Reflexiones desde el confinamiento

Más de sesenta días de confinamiento y muchos cambios a nuestro alrededor. No sólo ha cambiado nuestra vida, sino la manera de ver la vida así como con quien queremos compartirla tanto en el plano personal, profesional como el entorno amistoso.

El amiguismo esporádico pasa a un segundo plano, el esfuerzo profesional debe de estar más recompensado y en lo que se refiere a la relación personal hay que darlo todo, ya que no es momento ni para medias tintas, reproches absurdos o discusiones que ahora mismo no tienen cabida.

El poder de la cabeza es inmenso y para ello no sólo debemos estar fuertes sino que nuestro entorno tiene que hacernos sentir esa fortaleza y apoyo.

Una simple palabra puede cambiarnos un día y tan pronto estamos abajo como de repente un abrazo aunque sea desde la distancia nos hace venirnos arriba.

El poder de los sentimientos nos ayudará no sólo en llevar este confinamiento sino en como afrontar lo que dicen será la nueva normalidad.

Un término tan desolador que produce depresión. Digamos que viene una nueva fase a la que tendremos que adaptarnos hasta que la situación se regularice.

Muchas cosas van a cambiar, pero lo que debemos de fomentar es la comunicación, usar correctamente el poder de las redes, del mundo tecnológico y mientras el contacto personal debe de dar un paso atrás la expresión de sentimientos y el poder del habla, las reflexiones a las tantas de la mañana, las videoconferencias con amigos y las quedadas de grupo cada uno desde su casa no hay que perderlo.

Un vino y risas con amigas curan muchas heridas.

Estos días se puede observar a través de las redes muchas formas de comunicación y cada uno de nosotros somos libres para elegir aquellos que nos hacen pensar, los que nos hacen soñar o aquellos simplemente a quienes queremos copiar.

Las palabras adquieren mucha más profundidad y aquellos que carecen de palabras porque simplemente no tienen nada que contar fomentan la mediocridad.

Este es un momento fantástico para crecer como personas. Valorar lo que valemos y sacar partido a este valor.

Muchos de nosotros hemos perdido a amigos muy cercanos y el dolor está patente. También probablemente después de esto no sólo las pérdidas de estos seres queridos sean por fallecimiento.

Habrá gente que se irá de nuestras vidas o bien seguirá en ellas pero de otra manera, ya que este momento es la excusa perfecta para tomar la decisión que no nos habíamos atrevido a hacer antes.

Los cambios se avecinan y esto no depende sólo de pasar de fase, ya que quien no estuvo en la fase cero debe de trabajar para estar en la siguiente fase.

Aquí no vale el desaparecer en un momento importante y aparecer cuando ya todo ha pasado. Muchas cosas cambiarán y vamos a sufrir mucho, pero tal vez, y así quiero pensarlo, también vendrán otras cosas maravillosas a las que nos agarraremos con mucha más fuerza.

En este confinamiento en soledad mi cabeza ha sido una auténtica montaña rusa. He pasado por todos los niveles y también he puesto a punto aquello que estaba atascado.

  • No tengo ganas de hacer el amor. Tengo muchas ganas de sentir el amor.
  • En Madrid seguimos en la Fase 0 pero mi cabeza empieza a programar las salidas de la Fase 1 y allí veremos si cuando estemos en a Fase 3 cojo la maleta para hacer el amor o me quedo entre la 1 y la 2 para sentir el amor.
  • Mañana ya veremos. Por lo pronto no tengo ganas de hacer ni deshacer nada. Me quedo en la fase menos cero.

Este juego de palabras, esconde una reflexión y forma parte de un fragmento de lo que estoy escribiendo para mi tercer libro.

Os voy a contar algo. Hace exactamente una semana le mandé a mi editora ciento cincuenta páginas. Os reconozco que no cumplí el trato y me desvié un poco de lo que me había pedido y elegantemente me dijo: “Los textos están muy bien pero tenemos que seguir en la línea que hablamos”.

Con el bajón que me dio, me metí en la cama el domingo pasado y amanecí el jueves.

No he vuelto desde entonces a retomar el libro y si en cambio he retomado este espacio en HOLA que hace mucho tenía olvidado y vuelvo a cogerlo con fuerzas, ya que lo siento como una nueva ilusión.

Ahora sólo me falta decidir con quién quiero hacer el amor y cuando. Tal vez esta noche con una copa de vino, las velas encendidas y mi ordenador escriba otro capítulo del libro.

Nos vemos en el siguiente post y mientras #yomequedoencasa

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