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Sobre mujeres…


22
marzo 09

Las amistades peligrosas

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Siento que mis musas me han abandonado. Tenía clarísimo cómo iba a empezar este artículo, pero entre que acabo de llegar de unas merecidas vacaciones, una productiva tarde de compras y que tengo a Woody Allen en la tele con Granujas de medio pelo, no consigo concentrarme.

Empiezo por el principio. Mi amiga Laura y yo hemos salido de compras esta tarde. Tras una semana complicada, post vacacional -no digo más-, desde luego que no hay nada mejor para la “depre” que una buena tarde de compras a golpe de Visa, a mi me sienta que no veas, es como un orgasmo, pero XXL. Ya hasta se me ha olvidado por qué estaba deprimida.

El caso es que en un descanso entre tienda y tienda, nos hemos sentado en una terracita a tomar algo; yo, un cortado con leche de soja (soy así de rarita) y Laura un Coca-Cola Light. Mientras estábamos sentadas, Laura y yo no hemos podido evitar escuchar la conversación que justo en la mesa de al lado mantenían otras dos chicas. Ya sé que es una indiscrección, pero ya he dicho que no hemos podido evitarlo. Así que, llegados a este punto, me introduzco en el tema: entre dos amigos, ¿cómo se sabe cuándo una relación deja de ser una amistad para convertirse en algo más?

Confesaba una de las chicas que llevaba un tiempo sintiéndose un poco incómoda con un amigo ya que notaba que entre ellos había dejado de existir una mera amistad, dando paso a algo que ella calificaba como algo más. Y yo me pregunto, ¿es posible que dos amigos sigan siendo sólo amigos si ambos saben que entre ellos existe algo más? Menudo lío.

Si me tengo que mojar…yo voto porque sí; Sí se puede ser amigos, aunque reconozco que debe  resultar complicado estar pensado en el montón de cosas que te gustaría compartir con esa persona o en lo bueno que debe ser en la cama…¿cómo se sobrelleva una situación así? Pues hombre, hay muchos factores que pueden influir, como por ejemplo la situación personal de ambos; ¿solteros, casados?, sobre la amistad ¿merece la pena martirizarse por mantener la amistad? o si realmente el tipo merece la pena. Uf! cada persona es un mundo, y hay tantas vidas como personas, así que me temo que resulta imposible homogeneizar la situación.

Según mi amiga Laura es literalmente imposible que dos personas que se atraen físicamente (además de otras atracciones) puedan mantener una relación de amistad estable, y lo dice una persona que se acuesta con su mejor amigo sábado sí y sabádo también. Y se queda tan ancha.

A pesar de que me he pronunciado a favor del sí, nunca se me ha planteado una situación semejante. Afortunadamente, mi amistad de más de 10 años con Nacho está a salvo de cualquier tipo de atracción. Pero, ¿y si algún día quisiera ser amiga de alguien por quien me siento atraída? sinceramente, no sé lo que haría, pero estoy segura de que nunca saldría por la puerta de atrás.

¿Y vosotros? ¿Qué opináis de las “amistades peligrosas”?


22
febrero 09

Cuando un hombre ama a una mujer

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Me cuesta creer eso en lo que últimamente se han empeñado todas la mujeres en pensar, lo siento, no me convencen. No me creo que el romanticismo haya muerto. Tal vez pasado de moda, pero no muerto.

Modas a parte, yo sigo siendo de esas personas a las que le encantan las tardes de cine lluviosas (y no me importa mojarme los pies, salvo que lleve mis ‘manolos’, claro), una persona que no se cansa de ver una y otra vez Casablanca, que sigue llorando cada vez que disfruta de La Traviata, en definitiva, una mujer que todavía cree en que, cuando un hombre ama de verdad, no hay nada que le detenga.

Una de las características que nos distingue a las mujeres del siglo XXI es la necesidad de no endulzar nuestra vida con ¿tonterías? semejantes a las anteriores citadas. Las mujeres de hoy en día nos hemos creado un papel en que no necesitamos que un hombre esté a nuestro lado para querernos, respetarnos y cuidarnos. Nosotras ya no necesitamos eso. Pero, yo me pregunto, ¿hemos acabado por conformarnos con una existencia desnatada? tomamos sacarina en lugar de azúcar, intercambiamos emails en lugar de cartas e historias tontas en lugar de poemas. Es por esto por lo que cuando nos encontramos con el romanticismo, no podemos digerirlo, pero…¿seríamos capaces de volver a sentir como propios esos romances de película o sufrimos de intolerancia al romance?

