Miro hacia la pared amarillenta que ha sido escogida para galería de fotos de familia y amigos . Trato de poner en orden mis ideas para poder escribir lo que siento. Mis ojos como clavos se fijan en una fotografía de una bebé de un año. Yo.
Vivir, ¿qué sabría esa niña con cara de botón y ojos de rayo lo que significaba vivir? Nada. Sin embargo hoy y con los años bien vividos, algo que doy por seguro es que a vivir se aprende y que la vida es un acto de equilibrio constante. El Dr. Zeuss lo explica muy bien en sus libros para niños.
¡Cuánta práctica se necesita para llegar a obtener ese equilibrio! pues de lo contrario, corres el riesgo de caer al hondo precipicio de la desesperación. Muchos lo están haciendo en esta época de crisis. Jóvenes, mujeres, niños, adultos, ancianos..
Ya lo sabes. Todo esto que pasa en los Estados Unidos y que afecta al mundo de forma muy viva sobre todo a aquellos países en vías de desarrollo. Tengo familia y amigos en estos países y me preocupa la forma en que muchos están viviendo acontecimientos que hoy parecen de rutina diaria, como son la pérdida de un empleo, el cierre de una compañía, la reducción en su sueldo.
Todo esto es, lo quieras o no es parte del vivir. Lo que pasa, es que parece ser que vivir hoy está relacionado únicamente con el “have fun” (divertirse), viajar mucho, pertenecer a clubes, ganar dinero y llegar a ser una celebridad. Otros viven y prefieren no pensar en que hay que ganarse la vida, salir de compras cuando se te antoja y jugar “bungo” con las amigas una vez a la semana. Como que la gente hoy vive más concentrada en asegurarse que es feliz, que tiene éxito, que lo normal es que todo este bien. Una vida cómoda, de color rosado y azul. Claro cuando llega la crisis pues simple y sencillamente no saben que hacer. Se desesperan. Se ahogan. Se suicidan. No han aprendido a vestirse de blanco y de negro. El gris está ausente. Sólo quieren arcoiris en sus vidas. Por supuesto no estoy generalizando.
En lo personal pienso que esto es resultado de vivir sobre la epidermis. De quedarse en la piel, así como cuando uno toma el sol para quedar espectacularmente broncead, de no ir “hacia adentro”. Cuando el ser humano no indaga en su interior en los tiempos de bonanza, su cuerpo no aprende a hacer actos de equilibrio, su actividad neuronal sufre un cortocircuito tremendo y es incapaz de comprender que es lo que le está pasando.
A la gente le gusta comer, disfrutar, bailar, hacer relajo, y leer de todo. Claro, es una tendencia muy humana, hemos sido creados para la felicidad. Sin embargo, la vida no puede comprenderse ni asimilarse desde el relajo, la bebida y el carnaval; es necesario incluir en las rutinas de diversión las esenciales rutinas de meditación, de aquello que implique un movimiento del pensamiento(y corazón) hacia la dirección genuina del ser: el interior. ¡Sólo ahí se encuentran las respuestas para vivir y superar las crisis, los problemas y sufrimientos que siempre estarán presentes en la vida de toda persona.
¿Qué se supone que quiere Dios de mí? ¿Qué quiero para mi vida? ¿Qué soy? ¿Quién soy?

Sheila Morataya, coach de vida, escritora y conferencista aplica su experiencia en temas femeninos y familiares para ayudar a mujeres a encontrar el amor, la felicidad y el éxito. Ha estudiado asuntos de la mujer y la familia y tiene un Máster en Matrimonio y Familia. En este blog Sheila explora la brújula interior de cada persona, los valores en la vida, el trabajo, el romance, el matrimonio y la familia. Sheila te invita a encontrar esa fuerza interior que transforma tu vida. Visita 