Están locos estos romanos, decía Obelix. Y están locos estos ingleses, que se han vuelto locos para comprar un perfume que destaca por no oler a nada. Sí, así como suena, a nada. No es que huela poco, o que tenga vocación de discreción, sino que está compuesto de agua destilada, una gotita de alcohol (cosmético, no se crean que sirve siquiera para disimular y echarse un trago a escondidas tipo Escarlata O’Hara) y algo de colorante. Para disimular, más que nada. Vamos, que rociarse con eso o con unas gotitas de Fontvella es lo mismo…
¿Es una reacción a los perfumes más empalagosos de la historia? ¿Un acto de rebeldía frente a la avalancha de fragancias que nos cae encima? Lo cierto es que el Perfume Hecho Para No Oler A Nada es parte de una exposición dedicada al surrealismo en uno de los grandes almacenes más conocidos de Londres, Selfridges, que también se ponen el mundo por montera dedicando una planta entera de su tienda a vender todo tipo de objetos en un espacio llamado Esto No Es Una Tienda…
Por eso, dicen que Choix, el perfume sin perfume, no se compra como fragancia (¡menos mal!) sino como obra de arte, que no es más que una forma de adquirir, por unos 70 €, una pieza de colección de Dadadandy, una compañía de arte dedicada a producir piezas que desafíen la percepción habitual de cuerpo, mente y alma.
Pero, sinceramente, dadaísmos y surrealismos aparte, lo que están haciendo es vender aire. Como si fuera la fábula de los Trajes del Emperador, nadie se atreve a decir que el perfume que no huele es como la ropa invisible – y eso sí que es surrealista.

