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02 noviembre 11

Feng Shui & Amor

Si crees en la ley de la atracción, en el Feng Shui y en la psicomagia, te van a encantar estas sugerencias para atraer el amor mediante sencillos y divertidos trucos de decoración.

Coloca la cama en el centro de la habitación y pon dos mesillas a cada lado. Nada de poner la cama en el rincón (salvo que no haya espacio) y una sola mesilla, como si se tratara del dormitorio de un adolescente.

No abarrotes el armario con tu ropa. Deja sitio para la de alguien más.

Coloca dos almohadas y, si es el caso, dos alfombras, una a cada lado de la cama.

No compres platos, cubiertos o copas para uno. Como mínimo, debes tener dos de cada.

Si te lo puedes permitir, tira la ropa de cama que te recuerda a relaciones pasadas que no te traen buen recuerdo. Incluso, cambia el colchón y la estructura de la cama.

Deja sitio en el cuarto de baño para sus cosas. Es más, compra otro cepillo de dientes y alguna crema y desodorante para el sexo opuesto (¡pero cuidado con los malentendidos la primera vez que lleves a tu nueva cita a casa!)

Quita las fotos de tus ex. Si te da pena desprenderte de ellas, guárdalas en una caja de difícil acceso.

Evita los ángulos, los materiales sintéticos y todo aquello que dé una sensación de aislamiento y frialdad, incluyendo imágenes agresivas o de personas solas y tristes. Como por ejemplo, un póster de Reservoir Dogs (que una amiga mía tenía encima de su cama) o la foto de la lánguida Audrey Hepburn desayunando frente al escaparate de Tiffany´s (que decoró mi antiguo salón durante años. ¿Será por eso…? ;-)

Si alguien las prueba y le funcionan, ¡por favor que nos lo cuente!
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28 octubre 11

Hombres, mujeres, amor y sexo

Acabo de terminar el libro Por qué los hombres quieren sexo y las mujeres necesitan amor. Tiene la curiosidad de que está escrito por una pareja (artística y sentimental), Allan y Barbara Pease, que tiene otros títulos de éxito sobre el mismo tema, sobre todo Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas.

Ambos son famosos y millonarios gracias a sus libros, llenos de sentido del humor y de afirmaciones políticamente muy incorrectas pero que, aseguran, están basadas en rigurosos estudios científicos y exhaustivas encuestas internacionales. Resumiendo mucho el tema de este libro (y en realidad, de todos los suyos), su conclusión es que hombres y mujeres buscamos cosas muy definidas en una pareja. Y también muy diferentes. Básicamente, ellos se fijan en el físico de las mujeres, y ellas en la cuenta corriente de los hombres. Por eso decía lo de políticamente incorrecto…

Pero todo tiene su explicación. La raza humana, dicen, no ha cambiado tanto desde los tiempos de las cavernas. Los hombres están programados para buscar una mujer joven y sana que pueda perpetuar sus genes. Y las mujeres buscan un hombre que tenga recursos y pueda protegerlas durante el embarazo y cuidar de ellas y su prole.  

La verdad es que al leer afirmaciones como estas, algo se remueve por dentro. ¿Con todo lo que hemos avanzado, las cosas siguen así? Pues sí, evidentemente hemos evolucionado y además, cada persona es un mundo y actúa según sus circunstancias. Pero lo que dicen los Pease es que existen unas motivaciones inconscientes, unos instintos básicos, un “software preinstalado”, que a menudo determina nuestra conducta. Y que, precisamente, el hecho de ignorar estos deseos y necesidades tan primarios es lo que genera tanta incomprensión mutua, lucha de sexos y contradicciones personales.

A mí, la verdad, sus libros me han ayudado a entender un montón de cosas sobre la psicología masculina y la femenina (más ejemplos, en futuros posts), y leyéndolos he dicho muchas veces “Ahhhh, ¡es por esto!”.

Claro que luego, en la práctica, dos y dos no siempre suman cuatro, pero esa es otra historia…

 

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26 octubre 11

Parejas de tres

Toda la vida han existido las mujeres casadas que tenían amantes. Y sobre todo, los hombres que compaginaban dos relaciones (oficialmente o de tapadillo): una con la esposa, y otra con “la querida”.

Pero hoy en día son muchos los que defienden una nueva forma de relacionarse. La llaman poliamor y consiste en tener más de una pareja sin que existan celos, secretos o mentiras entre todos los implicados. Por ejemplo, un matrimonio en el que el marido tiene, a su vez, otra novia. Novia oficial, no amante secreta ni amiga con derecho a roce. Eso sí, suele ser algo que se lleva con mucha discreción, ya que la sociedad no lo acepta.

Sin embargo, lo de amar a dos personas a la vez (¿y no estar loco?) es tan antiguo como lo de “la querida”. Aunque solo ha estado relativamente bien visto en sociedades tan liberales como la francesa o en el caso de artistas, actores y bohemios en general. A los escritores (franceses) Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir les funcionó durante décadas.

Más recientemente, la siempre poco convencional Angelina Jolie ha declarado públicamente que la fidelidad no es un requisito imprescindible en su relación de pareja.

En definitiva, ¿creéis es posible que una persona tenga más de un amor, sin necesidad de mantenerlo en secreto o de sufrir el veneno de los celos? Yo, la verdad, creo que les puede funcionar a algunos, pero no a la mayoría de nosotros. Quien sí lo defiende es Violeta, uno de los personajes de mi novela La gestión del yo, que acaba de salir a la venta en versión e-book o libro digital. Podéis descargarlo en la página de la Editorial Círculo Rojo o en la librería de El Corte Inglés. 

Aunque sí me pregunto si esa forma de relacionarse, aún tabú, podría llegar a imponerse en un futuro, dado que las relaciones han cambiado tanto: cada vez nos comprometemos más tarde (si es que ocurre), millones de personas viven solas (¡los “singles”!) y se reduce la cifra de los que aspiran a aferrarse al matrimonio como garantía de seguridad y fidelidad “hasta que la muerte nos separe”.

¿Quién sabe?

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21 octubre 11

¿Conoces tu capital erótico?

 

Ser guapo o guapa no solo ayuda a ligar más (o al menos, a llamar la atención). También es una ventaja a la hora de hacer carrera. Por lo general, las personas atractivas venden más, trabajan mejor en grupo, son más productivas, ganan más dinero y se llevan mejor con sus jefes y colegas. Así lo demuestran diversos estudios mencionados por Catherine Hakim, profesora de la London School of Economics, en su libro Honey Money, que ha levantado tremenda polvareda en el Reino Unido.

¿Significa eso que deberíamos ir a trabajar oliendo a laca, embutidas en nuestras mejores galas y sufriendo en silencio sobre esos tacones tan ideales pero que se convierten en instrumentos de tortura a los 30 minutos?

Tampoco es eso, según esta señora. No se trata de frivolizar o de utilizar el físico para lograr favores de dudoso origen. Ella habla de otra cosa, que define como “capital erótico” y que podríamos considerar una habilidad más para prosperar en la vida laboral, aunque no aparezca en el currículo. Se trata del atractivo personal, el “charme”, ese “no sé qué” que convierte a algunas personas en irresistibles imanes. Pero la investigadora asegura que tanto la cultura patriarcal como el feminismo radical nos han privado a todos, hombres y mujeres, de obtener beneficios de este capital erótico.

El libro, que lleva el subtítulo de “Sonríe al mundo y el mundo te sonreirá”, distingue entre seis tipos de atractivos. La clave está en que cada cual reconozca cuál es el que mejor se le da y lo sepa explotar, tanto en sociedad como en el entorno laboral. La belleza, el atractivo sexual, el saber estar (gracia, encanto, cierto coqueteo), la vitalidad (energía, positividad, buen humor), la elegancia (ir bien vestido y tener maneras impecables) y la sexualidad en sí (competencia, impulso creativo, imaginación).

¿Qué opináis? Yo, la verdad, creo que tiene bastante razón cuando dice que la belleza nos atrae a todos de una forma instintiva…

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19 octubre 11

Chicos: el botox es malo para ligar

Que el botox no solo paraliza las arrugas sino también la expresión facial es evidente cuando contemplamos las fotos de algunas celebrities que se han pasado un poquito con el tema.

Lo malo es que el exceso de botox también dificulta la intimidad. David Neal, profesor de Psicología en la Universidad del Sur de California, ha dirigido una investigación cuya conclusión es muy interesante: las personas que abusan del botox pierden la habilidad de expresar sus emociones y de interpretar las de los demás. Esto ocurre porque la forma en que comprendemos lo que sienten nuestros semejantes consiste en leer e imitar sus expresiones faciales. Así es como reconocemos la alegría, el enfado, la tensión o el miedo sin necesidad de palabras. “Pero si las señales de los movimientos musculares que habitualmente ocurren en el rostro no llegan al cerebro, este no es capaz de decodificar las emociones”, dice el experto.

Esto, que es un desastre para las relaciones personales y no digamos las amorosas, parece que se considera una ventaja en ciertos entornos corporativos. En Estados Unidos se está poniendo muy de moda que algunos altos ejecutivos se inyecten botox para lograr unos rostros impasibles e impenetrables, y ganar en las negociaciones gracias a su cara de póquer. No sé yo cómo les irá cuando salgan de la oficina rumbo a una cita, teniendo en cuenta que ya sin botox los hombres expresan pocas emociones (nota: este es tema para otro post).

Claro que seguramente solo se dignen citarse con mujeres 100% libres de arrugas y líneas de expresión…

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13 octubre 11

No tienes edad

Las lecturas de prensa del pasado fin de semana me han hecho reflexionar sobre algo muy interesante. El País Semanal publicaba un artículo titulado Eterna adolescencia, en el que se retrataba a los llamados kidults, una palabra que podría traducirse como “niños-adultos” o, como los llama el escritor Eduardo Verdú, “adultescentes”.

O sea, treintañeros y  cuarentañeros que se niegan a  pasar por el aro de lo establecido y no quieren llevar una vida en la cual los únicos objetivos sean conseguir un trabajo fijo (esa reliquia…), firmar una hipoteca, comprarse un coche, casarse y tener hijos. En otras palabras, someterse a una vida previsible, monótona y falsa.  Los “adultescentes” quieren viajar, salir, disfrutar, guiarse por su corazón, experimentar, alimentar su vocación, seguir aprendiendo, creciendo, sorprendiéndose, vibrando. O queremos, porque debo reconocer que me identifico bastante con dicho perfil y que leer este artículo me ha hecho sentirme un poco menos “perro verde”.

Leo en la misma revista una entrevista con Tereska Torrès, escritora de 92 años que acaba de reeditar Mujeres de uniforme, un best seller que publicó en 1950  donde narra la vida sexual de las mujeres que, como ella, pertenecieron al Ejército de Liberación francés durante la II Guerra Mundial. Y además, prepara nuevo libro. En Vanity Fair me llama la atención la foto de Iris Apfel, deliciosa artista neoyorquina e icono fashion. Tiene 90 años y acaba de crear su primera colección de joyas para el portal de moda www.yoox.com.  Ambas me han hecho acordarme de la científica italiana Rita Levi-Montalcini (102 años), responsable de importantísimos descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro, o de Stéphane Hessel (93 años), autor de Indignaos, el libro-manifiesto que inspiró el 15-M. Los dos siguen en activo, asesorando y motivando a personas mucho más jóvenes que ellos.

Aunque todavía resulta chocante para muchos ver a una mujer de 85 años casarse con un hombre de 60, a mí me alegra que las fronteras entre edades se hayan desdibujado, y que existan tantas personas admirables demostrando que la juventud es un estado mental, una manera de afrontar la vida.

¿Y cómo se mantiene fuerte este espíritu? Para Hessel, el secreto está en cultivar el amor y la admiración. Torrès defiende la ilusión, el arte y el optimismo, que la hicieron sentirse viva incluso durante la II Guerra Mundial.

Tomemos nota.

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05 octubre 11

Celosa de la “nueva mami”

Dicen que Madonna está muy celosa de Jacqui Ainsley, la modelo con la que Guy Ritchie acaba de volver a ser papá. ¿Es porque Jacqui tiene 29 años y Madonna 53? No. ¿Porque todavía está enamorada de su exmarido? Tampoco. Ella está encantada con su novio, Brahim Zaibat, un bailarín de 24 primaveras. Y además Ritchie habla bien de ella, al menos en público: “La sigo amando. Es una luchadora, la mejor de todas. Madonna hace que las cosas pasen. La pones frente a cualquier adolescente y ella la supera en todos los niveles”, dijo hace poco el director en una entrevista concedida a la revista Esquire.

Lo que al parecer le sienta fatal a Madonna es ver en las revistas las fotos de los hijos que tiene en común con el director inglés, Rocco y David Banda, pasándoselo genial con la novia de papá, muriéndose de la risa mientras pasean a su vera, achuchándola y trepando a su regazo en plena calle. Quizás por eso la cantante insistió en pasar las navidades con su exmarido y sus cuatro hijos en su antigua residencia conyugal en Inglaterra, dejando a Jacquie fuera de la fiesta y rabiando, a su vez, de celos.

Hoy en día, cuando es tan común emparejarse con una persona divorciada y con hijos, seguro que Madonna no es la única mujer que no puede evitar caer en las garras de esa emoción tan corrosiva como humana. Debe de ser duro cuando la novia de tu ex es guapa, joven, divertida y enrollada y tú le sacas 15 años. O cocina mejor que tú, que no tienes tiempo ni para ir al super. O es una campeona deportiva mientras tú no atinas ni a darle una patada al balón.

Claro que Madonna puede contraatacar diciéndoles a sus niños que el día que quieran les presenta a Dakota Fanning, o se los lleva de viaje al Polo Norte en jet privado si se les antoja. Pero ¿cómo lidian con los celos las mamis “de carne y hueso”?

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29 septiembre 11

¡Olé por las españolas!

Recién llegada a Madrid procedente de una larga temporada en Londres, dos cosas me han llamado la atención casi tanto como si hubiera aterrizado procedente de la luna.

Una: el calorcito que hace todavía… ¡¡Mmmm!! Y dos: lo bien vestidas, estilosas y guapas que van las españolas. Sin ánimo de ofender a nadie, ahora comprendo por qué mi colega Guadalupe Cuevas se preguntaba en su blog Fashion Assistance si el estilo de Pippa Middleton no está un poquito sobrevalorado, y recibía bastantes comentarios diciendo que sí, ya que Pippa es una chica mona y atractiva como cualquiera de las que pisan las calles españolas (no tanto las inglesas), pero no un icono de estilo.

Y por cierto, recientemente el portal Radar Online preguntó a los norteamericanos quiénes son para ellos las españolas más guapas. Y es que según esta web, el chorizo (que no sé en Estados Unidos, pero en Inglaterra causa furor y se considera ingrediente indispensable de la paella, como se puede comprobar en la zona de comida take away de cualquier Tesco) “no es la única exportación picante de España”, puesto que nuestro país es “la cuna de algunas de las más exóticas bellezas del mundo”. Las ganadoras: Penélope y Mónica Cruz, Elsa Pataky, Esther Cañadas y Paz Vega.


¿Estáis de acuerdo con este ranking? Para mi gusto, faltan bellezas como Elena Anaya, Inés Sastre, Judit Mascó, Nieves Álvarez, Amaia Salamanca o Sara Carbonero, probablemente porque no son tan famosas en USA.

¿Será este el motivo de que los hombres españoles estén considerados los mejores amantes del mundo según otra encuesta internacional?

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23 septiembre 11

Los mejores amantes: ¿los españoles?

Una encuesta realizada por la página web especializada OnePoll.com entre 1.500 mujeres bien viajadas de 20 países diferentes ha dado como resultado un ranking de los mejores y peores amantes (hombres) del planeta.

Y… ¡resulta que los españoles se han llevado la medalla de oro! Lo que han cambiado las cosas desde los tiempos de Landa, Esteso y Pajares. Les siguen, por este orden: Brasil, Italia, Francia, Irlanda, Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda, Dinamarca y Canadá.

Pero vamos con el ranking de los peores y la razón por la que han subido al podio de la vergüenza:

  1. Alemania: por “su olor corporal”.
  2. Inglaterra: son unos perezosos y dejan que ellas “hagan todo el trabajo”.
  3. Suecia: terminan demasiado rápido.
  4. Holanda: son muy dominantes.
  5. Estados Unidos: excesivamente ásperos.
  6. Grecia: por sensibleros y blanditos.
  7. Gales: catalogados como egoístas.
  8. Escocia: demasiado ruidosos.
  9. Turquía: sudan mucho.
  10. Rusia: les sobra pelo.

Y digo yo… ¿Qué opinará Melanie Griffith? ¿Y Victoria Beckham? ¿Y vosotras?

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21 septiembre 11

Sobre el amor y la felicidad

Durante varios años he tenido la suerte de trabajar como periodista freelance para numerosas revistas femeninas y publicaciones dedicadas a la salud y el bienestar. He escrito muchísimos artículos sobre alimentación sana, terapias alternativas, remedios naturales y químicos para las más variadas enfermedades, yoga, meditación y un largo etcétera.

Eso significa que también he leído montones de libros de autoayuda y psicología por cortesía de las editoriales que me los enviaban. He asistido a bastantes talleres y cursos de crecimiento personal gracias a la generosidad de quienes me han invitado a unirme a ellos. He tenido el placer de probar todo tipo de masajes, terapias y cosméticos.

En definitiva, he aprendido mucho y he tratado de transmitirlo de la mejor forma posible. Y si tuviera que resumir o definir cuál es la clave del bienestar y la realización personal, recurriría a dos conceptos que he leído y escuchado infinidad de veces.

Por un lado, la idea de que la felicidad se encuentra dentro de nosotros mismos. Ninguna persona o acontecimiento externo puede dárnosla o llevársela, puesto que se trata de una actitud, de una decisión íntima en la que nadie puede influir. No podemos controlar todo lo que nos ocurre, pero sí elegir el modo en que reaccionamos ante las circunstancias. Y esa es la razón por la cual, por ejemplo, Ana Frank escribió un diario lleno de esperanza y poesía a pesar de vivir encerrada con siete personas más en un zulo durante dos años mientras lo redactó.

Por otro lado, la idea de que el verdadero amor es incondicional, y consiste en dar por el puro placer de dar, sin esperar recompensa, ni validación, ni siquiera agradecimiento. Por el contrario, amar de forma inmadura significaría concentrarse solo en recibir, y responder con rencor, manipulación o reproches cuando el otro no actúa según nuestras expectativas. Así, la persona capaz de amar incondicionalmente está tan rebosante de amor que solo puede darlo, mientras que la otra se considera vacía y por eso busca amor desde la carencia.

Ambos conceptos (o ideas, o realidades) me han parecido siempre fascinantes y sabios. Y sin embargo, difíciles de aplicar en la vida cotidiana. Todos experimentamos momentos en los que damos amor sin esperar recibir, o somos felices aquí y ahora sin importar lo que ocurra fuera. Son instantes que resultan más intensos, brillantes, luminosos. Fogonazos que nos llenan de energía y nos hacen sentir felices. Y por eso todos sabemos, de una forma intuitiva, que en efecto ese es el camino hacia la felicidad y nuestra tarea es aprender a seguirlo sin desviarnos demasiado…

Tan interesante y complejo me ha parecido siempre todo esto que me inspiró el tema de mi primera novela, La gestión del yo. Su protagonista se llama Alicia, como el personaje de Lewis Carroll. Porque esta Alicia también se sumerge en un mundo muy peculiar. Cuando, harta de llevar una vida aburrida y mediocre, descubre los libros de autoayuda y los talleres de crecimiento personal, hablando de “el secreto” y la ley de la atracción, se le abre una puerta a una realidad diferente, al camino hacia el interior de sí misma. Cuando escucha a su maestro de yoga hablar del amor incondicional, el corazón le palpita más fuerte. Tanto, que Alicia se siente capaz de compartir el amor de un hombre con otra mujer.

¿Y por qué? Porque la verdadera felicidad se encuentra dentro de ella, independientemente del comportamiento de él. Porque todos podemos manifestar la realidad que deseamos. Porque amarle de verdad significa no esperar nada ni poner condiciones. O así deberían ser las cosas. O eso es lo que ella intenta…

¿Creéis que lo que se propone Alicia es un reto o más bien una utopía? ¿Se está engañando a sí misma o rompiendo esquemas? ¿Es posible amar incondicionalmente y no esperar nada de tu pareja? ¿Podemos mantener siempre una actitud positiva pase lo que pase?

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