Salía en el AVE de las 08:30 horas con destino a Barcelona. Me esperaban 3 días de relax y también de trabajo para descubrir ciertos lugares de Gerona. Estaba emocionada porque me apasiona salir de viaje a conocer lugares nuevos. El primer día conocí el Hostal Empuries ubicado en la zona del Alt Emporda enla Costa Brava, concretamente enla Bahíade Roses.

En 1907 aparece la primera construcción originaria del actual Hostal Empúries, entonces llamado Villa Teresita, con el fin de dar alojamiento a los primeros arqueólogos, que emprendieron los trabajos de excavación y recuperación de los restos del yacimiento greco-romano. A raíz de estos hechos históricos, el Hostal se convirtió a principios del siglo XX en un referente como precursor del turismo en esta zona, incluso antes de ser acuñada con el término de Costa Brava.


Hace ocho años hubo un cambio de propiedad en el Hostal y se llevaron a cabo reformas de ampliación con la intención de que éste pudiera desarrollar su actividad durante todo el año y de sanear un espacio que se encontraba muy deteriorado.
Frente al mar y rodeado de pinos, el Spa del Hostal Empúries invita a cuidar la salud y bienestar a través de terapias naturales diseñadas especialmente para alcanzar un estado completo de bienestar físico y mental. Me cuentan sus dueños, Guillermo y Cinta, que es un rincón pensado para conectarse con uno mismo y con la naturaleza. Te espera un senderismo de calidad, rutas en bicicleta, deportes acuáticos, gran oferta gastronómica y si te gustan las antigüedades un verdadero paraíso para los buscadores de piezas de anticuario.

El Spa ofrece un menú de tratamientos y terapias en cabina donde utilizamos únicamente productos saludables y de origen natural, libres de siliconas y derivados del petróleo y con ingredientes biodegradables con bases de algas, barros y sales. Masajes relajantes, deportivos y localizados, faciales, para futuras madres o envolturas corporales son algunos de los tratamientos.

Con Jordi Puertas que me arreglo mi espalda
Frente al Hostal y a pocos metros de las ruinas de Empúries descansa la cuidada playa de ambiente familiar El Portitxol. Su fina arena dorada y aguas tranquilas así como los pinares que la rodean hacen de este paraje un marco incomparable para el disfrute de la naturaleza.
La playa se encuentra delimitada por formaciones rocosas a un lado y acantilados por otra, y tiene una longitud de230 metros.



El Hostal Empúries dispone de dos espacios gastronómicos que poseen un ambiente de gran encanto natural y que están dotados de unos amplios ventanales y un porche que ofrecen inigualables vistas panorámicas al mar.








En el siguiente post contaré mi segundo día. Llevo camiseta, chaqueta y botines de Zara, pantalón de Stradivarius.
Un abrazo para todas