Cuento de nunca acabar
es la serie “Yo soy Bea”,
un continuo desfilar
de chicas que ronronean
y con Alvaro flirtean.
Y Bea, sin rechistar
pues lo suyo es aguantar,
que para algo es la más fea.
Y, en este berenjenal
de chicas que devanean
y de Bea se cachondean,
aparece una fiscal
que muy pronto fiscaliza
de Álvaro la atención:
ya hay otra mujer en liza.
¡Locura de culebrón!
La fiscal, Eva Marciel
(“Olga” se llama en la serie),
va un poco a lo que se tercie
en las cosas del querer
y, como está de buen ver,
eso que tiene ganado.
¡Vaya fiscal, mire usted!
Álvaro un día la conoce
casi como por azar
e inicia con ella un roce
que, con el tiempo, va a más.
Las cosas les casan mal:
Álvaro está algo remiso,
ella quiere un compromiso
algo más convencional….
Olga busca así olvidar
un reciente desengaño
que le causó mucho daño
porque lo pasó muy mal.
Olga tuvo mala suerte
mas no en lo profesional
sino en lo sentimental
donde no mandan las leyes.
Al fin, se va a enamorar
-son los gajes del oficio-
del hombra al que ha de acusar
en un inminente juicio.
La vida te da sorpresas
y no les busques razones.
¡Suerte que en la sobremesa
tenemos los culebrones
que despejan la cabeza
de tantas preocupaciones!





![Beethoven[1].ARROZ-b.jpg](http://blogs.hola.com/rimaquealgoqueda/imagenes/Beethoven%5B1%5D.ARROZ-b.jpg)




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