La tele da lo que gusta
a los telespectadores,
que somos unos señores
a lo que no nos disgusta
que nos den telebasura
pues…¿por qué sube la audiencia
cuando hay carroña a conciencia?
Somos unos caraduras
si negamos la evidencia
de lo que es nuestra tendencia:
rasgarnos las vestiduras
ante programas con morbo
tras decir: “tan sólo un sorbo”,
y resulta que los vemos
y picamos como memos:
enteros nos los bebemos.
SÃ, sÃ: todo el mundo dice
que a la basura maldice.
Si es asà ¿cómo es que sube
-llega a veces las nubes-
el “share” de esos espacios?
Si todos somos reacios
a verlos…¿Qué es lo que pasa?
¡Si es que las cosas no casan!
Muchos aquà están mintiendo
al negar lo que están viendo
Señores: nos gusta el morbo
-nadie ponga gesto torvo-,
nos gusta el dolor ajeno,
y a eso hay que ponerle freno
pues, en el fondo, es obsceno.
Y por eso las cadenas
nos dan eso a manos llenas.
Dejémonos de falacias:
nos encantan las desgracias.
De ahà que las televisiones
nos las sirvan en raciones
cada vez más abundantes
y de forma alucinante.
Si la gente se negara
a ver la telebasura,
las cadenas la quitaban
con la máxima premura.
Si las teles nos la dan,
nos la dan porque nos gusta.
Es una actitud injusta
y todo un error fatal
echarles a ellas la culpa
fraguando nuestra disculpa.
Es muy fácil acabar
con la teleporquerÃa:
basta con desconectar
nuestra tele cada dÃa,
o con cambiar de canal
cuando aquel que estamos viendo
esté de pronto ofreciendo
algo de telebasura
o de baja catadura.
¿Creen que acabará algún dÃa
tan tremenda hipocresÃa?

