Sana Klaric se hastió un día
de vivir con su marido
y,al buscar una salida,
“chateó” con un amigo
del que se fue enamorando,
y llegó hasta convencerse
de que debían conocerse:
se estaban necesitando.
Por su parte, su marido
también llegó a conocer
del matrimonio el hastío
y se metió en Internet
tal ve sintiéndose urgido
de encontrar otra mujer.
Y, por cierto, la encontró:
era su mujer soñada.
Por eso se decidió
a en persona enamorarla.
Concertaron una cita
y la sorpresa estalló
cual si fuera dinamita
que les partió el corazón:
aquella mujer soñada
era…su aburrida esposa
a la que tenía olvidada:
¡no tiene gracia la cosa!
Y aquel hombre idolatrado
era el esposo aburrido
de Sana:¡ qué sinsentido!
¡no tiene la cosa guasa!
Mas descubrieron también
que ambos se habían traicionado:
él fue infiel y ella fue infiel.
Inútil era negarlo.
Infieles de sentimientos:
la peor infidelidad.
¡Idealistas en los sueños!
¡Necios en la realidad!
Y..¿colorín colorado?
No:el cuento aún no acabó
..y tuvo un final ingrato
porque no se perdonaron
y, al final, se divorciaron.
la realidad los hundió.











