hola.com

Entradas etiquetadas: balduino


7
junio 11

Hoy, Fabiola vuelve a Guetaria, cincuenta años después

Doña Blanca -la madre de Fabiola- había confiado siempre en el estilo e ingenio de Balenciaga. Y también lo hizo para la gran fiesta de Fabiola.

Cristóbal Balenciaga era hijo de un pescador y una costurera que residían en Guetaria (Guipúzcoa), una localidad costera muy próxima a Zarauz, lugar de veraneo habitual de los condes de Mora. Allí conoció doña Blanca a un jovencísimo Cristóbal Balenciaga, que dibujaba con pasión muchos de los vestidos que imaginaba. Se cuenta que la madre de Fabiola le dio una tela y uno de sus vestidos para que lo copiase. Y se quedó sorprendida de las buenas artes del joven de Guetaria. Hasta el punto de que se convirtió en su principal apoyo, no solo porque sería su modisto y el de sus hijas, sino porque le ayudó desde entonces, tanto en San Sebastián como en Madrid, donde le presentaron a las familias de la alta sociedad.

Sus distinguidas clientas le ayudaron a trasladarse a París —cuando estalló la Guerra Civil española—, donde consolidó su prestigio como diseñador de moda internacional. Balenciaga se retiró después de cincuenta años en activo; y falleció en Jávea el 23 de marzo de 1972. En 1946, doña Blanca preparaba con entusiasmo la puesta de largo de Fabiola en sociedad. Ya habían contraído matrimonio sus hijos mayores. Y por edad, había llegado el momento de presentar a los jóvenes madrileños a su sexta hija.

Aquel verano de 1946, cumplidos los dieciocho años, Fabiola fue la protagonista de la fiesta. Después de aceptar el verde mar del vestido que diseñó Balenciaga, a pesar de que a ella siempre le había gustado mucho más el azul pálido, Fabiola, por primera vez bajó las arañas del gran salón de baile del palacete familiar de la madrileña calle Zurbano. La señorita de Mora y Aragón se pone de largo y se presenta, oficialmente, en sociedad. A partir de esa noche, sobre la cual publicó una breve nota el diario monárquico ABC en sus páginas de ecos de sociedad, Fabiola incorpora a su agenda de actividades las fiestas y reuniones sociales a las que es invitada.

Pero el diseño estrella que Balenciaga cosió para Fabiola y que desde hace más de 50 años ha sido un punto de referencia en el mundo de la moda fue el traje de novia que le confeccionó. Incluso antes de la boda de Fabiola, la prensa se hizo eco del dibujo del supuesto traje de boda de la novia, que publicó un diario neoyorquino, aunque inmediatamente fue desautorizado por el propio Balenciaga, quien aseguró que el diseño se mantendría en secreto hasta la misma fecha de la ceremonia, como así fue.

Hoy, el traje de novia de Fabiola vuelve a Guetaria, al Palacio Adalmar, la casa de verano de los abuelos de Fabiola, los marqueses de Casa Torres, donde Fabiola jugueteó durante tantos veranos y donde Balenciaga se inició con la aguja. Allí en esa casa familiar de Fabiola, la reina Doña Sofía inaugura el museo Balenciaga, donde la reina Fabiola estará presente a través de su traje de novia. Esa pieza es la obra estrella que se exhibe en la colección permanente del museo Balenciaga compuesta por 90 piezas entre trajes y complementos. El Museo tiene un fondo de 1.200 piezas del modisto, que se irán exponiendo a lo largo del tiempo. Todas las piezas han sido cedidas o donadas por particulares e instituciones privadas y públicas, como lo ha hecho Fabiola con su traje de novia.

*Foto: Portada del libro Nacida para reina. Fabiola, una española en la corte de los belgas. Editorial Espasa. 5ª Edición

*Texto: Extractos del libro Nacida para reina. Fabiola, una española en la corte de los belgas. Editorial Espasa. 5ª Edición


20
enero 11

Hace 50 años, Verónica O’Brien, siempre discreta

Esta es una de las notas del Rey de los belgas, Balduino, que encierra su profundo agradecimiento por haber conocido en 1960 a Verónica O’Brien, a la que se refiere con el nombre de Gracia; la mujer que medió en la relación entre Fabiola y el rey Balduino.

