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Entradas etiquetadas: amor


22
febrero 09

Cuando un hombre ama a una mujer

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Me cuesta creer eso en lo que últimamente se han empeñado todas la mujeres en pensar, lo siento, no me convencen. No me creo que el romanticismo haya muerto. Tal vez pasado de moda, pero no muerto.

Modas a parte, yo sigo siendo de esas personas a las que le encantan las tardes de cine lluviosas (y no me importa mojarme los pies, salvo que lleve mis ‘manolos’, claro), una persona que no se cansa de ver una y otra vez Casablanca, que sigue llorando cada vez que disfruta de La Traviata, en definitiva, una mujer que todavía cree en que, cuando un hombre ama de verdad, no hay nada que le detenga.

Una de las características que nos distingue a las mujeres del siglo XXI es la necesidad de no endulzar nuestra vida con ¿tonterías? semejantes a las anteriores citadas. Las mujeres de hoy en día nos hemos creado un papel en que no necesitamos que un hombre esté a nuestro lado para querernos, respetarnos y cuidarnos. Nosotras ya no necesitamos eso. Pero, yo me pregunto, ¿hemos acabado por conformarnos con una existencia desnatada? tomamos sacarina en lugar de azúcar, intercambiamos emails en lugar de cartas e historias tontas en lugar de poemas. Es por esto por lo que cuando nos encontramos con el romanticismo, no podemos digerirlo, pero…¿seríamos capaces de volver a sentir como propios esos romances de película o sufrimos de intolerancia al romance?

Quiero que quede claro que con todo esto no me estoy refiriendo al romanticismo de rosas, corazones y anillo en el dedo. Me refiero a la forma de amar y respetar que tenían esos auténticos caballeros de las pelis de los años 50. Creo que no me equivoco si digo a que a todas nos gustaría que Cary Grant nos mirara como a Ingrid Bergman en Encadenados (Hitchcock, 1946) o como Spencer Tracy adoraba a Katharine Hepburn en La Costilla de Adán (George Cukor, 1949), y estoy más que convencida, de que a esas mujeres que creen  tener alergia al romanticismo, también están incluidas en el lote.

Las mujeres siempre estamos pensando en que deberíamos tener trabajos perfectos, vidas perfectas y maridos perfectos pero, ¿cómo distinguir lo que podemos hacer de lo que debemos hacer? ¿por qué nos supera tanto lo que “debería ser”?

La otra mañana logré escaparme de la oficina y desayuné con un grupo de amigos que hacía tiempo que no veía. Os podréis imaginar cuál fue el tema entre café y café. Pero lo cierto es que tras una densa conversación entre mujeres, hombres y viceversa, está claro que, en cuestiones de romances, estamos condenados a no entendernos. ¿Será que las historias más reales son sólo las que vivimos en le cine?


15
febrero 09

Cuidado con el perro

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¿Cuántas veces habéis comparado a un hombre con un perro? Que nadie se me ofenda, que no es para tanto. Me explico. 

Esta mañana, aprovechando los rayos de sol en Palma, he quedado a desayunar con mis amigas en una terracita al borde del mar, además he aprovechado para hacer un poco de deporte -pero esta es otra historia- y para ponerme al día en algunos temas ‘de chicas‘ de los que estaba un poco perdida. Cuando hablo de temas ‘de chicas’ es obvio que siempre, de una manera u otra, esos temas tienen que ver con hombres. Y supongo que debe ser por aquello de vivir en una isla y disfrutar de un clima mediterráneo por lo que ahora resulta que a todo el mundo le ha dado por tener un affaire de verano, salvo que cambiándolo de estación.

Esto es como todo; idealizar algo tan pasional como efímero es tarea fácil y desde luego a quién no le gusta darse un homenaje de vez en cuando, ahora bien, el problema de tener un amante o un affaire es que no puedes perder el norte o estarás perdida en los cuatro puntos cardinales, y la caída será dura, muy dura. Y si no que se lo digan a mi amiga Laura, pobre, que lleva un mes con un hombre con el que han pasado de vivir ‘días de vino y rosas’ (ya empezamos con los tópicos…) a un ‘si te he visto, no me acuerdo’. La pobre está destrozada y le ha dado por decir a todo el mundo -ahora es una abanderada de mujeres desengañadas por un hombre- que nunca más volverá a enamorarse, a partir de ahora sólo querrá sexo, aunque de momento, ni eso. “Claro, querida, una nunca debe enamorarse de sus amantes“, ha comentado María muy segura ella, cuando Laura contaba su historia entre café y café.

