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La justicia poética no excluye la clemencia

 

 

  CAPÍTULO XXIV

El hombre es un perro para el hombre. Hip-Hobbes

El viaje de vuelta a la Villa de Madrid fue muy parecido al de ida. Azafatas volando por la ventanilla, terroristas, flirteos, egipcios de Murcia…lo normal.
- ¡ Qué bien me encuentro!
- Hija si, pero no hace falta hacer estos largos y lejanos viajes para encontrarse a una misma, igual te encuentras en Cuenca.
-Este viaje de vuelta, ha sido un ajuste precioso de distancias entre Lázaro y yo.
- Y de paso te enteras de una vez de lo `poco que dura el amor eterno…
- Pero si yo no le quería, sólo quería la posibilidad tan obvia de quererle.
- Pues yo me he quedado un poco melalcohólica…
- Tranquila que eso se te pasa con una cerveza. Hablando de cervezas. ¿ Crees que con ocho euros podemos desayunar las dos?
- Eso no depende de los euros sino del apetito que tengas.
- ¿Pues entonces te importa no desayunar?
- Mereces una lacónica respuesta, no, no me importa.
- Si pero no me hables de lacón que estoy famélica.
- Mujer, famosilla, pero no tanto.
Cuando llegaron a casa la puerta estaba atrancada por la publicidad que se había ido acumulando durante su viaje. Gabina hizo una “reflexión” y se agachó a recoger los papeles.
- ¡Huy mira esta publicidad! Doña Venerea, especialista en tratamientos. ¡¡¡ Llame ahora !!!
- Gabina por favor no te pongas ahora a leer clasificados y ayúdame a meter el equipaje en casa.
- ¡Madre del Amor Hermoso, qué calor!
- A mi me vas a decir, nada más bajar del avión se me han hinchado los pies y me han hecho una herida los zapatos. ¿ Tienes una tirita?
- Si pero espera a que se te bajen los vapores que sino no pega bien.
 No les había dado tiempo a deshacer la maleta cuando escucharon ruidos en la puerta de entrada.
- Ya está, menuda suerte tenemos, este es un ladrón que se cree que seguimos de viaje.
- Ay mujer, qué pesimista, a lo mejor sabe que hemos vuelto.
- Voy a a bloquear la puerta de la entrada con la cómoda, tu vete buscando en ese mueble la Parabellum.
- Si vis pacem, para bellum.
- ¿ Y ahora qué dices?
- Que si quieres paz prepárate para la guerra.
- Lo que quiero es espantar al ladrón.
- Pues en este cajón no se puede encontrar nada, si es que guardas unas porquerías…tienes síndrome de Diógenes- Dijo Gabina sacando un paquetito cerrado con cinta dorada.
 - Deja eso
-  ¿Eso? , ¿ Ya me gustaría a mi saber qué es “eso” ?
- “Eso” es mii colección de cajas de cerillas que no encienden, trae pa acá y céntrate que este ladrón nos asalta en casa. Toma este busto de Maria Antoñeta, sube a esa silla y si entra se lo dejas caer en la cabeza.
 - Te dije que teníamos que haber comprado una hormiga de vigilancia.
 - Qué buena idea me has dado, escucha, este es el plan, vamos a hacernos pasar por perros rabiosos y peligrosos, tu gruñe y ladra, Gabina,¡ Gruñe !
Las dos amigas se acercaron a la puerta a gatas gruñendo y ladrando mientras rozaban con la pezuña la puerta.
 - Grrrrrrr….Grrrrrr….guau, guau!
- ¿Sandoval? ¿ Leónidas? ¿ Qué les pasa a mis rottweiler guapitos? – Decía Bobarín de vez en cuando haciendo que hablaba con dos perros muy fieros.
- ¡¡ Dionisio, Sansón id a ver qué les pasa a los perros!! -
- Grrrrrrrrrr, guau, guau…
- Paco ve a ver tu qué pasa…
-  ¿Dionisio, Juan , Paco? ¡¡¡ Esto parece un cuartel!- dijo Gabina.
-  Ay hija cuantos más hombres hayan en la casa más efecto hará esta performance.
- Shhhh, tu ladra.
- Ggggrrrr….Grrrrr…- Hacían las dos amigas a la par.
- Grrrrr…¡ Quillo…! – dijo Gabina
- ¿ Pero qué dices quillo ni quilla, no ves que los perros no hablan?
- Si es que me aburro, llevo una hora gruñiendo en inglés y quería hacerme el Perro Andaluz como el de Buñuel.
- Shhhhhh! El ladrón a estas alturas tendrá la mosca detrás de la oreja.
- Pues muy mal, donde hay que llevar la mosca es dentro a lo Pepito Grillo, que detrás se la oye mal.
- Qué mujer esta, ¡ Desarmas todo lo alevoso !
- Grrrr, guau, guau. Perra ladradora…grrrr…
- Gabina has estropeado todo el plan- dijo Bobarín que levantándose pega la mejilla contra la puerta y pregunta – ¿Quién va?
- Ramón.
- Ese es un nombre hecho y derecho.
- Y de confianza de toda la vida.
- Usted lo que es es un ladrón.
- No señora yo soy ilusionista.
- Ya, pues no se haga usted muchas ilusiones que aquí poco hay que robar.
- Grrrrrrrrrrr….- seguía ladrando Gabina. Bobarín la miraba perpleja.
- Te voy a llevar a la protectora de animales.
- La protectora de animales soy yo.
- Qué can-sinas- dijo el ladrón que se sentía chisposillo.
- ¿ Y usted por qué no se va a pasar la noche a Calcuta?
- Me han dicho que por la noche está eso muy desanimado- dijo Gabina.
- ¿ Y tu qué sabrás?
- Señoras no se peleen- decía Ramón el ladrón desde el otro lado de la puerta.
- Descuide Ramón, que enseguida se nos pasa. ¿ No se parecerá usted a Cary Grant en Atrapa a un ladrón?
- Pues precisamente…
- ¡Ay Gabina! ¿ Y si nos dejamos robar un poco…?
- Venga señoras no se hagan de robar.
- Bobarín abrió la puerta lanzándose en los brazos de Ramón el ladrón. Gabina le puso una copa fresca de vino de Rueda y le ayudó a quitarse la chaqueta.
- Desvalíjame entera.
- ¡A mi antes!
- Sisa, despoja, usurpa, afana, expólianos un poco- dijo Bobarín aflojándose el corsé mientras se acercaba a Ramón que salió rodando escaleras abajo.
- ¡ Cómo se nota que ha bebido Rueda!
- ¡Que no escape Gabina!
Ambas damas salieron zumbando calle abajo tras su Cary Grant que corría atemorizado sin mirar atrás.
( Continuará)

Dedicado a Isabel Tabares y al Pico ladrador de Sonia Estevez 

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3 comentarios

  1. Que refrescantes historias!!! Sigue con ellas.

  2. Gelasio Echániz

    Ja,ja,ja,: “Venga señoras no se hagan de robar”

  3. Del inicio al fin, como he disfrutado este post de Bobarín.
    Por cierto, le robo lo de los egipcios de Murcia (ya que Ramón no robo nada).
    :-)

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