Ser millonario en el aeropuerto

Uno tiene que tener muy clara una cosa en la vida: en cuanto entras en la terminal de un aeropuerto, ya no hay fronteras. Cuando entras en un aeropuerto, en cualquier aeropuerto del mundo, eres bienvenido automáticamente al país de los millonarios -que-no-lo-son-pero-como-si-lo-fueran. Cruzas las puertas de cristal y entras en el país de “todo va a ser tremendamente más caro que a diez minutos de aquí solo porque no tienes escapatoria y vas a tener que pagarlo igual”.

Y sí, eres millonario aunque tú no lo sepas. Bueno, matizo: no eres millonario -obviamente, asume ya que eres una pobre sabandija-, pero te van a tratar como si lo fueras. Bienvenido al lugar donde un café puede costarte entre tres y cinco euros, un bocadillo de jamón serrano (no ibérico, SE-RRA-NO) 8€ y una Coca Cola Zero 3,10€. Pero además, en el aeropuerto encontrarás más tiendas de lujo por metro cuadrado que en la milla de oro de Serrano de Madrid. Ah, y por supuesto ‘souvenirs’, recuerdos y caprichitos varios. Que has venido de visita a Colonia y se te ha olvidado la taza de la catedral de recuerdo para tu hija? No te preocupes, lo bueno de se ser millonario es que pagas los 15€ que te van a soplar por ella y ¡listo! Si quieres algo más tierno, como un peluche con forma de osito vestido de piloto, ten listos los 30€ que te tocará desenvainar. Tranquilo: aceptan tarjeta.

Y claro, los millonarios descansan. Porque ser millonario mola pero al final es cansado. Y, ¿dónde lo hacen? En las salas VIP. Por eso hay tanta. Porque sois -perdón, somos- muchos los millonarios que necesitamos cargar el móvil y tomar un canapé mientras esperamos a despegar. Porque yo pensaba el otro día: podían dedicar unos pocos de esos metros y metros de terminal que tienen vacíos a poner unos asientos cómodos, estaciones de carga para el móvil -o lo que llevemos encima, que seguro que a algo se le ha terminado la batería- , y que la experiencia del viajero sea más agradable, pero luego pensé: “qué tontería, si ya tenemos las salas vip, para qué íbamos a querer más espacio…”.

Y hablando de VIP, la última vez que pasé por el aeropuerto de Dubai había una zona con unas enormes butacas que daban masajes automáticos. “Bien” —pensé— Esto es genial para relajarse después de seis horas de vuelo…” Mi sorpresa fue ver que costaba 3€ por minuto. 3. Por minuto. Una máquina. Que mira, si me pones a Blanca Suárez (o incluso a su novio Mario) a dármelo, la sablada es fina, pero lo mismo compensa por la exclusividad del asunto. Pero por Dios, que hablamos de una butaca que se menea, que vibra. ¡Que no hace más! Que todo lo que pueda tener de beneficioso para tu salud, te lo arrebata de un plumazo luego cundo te toca pasar la tarjeta de crédito por el lector .

Y la maravillosa experiencia de usuario millonario continua luego, a bordo del avión. Y si en el aeropuerto tienes pocas opciones donde elegir, en el avión ya no hay ninguna: si tienes sed, compras el agua de la compañía o le pides un sorbito de su agua a tu vecino del asiento 13B, lo cual puede resultar un pelín extraño dado que no os conocéis absolutamente de nada…  Y si tienes hambre, lo mismo. Tendrás que comprar uno de sus “sanwiches” de jamón y queso a precio de arroz con bogavante o, si no, haber haber traído el tuyo de casa hace cinco horas…

Bueno, en fin, que estoy ahora en la terminal del aeropuerto de Oporto y tengo media hora antes de embarcar, así que voy a fundir billetes como si fuera millonario. Besicos!

  • Hola Javi, lo que me he reído!!!!jajajaja…
    Me he acordado de la última vez que cogí un avión, ya hacía calor, y la gente apuraba las botellas de agua antes de pasar el control y dejarlas, claro, y yo pensando, bueno, si eso me compro una después, tampoco pasa nada….
    3.15€€€€€, y creo que era de 75cl. Debería ser ilegal cobrar el AGUA a esos precios!!!!
    Besos.

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