Y yo me pregunto: “¿cómo es posible que alguien pueda sufrir un drama emocional o un desengaño amoroso con un tío al que apenas conoce desde hace un mes?” ¿”Por qué jugar con el perro peligroso de sus vecinos?”. Desde luego, en cuestión de hombres, daría igual que fuese un doberman sin bozal y entrenado para morder hasta hacer suya la presa, todas caeríamos, incluso María -tan digna ella yonomeenamorodemisamantes-.

Entre drama y drama, hemos continuado ojeando una revista  bastante antigua y nos dimos de bruces con su foto (la de John John Kennedy, no la del amante). Estaba saliendo del mar con un bañador rojo. Era como la versión homoerótica de la primera aparición de Ursula Andress en 007 contra el Dr. No. Durante unos segundos hemos permanecido en silencio, con la mirada en la imagen. “¿Tú crees que John John Kennedy se lo tenía creído?”, ha preguntado Laura. “Tenía motivos, ¿no?”, he contestado. Y he añadido: “Ernesto Sábato decía que la vanidad era el motor del progreso humano. La vanidad es el combustible que nos empuja a crear, inventar, decidir, intervenir,…”

Un planeta de creídos vanidosos… ¿puede existir algo peor? ¿Hasta cuándo seguiremos las mujeres sufriendo desengaños amorosos?

 


25
enero 09

Las mujeres casadas ligan más

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Me da que últimamente paso demasiado tiempo con las chicas. El tema del viernes fue de lo mejor: las mujeres casadas ligan más.
Esto es como todo, desde luego que habrá mujeres que liguen siempre y habrá otras que ni casadas ni solteras, que no hay tu tía, vamos. Y es que todo empezó con un lío que se ha montado mi amiga Laura, una de las pocas, poquísimas casadas del grupo. La verdad es que hacía tiempo que no le veíamos el pelo, debe ser que esto del matrimonio absorbe mucho…Pero ¡ja! ahora sabemos que el matrimonio no es lo que le tenía tan ocupada, sino un amante que es el que le soluciona sus más y sus menos… La tía está encantada (y no es para menos). Y claro, para eso quedó con nosotras, si es que tantas ganas de vernos no eran normales.

Laura se casó hace un par de años con un hombre tan rico como aburrido y desde el mismo día en el que pronunció “sí, quiero”, no le hemos vuelto a ver el pelo. Hasta el viernes. Nos invitó a cenar en su súper casa de la sierra (sí, en Mallorca también hay montañas) y para cuando nos quisimos dar cuenta, ya llevábamos 3 botellas de vino, y éramos 5. Desde luego que la ocasión lo merecía porque fue sentarnos a la mesa, empezar a servir el vino, y escuchar: “chicas, tengo un amante, y es poeta”. ¿Amante?¿poeta?¿qué? yo no sabía ni dónde meterme y el resto obviamente tampoco. ¡Pero Laura, si sólo llevas casada 2 años! -dijo Cata (que es la conservadora del grupo)-, ya, ¿y?, me aburría como una ostra y me apunté a un taller literario que daban en el Club (de golf), y allí conocí a Armando. ¿Armando?, qué poético el nombre, pensé yo. Laura me miró con carita de pena…(en ese momento me temí lo peor) “Ruth, tú seguro que me entiendes”, ¿perdona?¿cómo que yo te entiendo? quería que la tierra me tragara, así que agarré la botella de Marqués de Murrieta reserva 2002, y decidí que, por esa noche, el tal Marqués y yo íbamos a ser inseparables.

Mi respuesta fue que yo creo que cada persona es libre de hacer lo que le dé la gana. Además un amante está como muy de moda ahora, ¿no? ¡Y encima poeta! ¿Quién soy yo para juzgarte? Laura, si es lo que quieres y lo que necesitas, adelante. La indignación de Cata crecía por minutos…¡es que no me puedo creer que tú felizmente casada (bueno, ya no tanto) te busques un amante porque tu marido ya no te satisface y yo que estoy deseando encontrar a un hombre, no lo encuentro! ¡Tú dos y yo ninguno! Desde luego que mi teoría cada vez es más cierta,¿y cuál es tu teoría reina? -pensamos todas-, pues que las mujeres casadas ligan más. ¡Toma ya! ¿Cómo que las mujeres casadas ligan más Cata? sí, deben tener como una especie de radar que las hace más atractivas o yo qué sé! lo mismo son los hombres, que se creen más hombres ante una mujer casada porque saben que están ganando un trofeo que no es suyo! ¿Un trofeo? -pensé yo-más vino, por favor.

El otro día leí en un dominical una entrevista a Isabel Allende en la que decía que el estado ideal de la mujer era casada y con un amante. Matizaba en que la figura del amante hacía subir la autoestima femenina que al parecer, y según Allende, descendía tras casarse.

Por ahora en mi mente sólo hay dudas y más dudas pero si algo tengo claro es que las mujeres no sólo son más prácticas que los hombres, sino también más divertidas.


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