Una nota que repetía con distintas palabras prácticamente cada año, en agradecimiento por haberse encontrado con miss O’Brien.

“Hace cuarenta y tres años te pedí, Señor, que me enviaras una
santa para que me guiara en mi vida espiritual. Doce años más
tarde, Gracia entraba en mi vida vestida de verde.
Gracias, Señor, por el inmenso amor que me tienes. Gracias, Señor,
por haberla reconocido como tu ángel para mí. Gracias por el bien
recibido a través de ella. Gracias por el ejemplo que sigue dándonos
con su comportamiento ante el dolor físico, moral y ante todos los
problemas de la edad.
Gracias por sus relaciones con Michel e Yvette, por su vida de
oración, por su sentido del humor. Gracias, Jesús, por haberla creado
desde toda la eternidad y haber permitido que, en un momento dado,
yo entrara en su vida. Me has mimado, Señor, con tu Amor inagotable,
invulnerable, incansable. Mi Madre, mi confianza”.

Una carta del nuncio de Madrid, monseñor Antoniutti, fechada el 1 de enero de 1961, hace 50 años, quizá resuma de alguna manera la discrección total de Verónica O´Brien tras mediar entre Balduino y Fabiola. Verónica desapareció tras el anuncio del compromiso entre ambos…

“[...] ¡Cuántas veces he pensado en usted esta última temporada!
Ha sabido quedarse en la sombra como convenía. Esta actitud me
trae a la memoria el relato de un monseñor florentino. Después de
ocuparse de todos los detalles de las solemnes fiestas celebradas en
Roma con motivo de la vuelta del Papa de la cautividad de Avignon,
refiriéndose a santa Catalina de Siena (instrumento providencial de
este regreso), que estaba ausente, añadió: «Una sola persona faltaba,
que brillaba por su ausencia». Esta anécdota y este texto me han
venido a la memoria leyendo las crónicas que usted conoce… Ha
terminado usted en silencio y en la oración lo que había empezado
como instrumento de la Providencia.
Con este pensamiento de fondo, he rezado por sus intenciones
en la capilla donde usted se retiró mientras que yo redactaba una
carta, inicio de una preciosa historia, como la del capítulo XXIV del
Génesis”.


8
diciembre 10

Fabiola se despide de España

La experiencia más emocionante vivida por Fabiola en esas fechas previas al 15 de diciembre de 1960 fue la despedida de sus amigos los ancianos y ancianas del asilo de la calle Almagro de Madrid.  En aquel asilo conocían muy bien la dedicación y generosidad con la que Fabiola les había obsequiado durante tanto tiempo.

Con mucha frecuencia, los ancianos recibían la visita de la quien es hoy la prometida del rey Balduino: su compañía, su cariño y sus obsequios -tabaco y chocolate, entre otros detalles- para hacer más agradable su estancia en el Asilo de las Hermanas de los Pobres.

La priora del asilo, a la que conocían con el nombre de la Buena Madre, había sido testigo de la enorme generosidad de Fabiola, que durante años había atendido a los ancianos y, no menos importante, a las necesidades de la propia institución… La Buena Madre recordaría posteriormente episodios tan importantes como aquella ocasión, en la que ella misma, acuciada por la imposibilidad de hacer frente a la deuda de la panificadora, acudió a Fabiola, que, de inmediato, extendió un cheque por valor de las diez mil pesetas que debían al panadero. O aquel día en el que advirtió el deficiente estado de las camas en las que descansaban los veintidós matrimonios que residían en el asilo -que atendía a cerca de trescientos ancianos- y se ocupó de comprar veinticinco camas nuevas, con sus correspondientes colchones y juegos de sábanas.

Fabiola fue recibida por los ancianos al compás de las notas del himno nacional belga, «La Brabançonne», que previamente habían ensayado con todo cariño para agasajar a su amiga y benefactora. Fabiola se emocionó. Y disimuló las lágrimas con las palabras de aliento de siempre. Y con los obsequios habituales: bombones para las mujeres y tabaco para los hombres. Aunque no esperaba algunos de los detalles que recibió ese día y que le conmovieron extraordinariamente. Entre ellos, uno muy singular. Alfonso Díez había fabricado un parchís en cuyo tablero aparecían grabados cuatro escudos, uno en cada esquina, los correspondientes a los cuatro apellidos de Fabiola: Mora, Aragón, Fernández y Riera y Carrillo de Albornoz; y en el centro, dos manos entrelazadas junto a las banderas de España y Bélgica. Además, fabricó unas fichas con el escudo de España por un lado y el de Bélgica por el otro. Impresionada, emocionada, Fabiola asistió a la gran fiesta de despedida que organizaron los ancianos en su honor. Aunque la futura reina, como es bien sabido, jamás se olvidaría de sus amigos de la calle Almagro.


