Reconozco que me apasiona leer los comentarios a mi blog. Cuando uno es periodista y e
scribe en una mesa, ante la pantalla de un ordenador, a veces se olvida que hay alguien al otro lado. Por eso me ha encantado ver la pronta respuesta al blog sobre el embarazo de Salma Hayek. Irene, muchas gracias por los piropos, ¡gracias! María, gracias por contar detalles de tu embarazo.
La verdad es que si me he regocijado con el obvio aumento de Salma Hayek no ha sido por otra cosa que por un pelín de cochina envidia. Yo soy de esas personas a las que les encanta ver a las estrellas guapas, guapas, requeteguapas y, después, ver la otra cara de la moneda: es decir, la realidad. Ese momento en que ganan unos kilos y les empieza a apretar el sujetador, en que están sin maquillar y tienen esa misma cara deslavada que tenemos nosotras a rostro desnudo, o cuando se levantan con unas ojeras que les llegan a la boca… Soy perfectamente capaz de disfrutar sus dos facetas, admirándome de la primera y solidarizándome con la segunda…
Pero ese lado mezquino que tengo, que busca la parte mortal en todos los ricos y famosos, acaba de sufrir un duro golpe. La culpa la tiene Kim Basinger. ¡Vaya disgusto que me ha dado!
Y es que a sus “cincuenta-y-x” años, Kim Basinger se ha convertido en imagen de una línea de cosmética para piel madura, Difference de Lancaster. En las fotos (de las que incluyo la principal) está, sencillamente, espectacular. Mi faceta malvada se apresuró a responsabilizar de su belleza al Photoshop. (Que, dicho sea de paso, hace milagros). Pero, ¡ay, qué disgusto que me he llevado! Me ha contado Mercedes Cano, relaciones públicas de Lancaster, estupenda profesional y mejor persona, que estuvo con ella en Los Angeles en carne mortal que, en persona, no es así de guapa, ¡sino mucho más! ¡Aggggggggggggggg! Me comentó que era deslumbrantemente espectacular, y que las fotos no mienten.
Ayyy, si es que así no hay quien se anime al verse en el espejo… Pero he decidido que, a falta de Photoshop, voy a creer en la cirugía y calmar mi maltrecho ego y consolarme pensando que es todo obra de las infiltraciones y del bisturí. ¡Y que nadie me lleve la contraria, que otro golpe así no lo superaría!
septiembre, 2007
27
septiembre 07
Hay algo de envidia cochina…
26
septiembre 07
Un embarazo como los de antes
Hubo un tiempo en que tener una dentadura impecable era patrimonio exclusivo de las estrellas d
e cine. Luego, la ortodoncia pasó a estar al alcance de muchos. Luego, sucedió lo mismo con el pelo; con un pecho convenientemente arreglado y con un rostro sin arrugas a pesar de los años. Finalmente, la frontera de lo estéticamente deseable se situó en el abdomen: toda estrella que se precie de tal tiene que tener unos abdominales como tablas para poder enseñar el ombligo definiendo cuerpo y marcando cintura y vientre.
Hasta ahí, todo normal. Pero lo que a mí me tenía (y sigue teniendo) absolutamente maravillada son los embarazos de cine. Porque un pecho, una cara y hasta un abdomen se pueden operar, pero… ¿un niño?
El caso es que yo no salgo de mi asombro viendo como famosas varias se embarazan y tienen niños sin engordar aparentemente más que unos 10 gramos en el lóbulo de la oreja. Y cómo, dos semanas después de dar a luz (¡o cuatro!) reaparecen esbeltas y longuilíneas. ¿Son de otra pasta?
Supongo que es fácil ocultar las nauseas a los fotógrafos: basta con quedarse en casita y no vomitar a nadie en la cara. Pero, ¿qué pasa con los tobillos hinchados, el pecho que se dispara e incomodidades varias y propias de los embarazos de la vida real? Me fascinan esos embarazos perfectos, que sólo se notan en un vientre (ligeramente) más abultado. ¿Son obra de algún enchufe místico reservado a ricos y famosos?
