Javier Fernández, un ángel a ras de suelo

La verdad sea dicha: también podría haber titulado este post como Campeón mundial del patinaje artístico. Y ademas -por si fuera poco- es español, madrileño, y aparte de deportista es una muy buena persona. Buena gente, como se dice siempre en nuestro idioma de lo diario cuando de hablar o escribir de él se trata.

Por lo pronto, ha sido noticia estos días con motivo de las Olimpiadas, los Juegos Olímpicos de… (a ver si lo escribo bien, porque de pronunciación es fácil pero de trazarlo es difícil) Pyeongchang, capital de Corea del Norte, y en este encuentro, como corresponde, un deportista excepcional representa a España. Ya estarán ustedes informados ampliamente de lo que le ocurra. Incluso lo veremos en directo cuando dance y salte -salte no es correcto… vuele es mucho mejor-. En este deporte, lo artístico es fundamental: se baila sobre el hielo al son de la música y se adoptan no solo actitudes propias de los cinco aros olímpicos, sino las indiscutibles facultades de quien domina su cuerpo, haciéndolo con elegancia, con eficacia, sin un milímetro de culpa, ante un público exigente y por lo general frente a un jurado inexorable.

O sea, que Javier Fernández López, su segundo apellido (que el nombre de la madre, siendo tan importante, a veces se nos olvida) va a poner en juego su historial olímpico, sin duda formidable, y más a sus veintiséis años, que cumplirá uno más el próximo abril, desde aquel día que nació en la capital de España.

Es muy madrileño este campeón, tan nuestro, guapo, no muy alto -que tampoco hace falta- y que ya ha sido no sé cuántas veces campeón europeo en lo suyo- y ahora, dos veces campeón planetario. Aunque viva en Toronto, Canadá, siempre está a la vera de su entrenador personal, que también fue campeón de patinaje artístico: Brian Orser.

Javier, aunque gana casi siempre, es muy elegante en la calle y en lo suyo. Baila como un bailarín del frío, incluso hasta con el duende de un bailaor, que es una cosa distinta, cuando dentro de su cuerpo atlético y disciplinado surge la llama de lo que solo los españoles artistas pueden hacer, cuando lo imposible para el ser humano se convierte en divino y convierten al que lo disfruta en un arcángel.

Tiene todas las medallas deportivas en España y concedidas de tos los niveles y recuerdo bien aquel saludo de la reina Letizia, que dicho sea de paso, no se debe decir ”doña” porque con lo de Reina en el protocolo real ya es suficiente.

Dice Javier estos días atrás que si gana en estos Juegos Olímpicos y si sube al podio igual piensa en retirarse y abrir definitivamente su casa en Majadahonda, aunque sin dejar la de Canadá, donde entrenar en el hielo es mucho mas fácil, por nieve que no quede, y donde ademas vive Brian, su entrenador al que tanto quiere.

En estos días, donde ha vuelto a abrir su corazón, Javier ha hecho confesiones a los periodistas que le acompañan hasta ese país misterioso, difícil y cerrado, donde estos días firma autógrafos por la calle y no deja de entrenarse un solo día. Y donde ya se ha convertido en toda una celebridad: por la calle parece un actor del cine americano o de una serie popular, un personaje querido y respetado. Allí ha dicho el madrileño universal, bajo su gorro de astracán y envuelto en su abrigo contra el frío. Por que allí hace siempre un frío que pela y te salen sabañones hasta en el alma, como decía un amigo mío gitano, de esos filósofos de la calle, de los que a mí me gusta copiar su filosofía personal:

Tenemos que hacer– es humilde y por eso siempre pluraliza, consciente de que ademas de su equipo inmediato, son bastantes los que hacen posible el milagro de su atlética arcangélica, un  ejercicio, que sea bello y limpio, no arriesga a realizar ocho o diez saltos cuádruples.

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Por lo que guarda en el alma, lo que le gustaría es llegar a ser, pero no fácil como aquel ruso de Sochi, que fue el más grande en lo suyo y que a veces había que esperar a que descendiera como si se tratara del ángel de la anunciación, y ustedes perdonen el símil.

Manda el reloj en lo suyo, la disciplina, la puesta en escena, la actitud, el sacrificio. Ama el ordenador, que es lo primero que echa en su maleta, y viaja mucho -y lo que le queda, porque es consciente de su futuro-. Dice que vienen a estos juegos gente muy joven que sabe mucho y que sobre todo ha entrenado bastante, que siempre ”se machacan sin tregua”, pero hará todo lo que esté en su mano, y más a la sombra de don Quijote. Que como él dice siempre, es marca España y es un personaje universal y eterno argumento especial, espacial de su riesgo sobre el hielo estos días.

Ya le esperamos aquí, a ver si logra vencer a ese enemigo deportivo olímpico japonés que le espera por encima de todos los demás, que también.

Suerte campeón, muchacho, y que ya estamos esperando para celebrar lo que hagas, lo que sea, y como sea. Porque somos bien conscientes de que por encima de todo tu también eres marca España, español universal, madrileño total. Te queda mucho que enseñar cuando ya nuestro país tiene cada vez más, aunque nunca todas las que necesita… pistas de hielo.

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