Toñy Moreno: me gusta cuando sonríes

Fíjate si te querré, aunque lo nuestro sea desde siempre “un amor imposible”, que hasta cuando lloras me gustas. Me gustas siempre cuando endulzas, cuando amargas, cuando estás bien, cuando estás mal, cuando gritas y cuando callas, porque es cuando gritas más. ¿Qué será lo que está tramando esta niña de Sanlúcar? Uno es de donde vive, aunque hayas nacido en Cataluña (en San Prat de Llobregat concretamente) y de lo que me consta que te sientes orgullosa, por que es universal y los globales son de todo el mundo, de todas partes y al mismo tiempo.

Has cumplido dicen que cuarenta y seis años, creo, porque ya estás en todas las enciclopedias y se que aunque eres otra desde que se fue tu padre, sigues siendo la misma desde cuando hace treinta años, oyendo la radio del sur, descubrí. ¡ahí va, vaya reporteraza y yo sin saberlo! O sea, que te vengo siguiendo desde hace tiempo. Perteneces a la raza de las grandes contadores de historias del sur, que una es Carmen Pardo, otra es… bueno, pues, tú, de las grandes. Siempre esperando, siempre preguntando, siempre en el fondo esperando a ver cómo puedes cambiar el mundo, porque eres de las que dicen además de esas que hacen cada día mejor su trabajo.

“A ver si para esto, que en cuanto pare me bajo”. Hasta que lo conseguiste, gladiadora, peleanta, luchadora. Siempre con el cuchillo de la palabra entre los dientes, que aunque parece que sonríes, lo que estás es a punto de saltar como una de aquellas amazonas, sirena que espera en las aguas más oscuras, más difíciles, mas tumultuosas, que nuestro paisano el maestro Antonio Machado ya sabes lo que dijo un día y lo dejo por escrito:

– Desconfiad de los mares tranquilos… que son debajo los más peligrosos…

La Toñy con la que a veces, muy pocas, menos de la que quisiera, hablo por teléfono y con la que a veces me encuentro para hacer un programa de televisión, o en la estación del ave de Sevilla, que siempre vamos en distintas direcciones, que si ella va es que yo vengo, y así no nos confidenciamos nunca. Bueno, pues la Toñy Moreno, en el mejor y también quizá en el peor momento de su vida, intensa, feroz, y ahora feraz, que ha descubierto así como quien no, que la criatura que espera, va a ser una niña, de lo que me alegro tanto. Siempre me gusta seguirla en sus viajes a las Américas difíciles, juzgándose en ello su propia vida, o intentando mejorar el mundo desde esa otra selva que es la vida misma, llena de trampas de veneno curare, de escorpiones que son peores que los viejos leones, que a veces ya lo único que hacen es enseñar los últimos colmillos que le quedan.
Bueno, pues ahí esta ella, siempre desafiando, siempre en el filo de la navaja barbera, preguntando, respondiendo, simplemente estando ahí, en lo alto de este guiñol, donde a veces el gran titiritero permite que haya sangre en la comedia. Niña Toñy que se que has iniciado una vida nueva,  cosa que es verdad por que aunque lo hayas dicho tantas veces en el mundo de la comunicación y en el de la pasión incluso, ésta si que es de verdad, porque una niña de tu vientre, aunque no sea tuya del todo es más tuya que de nadie por que del otro lado estuvo el amor, lo sé, y era lo que tu querías.

Hasta en eso has querido ser distinta, y aunque no trabaje contigo ni tu conmigo (cosa que se pierde el planeta), si que quiero decirte que estás en buenas manos, porque Rosana te va a cuidar como tú mereces, y también, como tú necesitas. Vas a romper de una vez con toda la soledad de la que sobrevives cada día, por más rodeada que estés de la gente. Y sigue compartiendo tu vida y tu magia personal, que la tienes, tu caminar, que le pones a veces tacón de aguja a las zapatillas de tenis, sonríe de medio lado como los faquires, sigue tragando cristales; pero sobre todo no te vayas, sigue ahí que te necesito para saber lo que haces, y también quizá a veces para saber lo que no se debe hacer nunca por mucho que lo hagas. Siempre en el trapecio del gran circo de la vida, a veces una foto tuya en el telefonillo con un niño que no era tuyo, pero como si lo fuera. A ver si nos vemos un día y nos tomamos unos recuerdos juntos, aunque lleves el niño en brazos y en discreto segundo plano esa canaria de sol y ola acaricie un timple de caracola.

Sabes que te quiero y aquí te lo demuestro, en este día que leo que has tenido un accidente doméstico y han tenido que llevarte al hospital. Igual te veo donde ahora siempre te encuentro, en el Canal Sur que es el mio y también en ese otro programa de la mañana de las mujeres y los hombres y viceversa, donde cada día tienen que subir más el plano para que no se tea la barriga. Pero ¿por qué nos lo robas, Toñy? yo ahora te veo más guapa que nunca. Mi madre decía que la maternidad hermosea y en tu caso es verdad, que no hay mas que verte. Pero cuídate, Toñy Moreno, vida mía, que ya no eres tú sola sino que sois dos, bueno, ya somos tres, contando con este viejo contador de historias, que nada más que verte sabe que estás más contenta y más feliz que nunca. Te quiero y tu lo sabes, aunque sea eso que se llama, una dulce mentira. Por cierto. ¿Cómo se va a llamar la niña?

  • ¡Qué manera más bonita de expresar los sentimientos salidos del fondo del corazón! Tico, soy un monja de clausura y me encantaría poder contactar con Toñi, me haría mucha ilusión hacerle un regalo para su hija Lola. Por favor, pregúntele si le importaría contactar conmigo. Estoy rezando para que todo le vaya bien en el embarazo, y ahora también rezaré por usted. Muchísimas gracias y un fuerte abrazo. Sor Mª Belén.

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