Fue hace mucho tiempo. No sé que años tenía porque no sabía en que año vivía. Era el día después de los Reyes Magos. Mi hermano Emilio había recibido el regalo que todo niño desearía. Un kart, con carrocería de BMW, color plata con purpurina y a motor, ¡como los coches de verdad! Al parecer los Reyes de unos amigos de la familia habían sido los culpables, puesto que mi padre no estaba muy de acuerdo con meternos el "gusanillo" en el cuerpo.
Fuimos a un callejón sin salida que mide unos 250 metros (lo sé porque a veces hago footing por allí) y lo arrancamos. Mi hermano, Emilio, que es un año mas pequeño que yo, condujo una ida y vuelta cautelosamente, y yo también quería conducir. A pesar de la resistencia que puso éste, mis padres le obligaron a compartir su regalo, y sin quedarse convencido, solo se escurrió al lugar del copiloto para no dejármelo a mí sola. ¡Ya estaba al volante!, y aceleré viviendo mis primeros momentos de adrenalina. Cuando llegué al final de la calle quise dar la vuelta a la misma velocidad a la que iba, ¡y claro! , no me dió el giro. Nos dimos contra una farola y el kart, incluso, trepó un poco por ella, quedando los dos mirando hacia el cielo. Yo estaba alucinada mientras mi hermano lloraba y decía "¡estas loca!"
Este fue mi primer incidente / accidente en el mundo del motor con la única consecuencia de un faro roto y una pequeña crisis de mi hermano.
Desde aquel día he pasado muchos días inolvidables, de gran alegría, pero también muchos amargos, dolorosos y frustrantes. Pero nunca desearía haber estado en otro sitio.
Ya sólo me identifico con esa niña que se pone a prueba con inconsciencia para demostrarse a sí misma que puede con este deporte.
Los años y la experiencia han dado sus frutos: un subcampeonato de España en Fórmulas, Fórmula 3, Las 24 Horas de Daytona, victorias, pole positions, representar a una marca como Chevrolet, campeonatos de Europa, algún mundial y haber hecho competir los coches más deseados por los amantes de la velocidad.
A partir de hoy, con ilusión y compaginando mi carrera deportiva, intentaré expresar la intensidad de este entorno. Espero poder haceros soñar con vueltas de infarto, sentir la tensión del semáforo, compartir situaciones como conductores que somos y, sobre todo, poder ayudaros en lo que humildemente pueda y sepa.
Gracias por darme la oportunidad de compartirlo.
María de Villota

