaba al fanático rompecuerdas cuando una voz hombruna surgió de su garganta como si del mismo Leónidas se tratara.
- ¡Hasta aquí hemos llegado! Bobarín baja la ventanilla que hoy tenemos fuegos artificiales.
Bobarín obedeció, el valeroso bombero de Morón empujó por la espalda al terrorista que salió despedido dejando tras de si una preciosa estela de fuegos de artificio con gran éxito de crítica y público.
- ¡Viva las fallas, viva San José !- gritaban todos al unísono. Los pasajeros aplaudían, el capitán volvió con sus flores a Gabina, se descorcharon más de veinte botellas de champagne y apareció la vaca adiestrada que fue asada a la parrilla. Bobarín, ajena al jolgorio, continuó probando los besos del vendedor de seguros para asegurarse.
( Continuará)
Etiquetas: Clorata de Potasa, Guillermina Royo-Villanova, Madame Bobarín

Soy Clorata de Potasa, la negra de Madame Bobarín, no la que le aprieta el corsé , eso ya se lo llevó el viento, sino la encargada de escribir la autobiografía que ella firmará y será traducida a quince idiomas incluido el swahili. Hoy por hoy Madame Bobarín es famosa entre otras cosas por haber inventado el método "voilá" (wualá) que consiste en quitarse el sujetador sin desprenderse de la camisa, chaqueta, tirantes y/o auriculares. Así como la técnica de aprovechar el hipo para cantar zarzuelas como La Revoltosa.
Podéis encontrar más sobre los amigos de Clorata y Bobarín en la 
¡Qué genialidades!
“¿usted porqué cree que lo racional es lo real?”
“Gratis qué es ¿ Todo lo que está incluido en el precio?”
Y el final con el terrorista, buenísimo.
¡Besos!