¿Y si mi hijo quiere ser Sailor Moon?

A todos nos han preguntado en el cole, de pequeños, -y no una ni dos veces- que quién “querríamos ser” de mayores. Por supuesto, los chicos siempre decíamos grandes héroes de nuestra época: Indiana Jones, Luke Sky Walker, 007, Son Goku… Y las chicas algún referente femenino -también en función de la época-: Matilda, Punky Brewster, Dorothy del Mago de Oz.

Ahora, viéndolo con tiempo, perspectiva y con la nueva mentalidad que empieza a calar en la sociedad, observo dos cosas: por un lado, apenas hay heroínas femeninas; apenas personajes históricos -y sobre todo de ficción, que son los que normalmente se usan para este tipo de juegos- mujeres. Dónde están los equivalentes a Superman o Batman, ¿dónde está esa super agente secreto del M16 007? La James Bond de Chelsea, una Chole Bond, o algo así. ¿O los Men in Black que se dedicaban a localizar y eliminar alienígenas infiltrados entre los humanos de la Tierra? ¿O los Cazafantasmas que hacían lo propio con los fantasmas de Manhattan? Pues no parece que haya demasiadas referencias femeninas, no. Y ojo, no voy a soltar ahora el discurso feminista de turno, sino que es verdad que haciendo una reflexión objetiva, esta es la conclusión a la que se llega. Hollywood, viendo esta nueva tendencia -y, por qué negarlo, viendo un posible filón comercial-, ya se ha lanzado a hacer revisión de los clásicos pero con protagonistas chicas: Las Cazafantasmas (con cuatro protagonistas mujeres) ya se estrenó, y se ha empezado a rodar la nueva de ‘Men in Black’ con un prota chico y una chica. Y lo mismo pasa con los superhéroes: ahora sí, las mujeres empiezan a tener su representación: Wonderwoman, Capitana Marvel, la Viuda Negra, etc. Bueno, total, esta era mi primera reflexión.

La segunda está ligada a esto, pero es algo diferente. Diferente y a la vez extrapolable a otros contextos -no solo en un colegio de primaria-. La segunda observación sería que yo jamás, de pequeño, me “pedí” ser un personaje femenino, si bien a la inversa sí ocurría con más frecuencia. Una niña queriendo ser de mayor “Martin Mc Fly”, de Regreso al futuro, o incluso alguna Tortuga Ninja, no era un disparate, pero no me imagino (bueno, ahora un poco más, pero hace 25 años era impensable) a un chico diciendo: “yo quiero ser Sailor Moon”, o “me pido a Xenia la Princesa Guerrera”. No. Simplemente, pedirse un personaje de otro género no era factible porque automáticamente venían risas o incluso algún ¿”eres mariquita”? o “menuda nena”. Sí, en fin, la terrible inconsciente crueldad de los niños. Insisto en que no quiero plantear ahora una guerra de sexos ni venir con la cantinela de que qué machistas somos ni cosas así. Esta es una cuestión que desde luego ha venido para quedarse, y de aquí a los próximos veinte o veinticinco años la sociedad seguro que va a cambiar (evolucionar) mucho. Lo mío se queda más en la superficie, en esa reflexión compartida del por qué nos pasaban esas cosas. Y verse reflejado (supongo que aún pasa) en el género opuesto nos resulta tan difícil y sin embargo vernos reflejados ¡en un dibujo animado! lo llevamos con total naturalidad. ¡Cosas!

Por otro lado, y aquí no voy a extenderme demasiado, estamos en la Semana del Orgullo, y como cada año desde hace tres -creo-, me gusta siempre dejar aquí mi pequeño homenaje a toda la gente que, desde su armario o desde fuera de él, desde su triste día a día o desde su aceptación plena, desde sus más que probables noches en vela sin entender bien “qué le pasaba” o hasta quien lo ha entendido todo bien desde el minuto uno porque ha estado acompañado de gente que lo ha querido, respetado y arropado, envío un beso enorme a todo el colectivo LGTBI. Y que ojalá algún día todo sea tan normal, tan bonito y tan natural que no haga falta ni una línea como esta más :).

 

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