Quiero que quede claro que con todo esto no me estoy refiriendo al romanticismo de rosas, corazones y anillo en el dedo. Me refiero a la forma de amar y respetar que tenían esos auténticos caballeros de las pelis de los años 50. Creo que no me equivoco si digo a que a todas nos gustaría que Cary Grant nos mirara como a Ingrid Bergman en Encadenados (Hitchcock, 1946) o como Spencer Tracy adoraba a Katharine Hepburn en La Costilla de Adán (George Cukor, 1949), y estoy más que convencida, de que a esas mujeres que creen  tener alergia al romanticismo, también están incluidas en el lote.

Las mujeres siempre estamos pensando en que deberíamos tener trabajos perfectos, vidas perfectas y maridos perfectos pero, ¿cómo distinguir lo que podemos hacer de lo que debemos hacer? ¿por qué nos supera tanto lo que “debería ser”?

La otra mañana logré escaparme de la oficina y desayuné con un grupo de amigos que hacía tiempo que no veía. Os podréis imaginar cuál fue el tema entre café y café. Pero lo cierto es que tras una densa conversación entre mujeres, hombres y viceversa, está claro que, en cuestiones de romances, estamos condenados a no entendernos. ¿Será que las historias más reales son sólo las que vivimos en le cine?


25
enero 09

Las mujeres casadas ligan más

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Me da que últimamente paso demasiado tiempo con las chicas. El tema del viernes fue de lo mejor: las mujeres casadas ligan más.
Esto es como todo, desde luego que habrá mujeres que liguen siempre y habrá otras que ni casadas ni solteras, que no hay tu tía, vamos. Y es que todo empezó con un lío que se ha montado mi amiga Laura, una de las pocas, poquísimas casadas del grupo. La verdad es que hacía tiempo que no le veíamos el pelo, debe ser que esto del matrimonio absorbe mucho…Pero ¡ja! ahora sabemos que el matrimonio no es lo que le tenía tan ocupada, sino un amante que es el que le soluciona sus más y sus menos… La tía está encantada (y no es para menos). Y claro, para eso quedó con nosotras, si es que tantas ganas de vernos no eran normales.

Laura se casó hace un par de años con un hombre tan rico como aburrido y desde el mismo día en el que pronunció “sí, quiero”, no le hemos vuelto a ver el pelo. Hasta el viernes. Nos invitó a cenar en su súper casa de la sierra (sí, en Mallorca también hay montañas) y para cuando nos quisimos dar cuenta, ya llevábamos 3 botellas de vino, y éramos 5. Desde luego que la ocasión lo merecía porque fue sentarnos a la mesa, empezar a servir el vino, y escuchar: “chicas, tengo un amante, y es poeta”. ¿Amante?¿poeta?¿qué? yo no sabía ni dónde meterme y el resto obviamente tampoco. ¡Pero Laura, si sólo llevas casada 2 años! -dijo Cata (que es la conservadora del grupo)-, ya, ¿y?, me aburría como una ostra y me apunté a un taller literario que daban en el Club (de golf), y allí conocí a Armando. ¿Armando?, qué poético el nombre, pensé yo. Laura me miró con carita de pena…(en ese momento me temí lo peor) “Ruth, tú seguro que me entiendes”, ¿perdona?¿cómo que yo te entiendo? quería que la tierra me tragara, así que agarré la botella de Marqués de Murrieta reserva 2002, y decidí que, por esa noche, el tal Marqués y yo íbamos a ser inseparables.

