Si alguien, a modo de inciso,
te pilla a usted de improviso
y va y la suelta de pronto
“sin tetas no hay paraíso”,
usted pensará ¡”qué tonto!”.
Pero ocurre que, en el fondo,
lo que ese tipo le dijo
de un modo mondo y lirondo
forma parte de un trasfondo
o una especie de prefijo
o creencia en la que están
quienes creen que la fachada
siempre es la mejor zancada
para conseguir triunfar,
pues piesan que un par de ubres,
aunque sean artificiales,
son las armas esenciales
para llegar a la cumbre.
Yo creo que “Catalina”,
es una niña divina
(más de lo que ella imagina),
pero un poco despistada,
y está muy equivocada.
Y es que pensar que es más mona
porque lleve silicona
me parece una gansada.
Pero no es de ella la culpa
…y tiene buena disculpa,
pues la culpable es su amiga,
que es una auéntica arpía
y su peor enemiga.
De “Jéssica” estoy hablando:
la pérfida proxeneta
que le hace mil jugarretas
y la acaba traicionando.
Pero esa es su profesión:
lograr echar al arroyo
a chicas que son pimpollos,
y ¡a cobrar su comisión!.
A veces yo me pregunto:
¿por qué llaman paraíso
a algo que yo me barrunto
que es- perdónenme el inciso-
de prostitución trasunto,
de explotación, sucio guiso.
Mas,¿qué quieren que les diga?:
quizás la “Duquemanía”
poner de moda consiga
tambien la “Cata-manía”.






