“De las glorias deportivas
que campean por España,
va el Madrid con su bandera…”
pero hete aquí que la empaña
la avidez de una plantilla,
madridistas de boquilla,
que van a ver lo que pillan
y lo hacen de forma zafia.
La profesionalidad
de las estrellas merengues
ha experimentado un dengue
de carácter general,
y una crisis tan febril
que no se puede curar
con decir ¡”Hala, Madrid”.
Y entonces habrá que untar
a tan brillantes figuras
- no he visto caras más duras-
para que intenten ganar
cinco partidos seguidos,
y serán retribuidos
con veinticinco millones
de las antiguas pesetas
por barba: jeta…por jeta.
¡Si serán los muy…felones!
Se dice que lo han pactado
todo con la presidencia.
A huevo me lo han dejado:
más grave es la desvergüenza.
Si Santiago Bernabeu
levantara la cabeza,
acabaría de un plumazo
con tan flagrante torpeza.
Saben qué dicen los hinchas
al ver cómo está el vestuario?
“Que les aprieten la cincha.
¡Qué panda de mercenarios”!

