Y de pronto…¡Rosalía!

La verdad es que fue de repente, como un relámpago, hace  muy pocos meses como quien dice. Lo cierto es que ya llevaba tiempo, desde que era una niña, cantando y cantando en un sitio muy difícil. Allí por donde quería, y sobre todo, allí donde la dejaban.
Tenía y tiene, una de las voces más flamencas del mundo, es de Cataluña, española por lo tanto, y de un pueblo que tiene su sitio en el mapa, pero que ella ha puesto en el mundo, San esteban de Santovira- si es que lo he escrito bien- donde nació  en setiembre de hace veinticinco años. Cuando vino al mundo- aunque no lo cuentan de esta manera las crónicas de la época- lo cierto es que en lugar de  llorar, cantaba. O lo hacía según me han dicho, con estilo, llevando el son, genial, sin duda. Morena, que fue creciendo, Rosalía Vila Tobella, hasta llegar donde está hoy, en el lugar de los genios.

Cataluña, ha dado sin duda y sobre todo, Barcelona, gente muy buena, de la mejor en lo flamenco. Por ejemplo, Carmen Amaya, a la que yo quise mucho, la bailaora mejor del mundo de todos los tiempos, que yo escribí en su día, que sudaba sangre como los cristos románicos, cuando bailaba y que hacia papas con bacalao en la mejor suite del Waldord Astoria de Nueva York. La que hizo aquel milagro de Bailando en la casa blanca, en Washington, hizo levantarse de su silla de ruedas al presidente Roosvelt, un milagro que dio la vuelta al mundo porque aquel hombre era paralitico y si ese día se puso en pie para aplaudir aquella diosa, fue porque sin conocer el “pellizco del duende” lo sintió de pronto en un día inolvidable. En Barcelona nació “la rumba catalana”, de la que fue un enorme exponente, por ejemplo, Antonio González, el marido de Lola Flores, guapo, gitano, y flamenco, que me acompañaba a la guitarra en la habitación de al lado, envuelto en su bata  elegante de seda, de andar por casa, mientras a la hora de la siesta de tanto tiempo,  yo iba recogiendo de palabra la memoria de una de las mujeres más apasionantes que yo he conocido en mi vida, que el libro se llamó: Lola en carne viva.

También, por ejemplo, de hoy mismo, uno de los mas grande cantaores de todos los tiempos, Miguel Poveda, que con su último disco con las letras de Federico Garcia Lorca, ha demostrado que el duende se puede encontrar en cualquier sitio, por que nace con la persona.

Con Poveda, durante mucho tiempo, canto, o cantuvo como dicen los gitanos viejos, una niña guapa, que tenía un ángel de fragua y luna en la garganta. Se llamaba, Rosalia.

Y hasta hoy por no hacer tan larga la historia, que de pronto, y con raza, con mucha raza, rompiendo casi todo lo que había escrito, hasta hace unos días que servidor la vio en directo, venia de paso en un taxi desde la estación de atocha, cuando el chofer fue y me dijo:

–        No podemos pasar por Colon…

–        -¿Y eso maestro ¿alguna huelga tal vez?

–        – no señor, que es que esta cantando allí y gratis, esa niña nueva, que se llama Rosalía.

–        -Pues hasta donde pueda, que a ver hasta dónde nos dejan, que quiero escucharla que ya me vienen diciendo de ella.

La escuche, la oí, que es distinto, desde lejos, y sin verla, pero me trajo el escalofrío que hacía tiempo que no sentía. Cuando se pone la carne de gallina, estaba cantando, sintiendo, además, una vieja, o mejor antigua copla, que algunos de ustedes, los mayores, sobre todo, habrán tenido  cerca. La hija de Juan Simón…

Yo no lo había escuchado, desde Rocio Jurado que me había dejado la sentencia. “Nadie la ha cantado mejor que ella…..”

Pero no, que aquella voz de la niña Rosalía me subió el corazón a la garganta. Así que busque, escuche, por ejemplo Malamente, que tiene sobre todo una letra insoportablemente buena. Me la he puesto no sé cuántas veces, tiene discos no sé cuanto, ya inolvidables, es guapa, bella, más que bonita, o además de eso, resultona, capaz de romper lo que ya está escrito, un  milagro, tanto es asi, que como además es capaz de cantar , y bailar, todo lo que le echen ha merecido vestida de Carmen la brasileña o de Carmen la cigarrera, lo que quieran, de que de ella se diga.

Es una Beyonce por soleares, o una Lady Gaga de la copla.  Cierto. Es asombrosa, es capaz y se lo dice a ustedes un viejo, que más sabe por viejo que por sabio, y que en su tiempo ha sido, y es, un buscador de lo distinto, lo diferente, sin que se pierda la noción de lo genial y hacía falta este nuevo tsunami en el tiempo de lo flamenquito. Que no desprecio sin duda, y la prueba es que cuando tengo tiempo y gana, y melancolía, me busco en la vieja radio de pilas, Radio Olé, de la que soy un gran consumidor, de madrugada. Pues Rosalia, vistiendo, incluso, valiente niña, que viene acabando con el cuadro, ya está en la lista de los nominados a los Grammy, y está en todos sitios, donde hay glamour y arte al mismo tiempo, dos cosas que no son incompatibles, como ella lo demuestra en una misma persona. Por ejemplo, aquí en estas historias del Malquerer, que es una vida que es cierto, el dolor y el amor en el mismo sitio, porque están casi en la misma raya. Rosalía, es lo más grande. Anoche mismo, pensando incluso en voz alta ayer la vi, hablando y rompiendo a cantar sin que nadie se lo pidiera en El Hormiguero, de Pablo Motos. Oigan, que grande que es esta muchacha, noto que al menos hasta ahora está bien llevada, no sé si tiene o no tiene novio, solo sé que anoche mismo a Pablo le hizo decir des pues de un largo silencio de emoción y de pasión, esta sola frase.

¡Guauuuuuuu!

Que es porque Pablo sabe lo que dice sobre todo, cuando no sabe lo que dice, y había conocido a una mujer inolvidable, imposible de emular, con guitarra o sin guitarra llevando solo el compas con la mano con esas uñas de mandarín chino, incluso con dibujos dentro, como de geisha magnifica, de brillo astral, imposible ser como ella, que a ver si los reyes magos me traen el poder conocerla, personalmente para decirle, que ¡vaya!

Me cuentan de última hora acudiendo a los teléfonos, que Pedro Almodóvar, ya la tiene en su carnet de baile, para su próxima película. Dolor y Gloria ¡que buen olfato que tiene el manchego!

Como sé que Josie, el otro genio, que un día nos hizo a los Medina periodistas, un reportaje inolvidable, que retrato además, Silvia Polakov, la descubrió hace tiempo e incluso, creo, que la aconseja en el modo de vestir en lo que es un maestro, como hace, por ejemplo, con la Pedroche, o con Georgina, por dar tan solo dos nombres, y que lo tienen un día a la semana en el programa de la seis, por la tarde, y que ya debía de tener su propio programa, que lo haría estupendamente. Bueno, pues a ver si un día, una tarde, incluso una noche, o en esas madrugadas en las que es ella, Rosalía, la reina indiscutible, Hollywood la está llamando me dicen, y el resplandor mágico de la estrella del Portal en el Belén del arte. Esta niña, mezcla de Picasso, de Federico y de la niña de los peines, que estábamos esperando.

Y sobre todo, sobre todo, que estábamos los últimos  saboreadores del duende, ne-ce-si-tan-do.

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