Se organizó tal jaleo
en “Granjero busca esposa”
que aún continúa el pataleo
y el consiguiente cabreo.
No es para menos la cosa
pues sucedió que un granjero
rompió del concurso el trato
y, en un sesgo traicionero,
se ha enamorado- ¡ojo al dato!-
de una lozana granjera.
Mientras tanto, la aspirante,
Dafne, una juncal muchacha
ha desenterrado el hacha
de guerra, y casi al instante
ha abandonado el programa.
Y no ha acabado aquí el drama:
los chicos que pretendían
conquistar a la granjera
montaron la pelotera
porque no se lo creían.
Grande fue la represalia
contra Carlos y Natalia,
el granjero y la granjera
que, de buenas a primeras
y pasando de aspirantes
dijeron:”los demás ¡fuera!
Estamos nosotros antes”.
Y ahí los tienen cabalgando,
paseando y disfrutando,
besándose y retozando
en tal plan y en tal manera
que han decidido ponerse
todo el mundo por montera.
Al salirse de la trama
que ha establecido el programa
es amor “antinatura”,
mas, si se enciende su llama,
el amor no tiene cura.
Ateniéndose a las normas
que rigen este concurso,
se han salido de la horma
y podría haber un recurso
puesto por los aspirantes.
Pero éstos son tolerantes:
“Si lo han hecho de matute,
por lo menos…que disfruten”.
Está muy claro que a Cuatro
le va bien este teatro
por cosa de conveniencia
y es que así crece la audiencia,.


Si Arturo e Indhira se van,