Por eso he disfrutado tanto con el embarazo de Salma Hayek, ahora feliz madre de una preciosa niña llamada Valentina Paloma. Me ha recordado más a los de mis amigas y conocidas que el de madres como Madonna, que parecía tener un accesorio de última moda en vez de un vientre de preñada.
Sin embargo, Salma Hayek engordó, le aumentó en el pecho en un 2.000 % y se le notaba patosa e incómoda. No es que me alegre de ello, no, pero me ha devuelto la fe en la raza humana: al final, hay algunas cosas ante las que todos los seres humanos somos iguales, ¡y la reproducción es una de ellas!
Y, dicho sea de paso, ¡enhorabuena a los padres por esa preciosa bebé!
14
septiembre 07
El escote de Beyoncé
Ayer me llegó una carta de una lectora preguntando cómo era posible que escotes como el de Beyoncé en la gala de los MTV se mantuvieran siempre en su sitio. ¿Milagro milagroso? Nooooooooo… El secreto es muy fácil: cinta adhesiva de doble cara. Ni más, ni menos.

14
septiembre 07
El gel de baño de Eva Amaral

La solidaridad vende. Mucho. Por eso, no faltan acciones humanitarias emprendidas con el único fin de aumentar la cuenta de resultados a fin de año. Personalmente, me pica un poco en el alma ese uso lucrativo de los buenos sentimientos pero mi lado más pragmático (cada día más desarrollado) da la bienvenida a estas iniciativas que, independientemente de sus motivaciones, dan buenos frutos.
Pero a veces veo cosas que huelen bien. Que parecen haber nacido de la más pura y genuina buena voluntad. Que son el fruto del deseo de hacer, simplemente, algo decente.
Creo que la iniciativa de Kiehl’s y Amaral es una de ellas.
Eva Amaral, gran fan de la marca neoyorquina y usuaria de sus productos, ha diseñado, junto a su equipo de En Babia y la creadora Itziar Martínez Goñi, autora de los muñecos de plastilina de “Pájaros en la cabeza”, la etiqueta de una edición limitada de su producto favorito de la marca, el gel de baño de cilantro. Una figurita de plastilina que recuerda a la cantante, sumergida en una bañera, que adorna las 1.000 botellas de una edición limitada cuyos beneficios irán a parar, integramente, a un proyecto muy relacionado con la música: el taller de musicoterapia dirigido por Camino Bengoechea para los niños enfermos de cáncer del Hospital Madrid Montepríncipe.
“La música no son sólo listas de éxito y ventas. Es una forma de comunicación, una manera de expresarse. Y también una forma de curar. Por eso empecé yo en la música: para sacar los demonios que llevaba dentro”, dijo Eva Amaral. Y eso hace la música con estos niños en tratamiento: les ayuda a combatir sus miedos, a ganar fuerzas, a encontrar apoyo y alegría cuando sus tratamientos de quimioterapia se lo están haciendo pasar mal. Así, afrontan mejor la enfermedad.
Sinceramente, espero que se vendan ¡todas! las botellas de gel y ¡¡¡¡otras 10.000 más!!!
14
septiembre 07
De hippie a Dama del Imperio

Conocí a Anita Roddick hace por lo menos diez años en un encuentro con la prensa. No voy a mentir y decir que me pareció encantadora: fue brusca, antipática, iba muy sobrada y se marchó antes de que acabará la reunión en la que se suponía que iba a contarnos las excelencias de sus productos. En cambio, vino a decir que una crema no es más que una crema, que hidrata la piel y la cuida, pero poco más, y que, para ello sus productos eran fabulosos.