29
noviembre 10

16 de septiembre de 1960, el anuncio de la boda

El anunció del compromiso entre el rey Balduino y Fabiola se aplazó en julio de 1960 por la crisis del Congo -colonia belga-, por lo que la fecha elegida fue el 16 de septiembre de 1960. Ese día los belgas se sorprendieron por el anuncio público que realizó el primer ministro Gaston Eyskens, y que fue emitido por la radio:

Tengo la profunda satisfacción de anunciar al país la dichosa
nueva del compromiso de Su Majestad el rey con doña Fabiola de
Mora y Aragón, hija del fallecido don Gonzalo de Mora y Fernández,
conde de Mora y marqués de Casa Riera, y doña Blanca de
Aragón. Estoy convencido de que este dichoso acontecimiento será
recibido con gran júbilo por la población entera, que compartirá
cordialmente la felicidad de su bien amado monarca. En el momento
en que doña Fabiola cruce la frontera belga, el Gobierno y el pueblo
de Bélgica le darán la bienvenida con su entusiasmo. Desde ese momento
Bélgica se une entrañablemente a su rey y a la reina que él ha
elegido.

La noticia descolocó a los belgas, acostumbrados ya a oír toda clase de rumores sobre una supuesta abdicación del joven monarca, probablemente con el propósito de ingresar en algún monasterio.

Mientras el primer ministro Gaston Eyskens daba la noticia a los ciudadanos belgas, la maquinaria diplomática desplegaba todo su aparato para trasladar la misma información, formalmente, a los representantes de los países con los que Bélgica mantenía relaciones y líneas de colaboración. Entre ellos, y de manera muy especial en este acontecimiento, España, nación de origen y residencia de la futura reina de los belgas.

El gran mariscal de la corte, D’Aspremont Lynden, visitó esa misma mañana del 16 de septiembre al embajador español en Bruselas; y prácticamente al mismo tiempo, el embajador belga en Madrid se entrevistaba en el palacio de Santa Cruz con el ministro Castiella, responsable de la cartera de Asuntos Exteriores del Gobierno de Franco.

La noticia saltó de inmediato a los medios de comunicación internacionales, que dieron gran relieve al compromiso de la desconocida Fabiola, que se convertiría en una de las españolas con más proyección internacional.


24
noviembre 10

Se lo cuenta a su familia

Foto: Doña Blanca de Aragón madre de Fabiola en la casa familiar del Palacete de Zurbano

Fabiola de Mora había regresado a España con un mensaje extraordinario para su madre y su familia, se había comprometido —un sí del que ya jamás se echaría atrás— con el amor de su vida. La decisión supondría abandonar su país, en contra de lo que decidiera años antes, cuando pudo unir su destino al de un joven diplomático que emprendía su carrera profesional con un buen puesto en Washington.

La noticia sobrecogió a todos. Y doña Blanca de Aragón pudo comprobar la verdadera trascendencia del compromiso inmediatamente después de su primera conversación telefónica con el Rey de los belgas. En ella, Balduino, muy amable y emocionado, formalizó la petición de la mano de su hija y se puso a disposición de su nueva familia.

En la familia de los Mora y Aragón todo estaba cambiado. La que parecía ir para monja, como se susurraba cariñosamente entre los suyos, estaba a las puertas de subir al altar de la mano de un monarca. Ahora, cada comentario, cada gesto, cada iniciativa se relacionaba con los preparativos de un acontecimiento que se celebraría en unos meses. Y esperaban con una cierta y comprensible impaciencia el momento de fijar la fecha del deseado enlace que marcaría un nuevo rumbo en sus vidas.

El plan convenido era dar a conocer la noticia oficial del compromiso antes del 16 de septiembre de 1960 a través de los cauces institucionales previstos por el Estado de Bélgica.

