¡Es increíble! No han pasado ni dos meses desde que regresaste a la escuela y ya eres una jovencita independiente. No has cumplido los catorce años y con lo último que has salido es que tienes una vida delante de ti y que por lo tanto debo de tratar de comprender tu agenda social y las decisiones que empiezas a tomar en torno a ello. Realmente me maravilla verte crecer y contemplar en ti esa autonomía, seguridad en tí misma y desapego de mamá? Ahora después de tu llamada de las 3:30 de la tarde para pedirme que si podías quedarte en la escuela(¡ah! es cierto, pides permiso) me he sentido tan sola.
De la misma manera en la que me sentí cuando por primera vez te llevé al kinder. Nuestra casa me quedaba grande y no sabía que hacer con mis manos y con mis tiempos. ¡Imagínate mi única hija!
Desde siempre sospeche que algo así pasa a toda relación entre padres e hijos. Como madre sobre todo estás ahí vigilando, cuidando, nutriendo, protegiéndo, amando. ¡Por eso la infancia es tan bella! Podía hacer todo contigo, jugar, besarte, cargarte, enseñarte a obedecer, a dar abrazos y besos. Enseñarte a amar. Ahora que eres adolescente me siento un poco fuera de sitio y en mi cabeza pienso en todo tipo de estrategias para seguir cerca de tú vida y de tú corazón. Ahora no puedo hacer de todo contigo: abrazarte, besarte, amarte, enseñarte pero vaya que tú si puedes hacer lo que quieras conmigo. Esto no quiere decir que no hay límites para tí en esta relación, pero veo que depende mucho de mi destreza y obseración como madre que seguiré teniendo tú corazón en mi mano y que también mis movimientos mismos pueden hacer que lo pierda o para no ser tan dramática que yo misma te aleje de mí.
En fin, eres única e irrepetible, eso es verdad. Empiezas a tomar tus propias decisiones y a elegir tus amigos con precaución y conciencia. Lo que más me enorgullece y me hace pensar en que hasta hoy papi y yo hemos hecho bien nuestro trabajo , ha sido ver tu ficha de evalaciones en la escuela y que estar en ese cuadro de honor no ha sido porque se te presiona, sino porque has tomado tú misma la decisión de desarrollar al máximo tus talentos e inteligencia. En tus propias palabras: “mami, tú debes de leer a Shakespare, Julio César y The Art of Word esos libros sí que te dan secretos de cómo conquistar tu vida”.

Sheila Morataya, coach de vida, escritora y conferencista aplica su experiencia en temas femeninos y familiares para ayudar a mujeres a encontrar el amor, la felicidad y el éxito. Ha estudiado asuntos de la mujer y la familia y tiene un Máster en Matrimonio y Familia. En este blog Sheila explora la brújula interior de cada persona, los valores en la vida, el trabajo, el romance, el matrimonio y la familia. Sheila te invita a encontrar esa fuerza interior que transforma tu vida. Visita 