Si el post anterior estaba dedicado a novedades cosméticas que me conquistaron durante el verano, me ha parecido justo recordar aquellos productos que me llevan conquistando años y años… Son productos a los que soy fiel por una sencilla razón: ¡funcionan!
No hay verano en que no caigan al menos dos o tres botellas de aceite de Monoï de Klorane. Hace años, cuando era una mala bestia frente al sol, lo usaba para broncearme. Ahora que soy más viejuna y estoy más estropeada y tengo (un poquito) más cabeza, lo aplico bien sobre el protector solar, o, sobre todo, después del after sun como hidratante sublime. Este verano, lo he usado también como mascarilla reparadora y regeneradora en la melena de una de mis sobrinas que, como buena adolescente, piensa que el pelo, cuanto más largo, mejor, ¡olvidando que además de largo, ha de estar impecable!
El sérum de vitamina C de Skeen es otra de mis armas secretas. Vitamina C pura y concentrada, capaz de regenerar hasta la piel más estropeada, ha sido la ayuda perfecta no sólo para la cara, sino sobre todo para un escote que ya muestra el paso del tiempo. En cuanto pasen unos dÃas más, pasaré a combinarlo por la noche con el Concentrado Corrector de la misma marca: es, sin duda, mi retinol favorito. La unión de vitamina C y retinol es imbatible para reparar y regenerar, aunque siempre prefiero esperar a que pase la temporada de sol para usar ambos a la vez.
La crema solar de Sisley sigue siendo mi crema solar del alma. La administro, cuido y protejo como la joya que es, ¡y de forma acorde a los más de 100 € que cuesta! Eso sÃ, ya procuro yo que me dure desde Semana Santa hasta septiembre… Y no dejo que se le acerque ¡nadie! Pero es de las pocas cremas que me protegen, me broncean y, lo más importante, me hidratan sin causarme granos. Entiendo que es un problema personal mÃo (tengo una piel muy reactiva a la grasa, y casi todas me producen granos), pero… es sólo oler los aceites esenciales de esta crema y sentir que estoy en lo mejor del verano.
Creo que sólo pensar en estos cosméticos me hacen sentir que el verano sigue aquà – ¡a pesar de que la frenética vida diaria se empeñe en negarlo!



