De nuevo, Indhira y Arturo.
Arturo e Indhira, otra vez.
Él, con machista altivez
que está pidiendo bromuro,
y ella, esclava del conjuro
de una increíble chochez.
A ella le cayó la venda
y hoy ve que él la despreció,
mas no olvida la molienda
que con Arturo vivió.
Ahora los dos y a la greña
se mueven por los platós
añadiendo nueva leña
al fuego que los unió.
Es claro que la “contienda
sexual” carece de enmienda,
y ellos lo están demostrando.
La pregunta es: ¿ hasta cuándo
seguirán por esta senda,
margaritas deshojando
…y varios ceros sumando
-por supuesto, a la derecha,
que así aumenta la cosecha-
en sendas cuentas corrientes,
y es que hoy son muy conscientes
de que ambos se necesitan.
Si no, la cosa no pita
y se fastidia el negocio.
Saben que deben ser socios
aunque ya no sean amantes.
Lo saben los muy tunantes.
Jamás a un “encamamiento”
de los que hubo en “Gran Hermano”
se sacó tal rendimiento,
ni un tipo tan chabacano
ni una tía tan verdulera
-amén de dicharachera-
tocaron tanto al piano
una melodía de insultos,
ni formaron tal tumulto
en auténtico derroche
de una riada de reproches.
Dicen que están vueltas dando
y , en el fondo, calculando
cuánto subiría el caché
- de la audiencia para cebo-
si se encamaran de nuevo.
Yo de esas cosas no sé.
Por el momento es seguro
que Indhira bien no lo ve:
dice que no quiere ser
una más en el harén
que tiene “montado” Arturo.
Pero no debe olvidar
que es peligroso afirmar
“de esa agua no beberé”