Pero los planes tuvieron que cambiarse, ya que la evolución de la situación en el Congo -colonia belga- aconsejaba aplazar la fecha. Sin embargo, la familia de Fabiola tuvo una completa información del gran acontecimiento que hacía rebosar de alegría el alma de Fabiola.


22
noviembre 10

Balduino tenía un problema para Fabiola, era Rey…

La frase del sí aquel 8 de julio de 1960 —«Esta vez es sí y ya no me volveré atrás»—, se había convertido en un audaz «hasta pronto» que se iba a hacer realidad en un plazo de tiempo muy corto.

Aunque esa frase encierra algo más que un compromiso después de un rápido y repentino flechazo amoroso. Las cuatro primeras palabras, «Esta vez es sí…», pondrían de manifiesto un cambio de opinión en lo más íntimo de Fabiola, que hasta ese instante habría cerrado las puertas a una evidencia tan sorprendente e inimaginable que era imposible aceptar por su parte como una alternativa real al futuro de su propia vida.

«Esta vez es sí…» Fabiola se resistió a aceptar la posibilidad de contraer matrimonio con el Rey de los belgas, por considerarse con méritos insuficientes como para aceptar; y menos aún, si cabe, por las circunstancias tan extraordinarias que habían rodeado todo el proceso que vivió hasta conocer personalmente y a solas al monarca Balduino.

La aristócrata española llegó, incluso, a romper un primer compromiso de boda. Como ella misma confesaría a una de sus íntimas amigas, «Balduino solo tiene un problema: que es rey»

Al final aceptó la propuesta de matrimonio. Le ofreció su firme e irrevocable aceptación ante el alto compromiso sugerido expresamente por el rey, de quien se había enamorado como jamás hubiera imaginado.

Había dicho que sí a su amor, en efecto, aunque plenamente consciente de que, además, ello entrañaba la asunción de nuevas responsabilidades como esposa de un rey. Es decir, un nuevo rol como consorte del máximo responsable del Estado belga, en el seno de una familia que debía conocer y tratar como propia, para amarla sin medida y procurar su bien.


22
octubre 10

El 22 de octubre de 1960…

Hoy es viernes, 22 de octubre de 2010. El 22 de octubre de 1960, hace 50 años, cayó en fin de semana, fue un sábado. Ese día Fabiola visita por primera vez, junto a Balduino, Flandes como futura reina de los belgas. Un sábado en el que el pueblo de Amberes se reúne multitudinariamente por las calles. ¡Quieren ver a Fabiola! A Balduino, también. A la prometida, y al Rey. Los habitantes de Amberes están orgullosos. Su ciudad es la primera que visitan los novios, después de su estancia en la capital belga. En la avenida del Meir hay un palacio real, como en Bruselas. Amberes tiene prestigio, poso y peso. Fue una gran potencia marítima, industrial y mercantil. Fabiola ya lo sabe. La prometida aprende, lo absorbe todo. Repasa el horizonte desde el coche que les acerca a Amberes, mientras intercambia miradas y comentarios con Balduino. El cortejo real llega, y comienzan a sonar las sirenas de los barcos atracados en el puerto de la ciudad. La multitud se agolpa por todo el recorrido que hacen los prometidos en un coche descapotable. Esa mañana, el ayuntamiento había dispuesto carteles por las calles prohibiendo lanzar flores sobre la comitiva. Pero caen flores y más flores sobre los prometidos. Fabiola pide, después, que esos ramos los lleven a los hospitales de la zona. Llegan al Ayuntamiento y Fabiola recibe el regalo de la ciudad de Amberes, una pulsera de brillantes y diamantes. Se asoman al balcón y mira, asombrada, la multitud que les vitorea mientras saluda. Fabiola luce un impresionante abrigo de piel de visón, debajo un traje de seda. Balduino un traje oscuro y corbata. La prometida mira, fijamente a Balduino, como absorbiendo con una mirada su energía. Como pidiéndole ayuda. Se suceden los actos previstos. En el palacio del gobierno provincial, Fabiola recibe como regalo de la región otra joya, creada por la prestigiosa artesanía de la zona. Es un broche de brillantes engarzados en platino. Tres horas de visita, que acercan a Fabiola a su futuro pueblo, hace 50 años…


Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer