hola.com

diciembre, 2007


18
diciembre 07

Letizia y las flacas, ¡dadles un respiro, por favor!

principes-12a.jpg Todavía no sé muy bien cómo hemos pasado de hablar de Katie Holmes a la princesa Letizia, pero alguno de los comentarios al blog de la sra. de Cruise me han resultado sumamente llamativos. Sebastiana me pide hablar de la princesa diciendo que parece “una escoba vieja y fea por lo delgada que es”. No me parece justo, la verdad. Cuando decimos que hay que alabar también las curvas, que no pasa nada por tener unos kilos de más, ¿no debemos exigir el mismo trato para quien los tiene de menos?

Recuerdo con claridad la queja de una amiga que pertenece a ese reducido grupo de flacas muy flacas, una mujer que pierde kilos en cuanto se descuida, que se pasa la vida intentando ganar algunos gramos: “no sólo tengo que luchar con mi peso, encima el resto de la gente se mete conmigo porque no engordo”.

¿Acaso no tiene razón? Al igual que existe mucha gente con tendencia a engordar, existen personas con tendencia a adelgazar. Que lo primero que les pasa cuando están inquietas, nerviosas o bajo estrés, es que “se les cierra el estómago”. ¿Y? No sólo eso: hay personas que, sencillamente, queman muchísimas calorías y tienen que hacer auténticos esfuerzos para ganar cuarto y mitad de adipocito. Lo curioso es que resulta más fácil adelgazar que ganar peso cuando no se tiene esa constitución, pero encima, ¡esas personas nos producen envidia! (A mí un poquito, lo confieso).

La obsesión por la línea ha hecho que pasemos al extremo contrario: ahora, alguien delgado ya es calificado de “anoréxico”, ¡no es justo!

Y que conste que esto lo dice alguien a quien no le falta ni un solo kilo, sino que más tiene un superavit considerable…


6
diciembre 07

Katie Holmes, ¡lo suyo tiene narices!

katie1.jpgkatie2.jpg Llevaba yo varias semanas que vivía sin vivir en mí cada vez que veia una foto de Katie Holmes. Todo empezó en el estreno de “Leones para Corderos” en Berlín, cuando no reconocí a la señora de Cruise. Así que mi primer pensamiento fue, ¿y qué se ha hecho?” (Siendo el “hecho” algo relacionado con el bisturí o similares).

Pero como vamos como locos, sin tiempo para nada, la pregunta volvía a quedar almacenada en la parte trasera de mi mente hasta que, ¡zas!, me asaltaba una nueva foto de Katie, que ha convertido su asistencia a eventos varios en una ocupación a tiempo completo. Y cada vez que la veia de nuevo, recordaba que me había propuesto averiguar qué retoque se había hecho. Y no, no me digáis que el cambio es causa del flequillo: lo de cambiarse el peinado es un truco más viejo que la anestesia para disimular el asombro inicial tras una intervención. Si no me creéis, preguntad a cualquier cirujano es un consejo de manual.

Así que hoy, que andaba yo más tranquila, me he puesto manos a la obra y he empezado a bucear en antiguas fotos. Por fin he satisfecho mi curiosidad: se ha operado la nariz.

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Que digo yo que qué falta le hacía, que tenía una nariz preciosa que le quedaba bien a su cara y ahora tiene un apéndice nasal flaquito y afilado que se le acabará quedando como a su antecesora Nicole, totalmente artificial y escuálido. ¿Pero qué necesidad? ¿Qué está pasando exactamente en su matrimonio para que, mientras su marido se parece cada día más a un vendedor de coches de segunda mano de Wisconsin o Milwaukee (con todos mis respetos a los vendedores de coches usados y a los nativos de Wisconsin y Milwaukee), ella dedique todo el tiempo que no pasa de fiesta en fiesta haciéndose cosas en la cara y en el pelo? Eso, cuando no se sube a unos tacones imposibles en los que es obvio que no se le da bien andar… ¿Cuál es el proceso por el que, mientras que Tom Cruise se empeña en dejar de estar guapo llevando camisas empapadas en sudor, un flequillo sencillamente imposible y varios kilos de más, bien concentrados en la papada, ella se esfuerce tanto en parecer lo que no es?

Personalmente, estoy por iniciar una porra a ver qué es lo siguiente que se opera. No descarto una liposucción, porque la chica es generosa de cintura para abajo, pero no le auguro grandes resultados: es de hueso ancho, y eso no se aspira.

Desde luego, sólo puedo decir que me alegro que nuestra guapísima Pe no acabara siendo señora de Cruise, que ya me la veia yo de cirujano en cirujano… 

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5
diciembre 07

Para las apasionadas de las ondas

Con no poca emoción veo que vuelven los comentarios, ¡hurra, hurra, viva, yupiii! Así que aunque tenía previsto otro tema (sólo comento que será sobre el secreto de Katie Holmes), voy a lanzar una mano a las desesperadas de los rulos…

1. Para conseguir esas ondas, una buena idea es, con el pelo ya liso y prácticamente seco, enrollar mechones grandes con un secreto: no se coge el pelo tal cual y se enrolla, no, sino que se coloca el cabello en perpendicular a la cabeza. Es decir, se toma el mechón entre las manos y se estira siguiendo la línea de los hombros. Desde esa posición se van enrollando hacia el cuero cabelludo. Lo importante es que los rulos se enrollen de forma alternativa: uno hacia la derecha, otro hacia la izquierda. De esta forma, las ondas quedan más abiertas.

2. Otra opción es olvidarse de los rulos y comprarse una tenacilla. Yo, que llevo el pelo rizado, he de confesar que le he encontrado el punto y ya no puedo renunciar a ella. No la uso siempre, ni mucho menos en toda la cabeza, pero me encanta para dar algo de definición a las puntas, al pelo que hay más cerca de la cara o mechones sueltos. El truco es no elegir una que sea demasiado estrecha. Es mejor una de un grosor medios. Para ondas abiertas, se toman mechones más grandes, que luego se definen tomando mechoncitos mucho más finos. De nuevo, el truco es hacer un bucle en una dirección y el otro, en la opuesta, lo que da más movimiento al pelo.

Espero que esto ayude a las indecisas…


4
diciembre 07

Jennifer López y sus amigas, locas por las ondas

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Acabo de ver en la sección de Música de Hola.com el reportaje sobre la gala “Movies rock”. Mi primera impresión ha sido que Jennifer López ha pasado en su embarazo de 0 a 7 en lo que han parecido 7 días, no 7 meses (hace un mes tenía una barriguita incipiente, y ahora luce un tripón en toda regla), y después, me ha podido la deformación profesional y me he dado cuenta de que tanto ella como prácticamente todas las demás invitadas lucían el mismo tipo de peinado: pelo largo, suelto, con ondas grandes y abiertas marcadas en el tercio inferior de la melena. ¡Y a las fotos me remito!

 Veo que se ha pasado de moda la época del pelo falsamente sucio, esa en que las mujeres primero nos lavábamos el pelo y luego nos echábamos productos para “texturizarlo” que, era, básicamente, decir lo mismo que ensuciarlo… El pelo se ve limpio, brillante, muy suelto y, sobre todo, deliciosamente tocable. ¡Muy sexy!

Señoritas, vayan preguntando a sus madres cómo se ponían los rulos, porque, aviso, ellos son el truco de este tipo de peinado… Yo me bajo ya mismo al Bodybell de la esquina para comprar un set de rulos de velcro y unas horquillas para esta Nochevieja.

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