Mi respuesta fue que yo creo que cada persona es libre de hacer lo que le dé la gana. Además un amante está como muy de moda ahora, ¿no? ¡Y encima poeta! ¿Quién soy yo para juzgarte? Laura, si es lo que quieres y lo que necesitas, adelante. La indignación de Cata crecía por minutos…¡es que no me puedo creer que tú felizmente casada (bueno, ya no tanto) te busques un amante porque tu marido ya no te satisface y yo que estoy deseando encontrar a un hombre, no lo encuentro! ¡Tú dos y yo ninguno! Desde luego que mi teoría cada vez es más cierta,¿y cuál es tu teoría reina? -pensamos todas-, pues que las mujeres casadas ligan más. ¡Toma ya! ¿Cómo que las mujeres casadas ligan más Cata? sí, deben tener como una especie de radar que las hace más atractivas o yo qué sé! lo mismo son los hombres, que se creen más hombres ante una mujer casada porque saben que están ganando un trofeo que no es suyo! ¿Un trofeo? -pensé yo-más vino, por favor.

El otro día leí en un dominical una entrevista a Isabel Allende en la que decía que el estado ideal de la mujer era casada y con un amante. Matizaba en que la figura del amante hacía subir la autoestima femenina que al parecer, y según Allende, descendía tras casarse.

Por ahora en mi mente sólo hay dudas y más dudas pero si algo tengo claro es que las mujeres no sólo son más prácticas que los hombres, sino también más divertidas.


5
noviembre 08

Femme fatale

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¿Eres independiente, sensual, inteligente y sexualmente insaciable? o por el contrario, ¿te gusta cocinar?

Acabo de leer un artículo muy entretenido en el que compara las diferencias entre una mujer “tipo” Madame Bovary y una “mujer fatal”. ¿No os parece que estamos en el siglo de los posicionamientos? o estás conmigo o estás contra mí, o eres frígida o estás salida, o blanco o negro, derecha o izquierda. ¡Qué estrés!


En el caso que nos centramos ahora es la diferenciación entre estos dos tipos de mujeres: la romántica o la sexual (anda que…).

Por un lado tenemos a Madame Bovary: sensible, romántica y algo “pastelona” que aún cree en las bodas de blanco, los versos de Neruda, las noches estrelladas y el malecón de la Habana.

En el otro extremo la femme fatale: sensual, independiente, que sabe lo que quiere, pero que se la caza al vuelo y de la que se hace lo que se quiere, porque las más de las veces es sólo femme y lo de fatale es una máscara fatal.

Aún no entiendo muy bien por qué si te gusta el sexo no tiene que gustarte el cine o si te gusta cocinarle a tu marido galletas de mantequilla no puedes tener un vibrador en el cajón de tu mesilla (lo que suele ser el cajón íntimo de las chicas, vamos).

¿Y tú de quién eres? y a vosotros chicos, ¿cuál os pone más?


4
diciembre 07

Cómo entender a las mujeres

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Mil perdones por este abandono bloguero, pero es que llevo unas semanas…
El caso es que esta mañana, mientras estaba leyendo los diarios on line que debo leerme todas las mañanas (bendita profesión), me he llevado una sorpresa al descubrir el blog "El Sibarita", alojado en elmundo.es

En uno de sus post, titulado "Para entender a las mujeres", habla de la serie "Sexo en Nueva York" como una guía de supervivencia o manual de usuario para hombres torpes y cuadriculados (que haberlos haylos).
Me ha resultado curioso, sin más, cómo los hombres confían en un manual, libro, serie, película o en google, mismamente,cual alquimista que pueda hacerles comprender mejor a esos pequeños seres llamados mujeres.

Pobre de aquel que quiera encontrar en la serie "Sexo en Nueva York" la clave sobre cómo entender a una mujer, porque lo tiene clarito. Para quienes nunca hayan visto la serie, a grandes rasgos diré que se trata de la vida de 4 amigas del alma, muy difentes entre sí, y residentes en Manhattan. Profesionales liberales, económica y personalmente independientes y seguras de sí mismas (o eso parece).
El escenario de la serie se adereza con todo tipo de ingredientes de lujo: están presentes las mejores firmas de moda como Manolo Blahnik, Jimmy Choo o Dior, el lujo de las fiestas de los lugares más in y las estancias en los mejores hoteles y restaurantes de la Gran Manzana, EEUU y parte del extranjero, como París.

Carrie, la protagonista, escribe una columna sobre sexo en un periódico; Samantha, Diosa del sexo, es una mujer libre y rica sin ningún tipo de tabúes en el amplio mundo del sexo. Charlotte es la más puritana, de buena familia. Y para terminar, la implacable Miranda, socia de un bufete de abogados y feminista convencida. Cuatro mujeres diferentes con un fin común: los hombres…¿o era el sexo? uf, otro dilema…¿qué fue primero, la gallina…o el sexo?