Sin embargo, a pesar de ese trato tan brusco, he de decir que admiraba – y admiro – muchísimo a Anita Roddick. Comenzó a hablar (y defender) los conceptos de ecologismo, reciclaje y comercio justo en 1976, cuando se consideraba algo de locos, de hippies o de alternativos, pero no la necesidad en la que se ha convertido la defensa de estos temas. (Por desgracia, dicho sea de paso). Rellenar frascos y así ahorrar en el envase… Encontrar tamaños pequeños para poder probar un producto sin gran desembolso económico… Buscar la materia prima en su punto de origen y pagar un precio justo a los agricultores… Optar por materias primas naturales… Y, un punto en su momento controvertido, prohibir los test en animales.
Todos esos elementos, que forman parte de la rutina cosmética actual, fueron totalmente novedosos en su momento. Y Anita Roddick los defendió con esa fuerza que sólo tienen los que creen mucho en su proyecto. Lo que nació como una pequeña tiendita en una pequeña ciudad de Inglaterra se convirtió en una cadena global, con franquicias en todo el mundo. Los años 80 y la primera mitad de los 90 fueron sus años dorados: sus productos eran muy novedosos y tenían un gran eco en los medios y un enorme éxito con el público.
Sin embargo, con la aparición de más marcas de carácter natural y ecologista, la cadena fue perdiendo fuerza, y sus productos cayeron más en la rutina. Aún así, a The Body Shop le espera un futuro pujante, ya que recientemente fue vendido al grupo L’Oréal por casi 953 millones de euros. De todos esos millones, 171 correspondieron a Anita Roddick. Confieso que las cantidades grandes las tengo que pasar a pesetas, así que comparto mi cálculo: fueron casi 28.500 millones de pesetas. No está mal para una mujer que comenzó trabajando con su marido y pintando ella misma la tienda por falta de fondos, ¡nada mal!
Fue una gran empresaria, nombrada Dama del Imperio Británico e impulsora de ideas que luego arraigaron en todo el mundo: que descanse en paz.
11
septiembre 07
Demandando a e-bay
Acabo de leer que L’Oréal ha demandado a eBay por permitir en su canal la venta de productos falsificados. Antes de que nadie piense que L’Oréal sólo representa la marca L’Oréal Paris (la de “porque yo lo valgo”), haré un somero repaso de las marcas de cosmética que se engloban bajo su paraguas. Lancôme, Helena Rubinstein, Biotherm son sólo algunas, además de las líneas cosméticas o de fragancias de casas como Armani, Ralph Lauren, Cacharel, Víktor & Rolf, Diesel… Y éstas son sólo algunas de las marcas del llamado sector del lujo, porque no faltan marcas importantes en sectores como el gran consumo – Maybelline, Garnier, L’Oréal Paris – o la farmacia, como Vichy o La Roche Posay.
Especialmente para las marcas de la división de lujo, mantener su status y su red de ventas (con vendedoras formadas por ellos, promociones adecuadas a su status, inversión en investigación y en publicidad, búsqueda de puntos de venta selectivos) es de todo menos barato. Para parecer lujoso hay que ser lujoso, y ya se sabe que el lujo tiene la costumbre de costar dinerito.
Por eso entiendo que la multinacional demande a un portal donde se venden abiertamente falsificaciones. ¿De qué sirve ser exclusivo si luego uno tiene copias al alcance del teclado? Es lógico que no les guste. Porque si algo controlan las marcas de lujo son los puntos de venta: se escogen, se buscan, se seleccionan y se les exigen condiciones determinadas que en allí donde estén sus productos no se deteriore, sino que se potencie el valor de su imagen.
Claro que además de falsificaciones, en estos portales pueden aparecer también objetos robados. Si, también se roba perfume. Y cosméticos. Entran en tiendas, roban camiones, y luego los productos aparecen en tiendas no autorizadas o portales de Internet. Y quien lo compra es tan culpable como quien lo roba. No vale justificarse con el precio y decir que es muy caro. ¿Y qué? ¿Acaso alguien necesita perfume para vivir?

