
Seis años pasaron ya
desde que Carmen se fue.
Seis años pasaron ya
y parece que fue ayer.
Tenía muchos amigos
pero Carmen murió sola
como muere la amapola
ahogada en un mar de trigo.
“Sálvame” la ha recordado
con el debido respeto
aunque no bien rematado:
no fue un recuerdo completo
porque nadie ha denunciado
que en programas similares
-hechos en los mismos lares-
muchos la habían explotado
cuando ya estaba cantado
que Carmen estaba mal
y no estaba descartado
que acaso se había abonado
a semejante final.
¿La seguirán recordando
para seguirla exprimiendo
y de ella seguir viviendo?
Cuando de ella están hablando
lo hacen…y siguen cobrando.
Yo no hablo aquí por hablar.
Mucho menos por cobrar:
no estoy en ese cotarro
porque no voy en el carro
de los que la idolatraron
y, al final, no la ayudaron
en lo que necesitaba
y que más que claro estaba.
Yo por mis versos no cobro
porque me basto y me sobro
con la que es mi profesión:
Si rimo es por afición.
Y, si hablo aquí de Carmina,
que era una mujer divina,
lo hago para recordar
que tenía una enfermedad
que no consiguió encarar.
Y esa enfermedad se cura
aunque cueste Dios y ayuda
dejándose aconsejar
e internándose en un centro
donde tratar la adicción
porque tan sólo ahí dentro
se logra la curación.






