Marc Márquez, la octava maravilla del mundo del motor

El título no es mío, como ese otro que dice “más chulo que un ocho” que es del diario Marca , pero los dos le vienen al pelo a nuestro campeón, campeón del mundo para más señas, porque los dos los merece este muchacho. Un niño de casi veintiséis años nacido en Cervera, en tierras  españolas de Lérida, que cuando vuelve de correr en su moto, que es un caballo de fuego, lo que más desea es darle un  beso en persona a su novia, la más linda, Lucía Rivera, que además de modelo y buena, es hija nada más y nada menos, de Blanca Suárez, y del torero Cayetano Rivera.

De la casta de los Rivera, es que su madre le haga macarrones con tomate que es lo que más le gusta en el mundo además del caballo de acero. En el que ha ganado hasta ahora, por que le queda mucho que hacer todavía, ocho campeonatos del mundo, que ya es decir, de modo que ha conseguido ser , ni más ni menos, el piloto más joven en conseguir tanto título, aparte de los podios, no sé cuántos, los campeonatos ganados, que para eso , ya ha merecido también el título de la calle, de nuestro Nadal de la moto, que no es poco, donde además, se juega la vida cada vez que corre y se ha convertido en lo más hermoso, lo más espectacular, producto de la emoción y el escalofrío, ser ni más ni menos “que el héroe de la última vuelta”.

En fin, que se merece todo, este todavía con cara de niño, pero que cuando se pone un smoking, es un producto elegante, especie de Tom Cruise, mucho más joven capaz de seducir con su ancha sonrisa, de las más cinematográficas del mundo, a Hollywood, que ya le ha hecho, lo sé de buena tinta, alguna promesa.

Sin embargo, él sabe bien que lo suyo es la moto y la suya de no sé cuántos caballos, Moto GP, en la que vuelca con cabeza y corazón, su lema, que es formidable y para tener, jóvenes del mundo en cuenta.

SACRIFICIO, PASIÓN Y SUPERACIÓN.

Lo lleva tatuado en la piel de su trabajo. Se cuida mucho, tiene amigos buenos y justos y, desde hace poco tiempo, es el novio de esa chavala preciosa y precisa que cautiva como modelo, puesto que viene además de dos leyendas. Es seria, tiene un cuerpo que da gloria, en su último paso en Nueva York ha causado sensación y ha sido fichada al más alto nivel presentando la próxima boda de verano, que como saben ustedes se presenta siempre en otoño. Twitter, caricias del aire, besos en la distancia, están forjando el amor de dos jóvenes estrellas.

Una del sur, él del norte y que espero que ya se hayan visto de nuevo, a ser posible en Sevilla, donde son los reyes del mambo, que los dos se lo han merecido. Marc tiene un hermano, que lleva su misma carrera, nunca mejor dicho lo de carrera, ya que a lo mismo se dedica, y que también es campeón del mundo en la moto, aunque de una categoría inferior, y por tres veces, ya que es mucho más niño.

Su ídolo, es aquel Nieto, con el que yo hice el guion de una película hace no sé cuantos años, Ángel, el caballero de hierro que no llegó a ponerse en marcha porque siempre estaba en lo alto, en lo alto de la moto, en su corcel feroz y por cuya sangre corría el queroseno mezclado con sangre que ahora llena la vida y el triunfo de este Marc al que hoy dedicamos nuestro retrato global para cantar lo conseguido, que solo le falta una carrera que ganar en esa cilindrada para emular a su más fiero rival, el italiano Rossi, que ya lleva nueve victorias mundiales.

Marc se cae en una curva maldita y salta al mismo tiempo que su moto,  la moto se rompe en mil pedazos y él sobrevive con su uniforme de piel de canguro, creo, y abre esa sonrisa en abanico que nos tiene cautivados, incluso a los que no nos hemos subido a una moto desde aquellos tiempos románticos del sidecar con todo el viento en la cara.

Su segundo apellido es Altanta, con acento en la tercera a  y gana todo lo que se propone. En su garaje todas las motos de toda su vida, desde aquella pequeña de juguete que le pidió, dicen, por carta a los reyes magos, y que los reyes magos le trajeron, obedeciendo a su petición y, sobre todo, sabiendo a quien se la ponían en los zapatos del balcón, cuando uno creía, todavía, en esas cosas. Permítanme, así, que suspire, con la nostalgia encima, que ya no puedo remediar, y que es parte de mi futuro, por escaso que sea. No pierdo la gana de poder darle por lo menos la mano un día, a ver si tengo esa suerte, y le invito de antemano a los macarrones con tomate, que hace mi santa, aunque nunca podrán superar a los de su madre, claro.

Ha subido 78  veces al podio mundial y ha sido campeonísimo 105 veces y las que le quedan.  Su hermano se llama Álex y  ya hace como Marc , la uve de la victoria con la misma frecuencia. Y termino diciendo de esta criatura divina que ha cambiado el deseo de los niños de España y del mundo, cuando se les pregunta aquello de:

-¿Y tú que quieres ser cuando seas mayor?

Hubo un tiempo cercano, en el que los que aún sueñan con un futuro mejor, decían por la fuerza de la tele, claro “yo, cocinero”. Pero ahora de unos días a esta parte, sonríen y dicen si bien con un gesto tímido, peor resuelto.

-Yo, como Marc Márquez, que es campeón del mundo ya ocho veces- y añaden- y las que le quedan-.

De esa forma,  hacen real aquel refrán que decía. “no hay que igualar,  el tocino con la velocidad”.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer