BODAS PASADAS POR AGUA
No pretendo evitar que los novios estén nerviosos el día de su boda ¡Cómo podría hacerlo!? ¡¡Se van a casar!!!
Lo que sí quiero es que sus nervios estén motivados solamente por razones naturales del acto que van a llevar a cabo y no por factores externos que fácilmente se pueden prever y solucionar (si se piensa en ello con antelación)
¿Sabéis lo que quiero decir? No quiero unos novios nerviosos la víspera de su boda pensando que si llueve se va “todo” al garete. ¡Ah, no! ¡¡Eso sí que no!!
Para eso, nosotros, los WP tenemos que pensar en todo.
Hace unos fines de semana tuvimos una boda en Asturias. Fue el 28 de abril, el día más lluvioso de todos los tiempos. No paró de llover ni un minuto en todo el día (eso sí, al día siguiente un sol radiante como-si-nada-hubiera-pasado)
Los novios madrileños; los invitados murcianos, madrileños y extremeños. En fin… ¡qué habrán pensado de Asturias!
Como NO me arriesgo, lo teníamos todo previsto: mantas para la iglesia (una preciosa iglesia en un lugar rural maravilloso pero muy húmedo), autobuses lanzadera (no cabían de 55 plazas) hasta la puerta del lugar del banquete, setas de calor para el porche donde se servía parte del aperitivo, chimeneas de la casa encendidas, paraguas en la iglesia para los invitados (¡¡se usaron todos!!) y tarima para ir desde la casa donde se recibía a la gente y se servía el aperitivo hasta el lugar donde de la cena.
Ojo, de nada sirve poner moqueta si llueve mucho. Se encharca y es aun peor. Las tarimas son relativamente baratas y rápidas de colocar.
Procuro que las empresas que se dedican a las carpas, tarimas y demás me dejen confirmar los pedidos pocos días antes del evento. Quiero decir que intento contratarlo sólo en caso de lluvia segura o posible (chequeo todas las páginas del tiempo)
Siempre tiene que haber un “plan B”. Y lo que tengo muy claro es que el Plan B ha de ser igual de bueno (si es posible) que el Plan A.
Cuando voy a organizar una boda en algún sitio me fijo mucho en la forma y tamaño de los espacios. Si el lugar no tiene un espacio cómodo donde pueda estar la gente en caso de lluvia, no dudo en contratar carpas (si me dejan los novios, claro está; sin duda ellos tienen la última palabra en todo, pero mi deber es aconsejarles lo que creo que es más correcto)
Y así les puedo decir a los novios el día de la boda: ¡Llueve pero no importa. Está todo controlado!, ¡todo preparado!
Qué tranquilidad…
¿Estáis de acuerdo?

Soy Rocío Blanco, directora de Sí. Diseña tu boda, empresa de Organización de Bodas y formación de Wedding Planners.
muy buen post, se nota claramente vuestra experiencia y profesionalidad pero me encantaría destacar que la forma en que ha sido expresada es muy clara y sencilla, comprensible para todo el mundo. Os felicito y agradezco vuestra atención
Me parece increíble que esperes hasta el último momento para alquilar la carpa, entre otras cosas, porque contra más tarde la alquiles y con más urgencia mas cara saldrá a los novios. Además, de que lo más posible es que en caso de que te la reserven, al no ser seguro, te reservarán la que esté en peores condiciones.