Desde mi punto de vista, es la mejor serie PARA mujeres de todos los tiempos. Los hombres, lo siento chicos, no la entienden. Con lo cual, si los pobrecitos míos para empezar no entienden ni la serie…¿cómo va ser que les sirva como manual de conocimiento de una mujer? largarto, largarto.

No es una serie para hombres, ellos no van más allá de los diálogos; recuerdo la indignación de un amigo al que le dejé un par de capítulos en DVD y como a la media hora me llamó para decirme: "Ruth, tú saldrías con un hombre que te regalara claveles? ¡pues claro!, ¿por?, pues porque en un diálogo de Sexo en Nueva York, Charlotte dice que no saldría con un hombre que le regalara claveles porque son muy baratos" (jajajaja). Es cierto, tengo que decir que esa frase es de la serie pero, hay que ir más allá…luego esta misma chica se casa con un abogado calvo (a mi me encantan los calvos) y sudoroso sin ningún tipo de glamour…Las cosas no son siempre lo que parecen.

¿Qué decís?¿Alguien ha visto la serie? queremos conocer tu punto de vista.


10
noviembre 07

Tirarse a la piscina

piscina1011072.jpgEl otro día, el pasado jueves para ser más exactos, estuve en una fiesta a la que me habían invitado y a la que no dudé ni un momento en asistir (a pesar de que al día siguiente tuve que levantarme a las 6.30 horas); básicamente por dos motivos, el primero es porque tenía que celebrar el notición de que a partir de ahora "Sexo en Madrid" también puede leerse a través de la web de la revista ¡Hola! (www.hola.com) y porque se trataba de una de las fiestas más in de la temporada mallorquina. Además, iba con las chicas, mis amigas. Mi Paco decidió quedarse en casa; así que el plan no podía ser más apetecible.

La fiesta celebraba el quinto aniversario de la creación de Sssit, un gabinete creativo formado por jóvenes tan profesionales como buenos anfitriones puesto que la fiesta no pudo salir mejor; un catering excelente, buena música y mucha gente guapa entre las que por supuesto nos encontrábamos nosotras. Lo bueno de estas fiestas es que te sirven para ponerte un poco al día de lo que se cuece en la Isla (que no es poco) y para reencontrarte con gente a la que hacía tiempo que no veías (como mi amigo Bata, director de una de las revistas más chic de Baleares, Looc). Por supuesto que el mejor reencuentro fue volver a ver a mis amigas después de tanto tiempo -con mis vacaciones por el medio- así que nos pasamos gran parte de la noche, y casi toda la fiesta, charlando como cotorras.
El tema central de la noche fue, ¡cómo no!, una ración bien picante de hombres acompañada de buen sexo como guarnición, y es que mi amiga María tiene un problema con uno de ellos (de los hombres, me refiero), o bueno, más bien una duda:¿debo tirarme a la piscina?

 Os pongo en situación. María lleva un tiempo viéndose con un chico estupendo y muy mono (que eso también importa). El chico en cuestión acaba de salir de una larga e intensa relación, fue justo en ese intervalo de tiempo cuando conoció a María y, desde el principio, encajaron genial. Ahora son inseparables. Lo hacen todo juntos, todo, salvo lo que a mi amiga le gustaría hacer (ya me entendéis).

La verdad es que él la marea, su juego es el de "una de cal y una de arena", e incluso le habla de otras mujeres; y ella, claro, pues ya no puede más y se encuentra ahora entre la espada y la pared de, o bien decirle lo que siente y tirarse a la piscina; o bien darle con la puerta en las narices y dejar de pasarlo mal. Y claro, ahí estamos. ¿Cómo se puede aconsejar a una amiga en un tema tan personal? claro que dependiendo de la persona con quien hable le dirá una cosa u otra. En mi caso, probablemente yo sería de las que se tirarían a la piscina pero, ¿es la honestidad la mejor política para conservar una relación sea del tipo que sea?

¿Qué opináis?¿Os ha pasado alguna vez algo parecido?


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