Portugal era imbatible
mas nuestra “armada invencible”
al final los derrotó.
Ahora ya todo es posible:
para España es accesible
el puesto de campeón.
Muchos sintieron congoja
el día que perdió La Roja,
o, lo que es lo mismo, España,
que además de roja es gualda,
es decir, que tiene el brillo
que le brinda el amarillo.
Y es que de los pesimistas
cada día es mayor la lista.
Empezaron a dudar
de la magia y calidad
que tienen Xavi e Iniesta;
de la clase que demuestran
un Xabi Alonso, un Piqué,
un Silva, un Cesc, un Busquets;
del coraje de Puyol,
la fuerza de Sergio Ramos,
la seguridad de Albiol;
de Villa, una maravilla
lo mismo que lo es Casillas;
de Fernando Torres, Navas,
de Pedro, Marchena, Mata
y hasta el propio Capdevilla;
Javi Martínez, Llorente
-por alto es un referente-,
Arbeloa, Reina y Valdés,
el gran portero culé,
que se tenía bien ganado
llegar a la Selección
y, aunque estaba algo olvidado,
Del Bosque lo convocó.
Si dicen que un tropezón
adelante siempre un paso,
exactamente ese caso
frente a Suiza nos pasó.
De perder algún partido,
mejor perder el primero
pues, si pierdes el postrero,
es que pierdes la final.
Y me ha dicho un pajarito
que, a la final llegaremos
y que podemos ganar.
“A por ellos” es el grito.
¡Ánimo, que allí estaremos,
y ánimo, que ganaremos
porque somos los más guay
Siempre al grito de “A por ellos”.
Y ahora…¡a por Paraguay!”

