
Antes de ir de vacaciones
y queriendo sentar cátedra
hizo unas declaraciones
muy ásperas y muy ácidas.
Decidida, disparó
contra cuanto se menea
y mil venablos lanzó
e hizo subir la marea:
fue una pleamar de peleas,
que enemigos le granjean
son ninguna discusión:
Belén es la panacea
total de la disensión.
Hablando de “Más que baile”,
no se pierdan el detalle:
en un momento afirmó
que se vio “discriminada”.
Y tan pancha se quedó.
(Como todo el mundo vio,
fue ella la privilegiada
y es que, aunque no baila nada,
el público la premió).
Dijo:”No volvería más”.
Y…¿por qué no iba a volver?
Nada tendría que perder
y, al final…iba a ganar.
(Y además está el “parné”
entre otras muchas razones:
se llevó muchos millones
…y no para una ONG).
En relación al jurado
dijo las cosas muy claras:
nunca hubiera tolerado
que ninguno la pisara.
( Sin embargo, vio muy bien
que Boris, haciendo el bobo,
nos la subiera en un globo
cuando la puntuó con diez).
¿Qué quería: que la aplaudieran
aunque el baile fusilara
y el jurado en coro fuera
detrás de ella a entronizarla?
Y también se disculpó
poniendo sobre el tapete
su enfermedad: la diabetes,
que algún problema le dio.
En esto ya no entro yo
..y ella no debería entrar.
Si se llegó a encontrar mal
tenía una solución
y era la de abandonar.
Pues…¿por qué no abandonó?
Tuvo una especial mención
para el “vecino traidor”
al que Belén con su labia
le lanzó toda su rabia
pues dicen que este señor
al final la ha denunciado
por lesionarle en su honor.
Esto a Belén le ha calado.
Por eso con virulencia
dijo: “No tiene vergüenza”.
AL final, llegó el rosario
tan sobado y tan manido
que es el de la Campanario,
y yo aquí prefiero obviarlo:
un tema tan socorrido
ya me resulta aburrido.
También quiero dejar claro
a quien estos versos lea
-y lo digo sin reparo-
que el diestro Víctor Janeiro
baila mejor que torea.
No quiero decir con esto
-regando fuera del tiesto-
que Víctor toree mal
sino que baila…genial.
Y tampoco estoy diciendo
- ni siquiera sugiriendo-
que debería cambiar
por el baile la muleta
y cortarse la coleta,
cosa que él no haría jamás.
Su paso por “Más que baile”
dejó muy clara constancia
que se lo llevó de calle
por su torera arrogancia
y los puntuales detalles
de su porte y su prestancia
y su impecable elegancia
moviéndose por la pista
con esas trazas de artista.
Quedó tercero al final
por lo que ya muchos saben
y en la mente no les cabe
el que pudiera ganar
aquella que peor bailaba
pero, al final, la salvaba
la votación popular,
que día a día la encumbraba
aunque lo hiciera fatal.
Cierto que Edurne bailó
de forma sobresaliente
y que Víctor, francamente,
ni una vez la superó,
cosa que él reconoció
con gallardía torera
pues sabía que Edurne era
simplemente la mejor.
Más…detrás de Edurne, él,
eso lo aseguro yo.
Lo de Belén fue un nivel
….de tercera división.
Victor, que es todo un señor
y fue tercero en discordia,
la votación aceptó
y fue ejemplo de concordia
porque no la protestó.