La sidra más que bebida
es un regalo del cielo,
es la mejor bienvenida
que Asturias da al forastero.
Tiene la sidra su magia,
tiene su encanto y su rito
y hasta un toque de nostalgia
y una raíz que ronda el mito.
La sidra es una pasada.
Pruébela y descubra al fin
que nada hay como un “culín”
de sidra bien escanciada,
y, si está bien racionada,
es aporte de alegría
y hasta una larga cambiada
contra la melancolía.
Dicen que es hasta diurética.
pero eso no lo ha aprobado
nuestra ministra Salgado,
la ministra más patética.
Si en un momento se siente
escaso de adrenalina
vaya usted al bar de enfrente
y pida “sidricilina”.
Que la sidra es, como poco,
bebida del paraíso
y a quien no guste está loco
es mi opinión ( con permiso).
Dirán:”¿y qué paraíso?
¿Ya estamos con el Edén?”.
Pues sí y que sirva de aviso:
Allí había sidra también:
De la costilla de Adán
nació nuestra madre Eva,
y la manzana de marras
trajo la sidra primera.
Y hoy existen paraísos
aparte de los fiscales
con un solo requisito
y es que sean….naturales.
Que nadie salga diciendo
que no sabe de ninguno
porque yo conozco uno,
juro que no estoy mintiendo.
Decir que miento es injuria.
Señores, vamos a ver:
¿qué paraíso va a ser?
¡El paraíso de Asturias!
Todo lo dicho nos lleva
a que Asturias esté ufana:
De la manzana de Eva
Nació la sidra asturiana.
Y, si la sidra, es, señores,
el alma de la manzana,
su espuma,¡oh, escanciadores!,
será de la sidra el alma.














